“"Los hombres geniales despiertan la admiración, los hombres adinerados la envidia; los poderosos causan temor pero sólo los hombres rectos inspiran confianza."”
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SOS DE LA CARAVANA ARCOIRIS POR LA PAZ / Subcoyote Alberto Ruz
martes, 29 de marzo de 2005
Se incendia en Chile uno de su vehículos con gran cantidad de material en su interior. Comunicado del Subcoyote Alberto Ruz Buenfil. Valparaiso, Chile.
Hola familia, hermanos y hermanas de todo el planeta. Reportando de nuevo desde Chile, a un mes de mi llegada de Mèxico, a mil acontecimientos aquí y allì, desde ese ya lejano entonces. La vida sigue, y sigue siendo bella, como puede contemplarse desde este treceavo piso de un edificio a pocos metros del mar, del puerto de Valparaiso, sobre esta bahìa plateada cuyos cerros circundantes albergan a la poblaciòn playanchina, de Valpo, de Viña del Mar, de Reñaca y de Concon entre otras. Sigue adentro
Sì, mi paso por las tierras aztecas y mayas estuvo lleno de cosas buenas. Reencuentro con la familia, toda, desde la bisabuela Blanca hasta el nuevo bisnieto Sebastian Kin, el benjamin del clan Ruz-Buenfil, hijo de Mayura y de David. Fin de año gregoriano con la mayor parte de nuestro clan, en las costas pacificas de Mazunte, por segundo año consecutivo, disfruntando de atardeceres en la playa, niños entre las olas, bellas y bellos hijos, amigos de los hijos, mientras los ¨viejos¨ nos vamos haciendo viejos, pero con gracia, con cada vez mas disfrute, con mas y mas armonìa y facilidad para poner a prueba el resultado de un largo y delicado trabajo para curar heridas pasadas y podernos reir de ellas en presente e incluso soñar futuros convergentes entre todos.
Dias tambien pasado con la tribu del aguila italiana, guiada por Sandra y Mauricio, para visitar al Señor Pakal en Palenque, y recordar con Ixchel al bisabuelo en su pequeña piràmide en medio de la selva. Instantes lindos con la tribu de Coyotes, reunida en su casi totalidad por primera vez en muchos años, celebrando que en el 2004 ademàs de Gerda y yo, hay una nueva generaciòn de abuelos y abuelas, sanguineos y putativos: Giovanni, Vivian, Kathy, Andres, Pernille, Jorge y Ria, con sus respectivos nietos y nietas gracias a Rama y su compañera danesa, y a Naya y su compañero californiano.
Encontre tambien a Huehuecoyotl efervescente, en plena funciòn de escuela alternativa o complementaria, capacitando chicos y maestros de distintas universidades del Norte, recibiendo cuanderos mexicanos, peregrinos italianos, viviendo una verdadera re-evoluciòn del proyecto ecoaldeano y logrando el cumplimiento de un proyecto largamente soñado, y que ahora finalmente està caminado.
En Mèxico tambièn, tuve la oportunidad de darle un empujòn a la difusiòn de mi compendio de relatos de viaje caravanero, desde 1996 hasta el 2002, en la forma de tres lanzamientos del libro ¨Hay Tantos Caminos.¨ En el DF, acompañado por el compadre Toño Velasco Piña y la comadre Laura Esquivel, compartiendo historias con varias docenas de invitados; en San Luis Potosì, con el auspicio de la banda del Dimas y Alejandro, aprovechando para darle un impulso a la lucha contra la minera que quiere borrar del mapa el bello pueblo del Cerro de San Pedro, y con un cierre final, en el mero Huehue, con una magna fiesta de despedida y con la presencia aplaudidìsima del ahijado prodigio, Ekiwa, de la comadre Laura Kuri, del compadrito Sonora, de la family band del onilu Achè, del hacer de nuestros comediantes, bailarinas y tambores, amenizados con imàgenes de tres proyectores, contando historias a dos voces, del ayer, el hoy y el mañana, en un duelo amoroso entre el Subcoyote y el Sub Chueco Svante, recientemente mexicanizado.
Irme de la Caravana y regresar de nuevo a ella, siempre es una sacudida que me proyecta en pocas horas de una realidad, bella como la recien descrita, a otra, igualmente activa, amorosa, llena de momentos màgicos, de encuentros y de sorpresas. Un transplante que no carece de sus instantes de pànico, para saber si el organo (yo), y el organismo (caravana) nos volvemos a integrar sin rechazos de un lado u otro.
Sin embargo, en esta ocasiòn no hubo mucho tiempo, ni para una esperada lunita de miel con Vero-Tontantzin, ni para digerir lo vivido, ni para adaptarme de nuevo a la vida austera, siempre movida, en el campamento de Cerro Blanco, con los chicos de nuestra tribu errante.
Al llegar al aeropuerto, ya estaban ahí una docena de ellos, con tambores, disfraces, narices rojas de payasos y letreros, a las 3 de la madrugada, para recibirme, y medio dia mas tarde, ya estaba viajando de nuevo para Valparaiso, mi primer viaje a esta Va. Regiòn de Chile, que desde entonces ha ido de dejando de ser un nombre abstracto en mis recuerdos geogràficos o històricos, para convertirse en una nueva casa, una nueva familia, un nuevo circulo de luz y paz, con hermanos y hermanas maravillosos, como en todos lados por donde la vida nos va llevando.
Pues asì, desde ese momento, hasta ahora, de nuevo en Valpo, como le dicen sus gentes, no habìa tenido en un mes, un instante para sentarme ante la pantalla, para recapitular, para seguirles contando de nuestras aventuras...Y vaya que las ha habido desde entonces. Vero me tenìa listo un programa de actividades, de todo tipo, como para recuperar los dos meses de viaje, con creces, y para intentar juntar algunos fondos para las proximas movidas al Sur de la Caravana. En primer lugar, el estreno en Chile, en un sitio muy especial, la Ex/Carcel de Valparaiso, convertida recientemente en un centro cultural popular, de nuestro ùltimo documental, EL Llamado del Còndor, que el Gabo Zapata me entregò oficialmente en la presentaciòn del libro en el DF, y que no habìa tenido tiempo aùn de ver.
Pues bien, no puedo hacer otra cosa que felicitar al equipo editor, especialmente al Gabo y Jason, por un trabajo laborioso, cuidadoso, bien hecho, claro, agil, conmovedor, y que es una muestra muy lograda de expresar lo que sus miradas captaron, sus mentes quisieron compartir y sus espìritus transmiten a quienes tengan la oportunidad (no se la pierdan) de verlo, y de seguirlo difundiendo. ¡AHO POR ESA MAESTROS!
Desde entonces, ya hemos hecho otras presentaciones en Santiago de Chile y en Viña del Mar, y en cada ocasiòn, la gente queda con la boca abierta y super motivada a asistir al Llamado del Beija Flor en Brasil, en septiembre de este año. Bueno, eso fue solo el inicio, pues el mismo dìa que regresamos de Valparaiso, asistimos a una fiesta-celebraciòn de recepciòn que los hermanos de la Red Arcoiris me hicieron, en la Casa Arcoiris de Rayo, con un temazcal, guiado por èl y por Flavio, y que durò hasta el amanecer del dìa siguiente...
Menos de una semana despuès, ya estàbamos metidos en el Cerro en la celebraciòn del encuentro de 8000 tambores para la paz (en nuestro circulo habìan mas de 60 tambores y 120 personas), y ese mismo dìa corrì otro temazcal , para unas 25 personas en el inipi que la Caravana construyo en el Apu Wechuraba. Marzo arrancò con un segundo viaje a la costa, una presentaciòn del documental ¨Llamado del Condor¨ en el hogar de nuestra querida familia Boyè en Miraflores, una conferencia audiovisual en el Centro de Cultura de Viña del Mar.
Un lanzamiento del libro tambièn en ese mismo centro, un dìa despuès, otro temazcal, corrido de nuevo por mi para unas 33 personas en una bella locaciòn en Con Con, retorno a Santiago al dìa siguiente y Concierto y lanzamiento de ¨Hay Tantos Caminos¨ en el històrico teatro Carlos Cariola con el apoyo de las bandas Arak Pacha y Orixangò, antecedida por la publicaciòn de una entrevista relevante al Subcoyote en la secciòn de Cultura del periòdico Mercurio sobre los viajes de la Caravana y el lanzamiento del libro en Santiago...hasta que esta racha de eventos uno tras el otro nos puso en la noche del 9 al 10 ante una de las pruebas màs fuertes de todo este viaje.
Justamente a media noche, cuando nos disponìamos a dormirnos en la Mazorca, Vero escuchò unos gritos, creyò reconocer la voz de Carolina, su hija, y saltò del bus como estaba, semi desnuda, y de inmediato diò un alarido de alarma: - ¡¨FUEGO EN LA CASA DEL PATARA!!!! LAS NIÑAS, AHÍ ESTAN LAS NIÑAS!!!!¨
Con ese grito comenzò uno de esos capìtulos que parecen desarrollarse en càmara lenta, y en los que el tiempo se detiene y mil cosas suceden simultaneamente, sin que nuestra mente tenga tiempo para captarlas todas. Saltè a mi vez, completamente en pelotas y descalzo, y en efecto, a 50 metros del bus, en el techo de paja de la casa-ruka Mapuche, el centro cultural y habitacional del proyecto Conacin, la casa de nuestro hermano Patara, quien nos albergò en el Cerro desde el mes de noviembre que llegamos a Santiago, el alberge de la comunidad que ahì trabaja ceremonialmente cada semana, salìan las llamas de un incendio, justamente en el segundo piso donde acostumbran dormir las niñas y quienquiera de los caravaneros que no quiere quedarse en su carpa, o que no la tiene y quiere estar en un sitio abrigado por la noche.
Los gritos comenzaron a aumentar, llamadas de alerta a los chicos de la Carvana, y como pude lleguè hasta el sitio en cuestiòn, y ahì me encontrè que Patara y su hermana ya estaban intentando ahogar el fuego a cubetadas..Las dos niñas estaban ahí, llorando una, Carolina, la otra, en realidad no tuve tiempo para ver como estaba reacionando...y me regresè de nuevo corriendo a la unica fuente de agua del campamento, un tinaco de 1000 litros, junto a nuestra cocina y en nuestro campamento. Y me puse, desnudo a gritarle a los chicos de la Caravana y a llenar todo lo que pudiera llenarse de agua, para formar una cadena hasta la casa....
Y asi comenzò una noche larga, larga, que para no extenderme en detalles, acabò en menos de dos horas con absolutamente toda la bellisima construcciòn de madera, con la cocina, con el altar mapuche, con el cuarto de Patara con todas sus posesiones en la tierra, sus revistas, sus videos, sus papeles de identidad, su rifle para cazar conejos, su generador de gasolina, y con una bodega, en la que la Caravana tenìa guardados todas sus herramientas, instrumentos de musica, equipos de sonido, bocinas, equipo de luces, mesas de masaje, bicicletas, cajas y cajas de partes para vehiculos, docenas de metros de alargadores y conexiones electricas, transformadores, cajas de vestuarios, de maquillajes, toda la ropa, juguetes, discos de las niñas, nuestras cobijas, y....los 80 de los libros que acababa de sacar de la aduana y traer de Mèxico de Hay Tantos Caminos para su difusiòn, y para ayudarme a pagar su costo de venta y de transporte aereo, ademàs de una veintena de mis otros libros Guerreros del Arcoiris, Leyenda del Cuarto Mago y Bienvenidos a Casa, que acabaron, como todo lo demàs, convertidos en un montòn de escombros, metales retorcidos, leños ennegrecidos y carbonizados y empapados por el agua de los bomberos, de los que no hubo posibilidad de rescatar aboslutamente nada.
En el siniestro, perdimos aproximadamente una tonelada y media de equipo, sobre todo de trabajo, ocho de nuestros tambores, inlcuido mi tambor ceremonial tarahumara, que me acompañaba desde hacìa mas de 20 años, la caja de artesanìas con toda nuestra tienda ambulante, y mucho del material educativo y de oficina, y de las lonas que llevabamos juntando por años, a duras penas, para lograr la sustentaciòn de la Caravana en todo tipo de situaciones. Para eventos teatrales, para talleres, para dar masaje, para reparar nuestras naves, para construir campamentos, para habilitar letrinas, construir espacios, cubrirnos del sol, montar festivales y realizar ceremonias.
Un primer avalùo de las perdidas, totales, son $30.000 dolares tan solo por el costo de la casa Mapuche, mas todo lo que Patara perdiò en objetos personales, mesas, material de la CONACIN, etc, y para la Caravana, de entre 7 y $8000 dòlares, sin haber todavìa logrado evaluar todo lo que realmente quedò reducido a cenizas en esas dos horas infernales. Y sin embargo, el momento màs terrible de la noche, fuè cuando tratamos de situar a la pequeña Maria, la hija menor de mi compañera Veronica, y la menor del equipo, de tan solo 11 años, y que no logramos encontrarla a pesar de los gritos, carreras, alaridos que por casi media hora estuvimos dando por todo el cerro.
No fue sino cuando mas de 20 bomberos, tres camiones-cisterna, otros 20 carabineros en media docenas de sus vehiculos, y tres canales de TV nacional, con sus càmaras, sus entrevistadores y sus iluminadores se apoderaron de la escena, y nos convirtieron en la noticia roja del dìa siguiente, que alguno de los recièn llegados nos hizo saber que Maria se encontraba al pie del cerro, en las oficinas del guardia y de ingreso al Parque, y que ella habìa sido la primera de las dos docenas de habitantes y tripulantes de la Caravana y del Apu, que habìa reacionado con la cabeza frìa, y se habìa lanzado descalza a la carrera, para dar la señal de alarma y a solicitar que nos mandaran al equipo de bomberos. La escena de su regreso en una patrulla de carabineros, al sitio del incendio, con toda la Caravana abrazada y llorando, pues temìamos lo peor, quedò tambièn entre las imágenes que al dìa siguiente se difundieron por todo el paìs, y que hicieron que muchos amigos de todo Chile se comunicaran con nosotros para anunciarnos su preocupaciòn y preguntarnos còmo podìan ayudarnos. Sin nada mas que hacer, a eso de las 4 de la madrugada regresamos cada quien a su lecho, Patara a su camioneta, que con su moto, fueron las ùnicas cosas que se lograron salvar del incendio; su hermana a la casa de unos vecinos, y nosotros al bus, con las dos niñas, que todavìa temblaban despuès de la terrible experiencia.
A la madrugada siguiente, un par de horas mas tarde, me levantè y vi a Patara separando metal de madera, comenzando a hacer el trabajo de limpieza para eliminar las huellas del desastre, y a pesar de que mi cuerpo me dolìa por todas partes, me puse a su lado a hacer lo mismo, hasta que poco a poco comenzaron a llegar màs y màs voluntarios. Todo el dìa 10, fuè de acciòn y un constante hormigueo de brigadas de trabajo, amigos, caravaneros y de camiones de la Municipalidad y del parque, que se llevaron toneladas de restos carbonizados a algun tiradero, hasta que al caer la noche, solo quedaban los cimientos de la ruka, nombre de la casa Mapuche, con su diseño de un cultrum o tambor ceremonial, y con una estructura de metal, la ùnica en sobrevivir, que sostenìa el peso de toda la construcciòn.
Esa tarde, al caer el sol, se hizo una ceremonia, guiada por el machi Kano, para dar gracias porque estabamos todos vivos, y porque no habìa que lamentar mas que puras perdidas materiales. Una lecciòn para que cada quien aprendiera lo que necesitara en su crecimiento personal. De entre las cenizas, las chicas de la Caravana lograron sacar unas diez copias chamuscadas y semicalzinadas de mi libro, que quedaron como ùnicos testimonios de todo lo que se perdiò, y que ahora son ejemplares que algunos amigos y amigas chilenos, han adquirido para tener entre sus reliquias y recuerdos del paso de la Caravana.
El dìa 11, un equipo de la municipalidad trajo las piezas de una pequeña construcciòn de madera de dos aguas, que por ley el gobierno entrega a toda persona que pierde su hogar en un incendio, y entre cuatro personas, al caer el dìa, ya estaba parada, lista para recibir una tormenta, la primera del año, que avanzaba a la carrera desde la costa y que nos agarrò justo en el momento en que salìamos de nuevo, una quincena de nosotros, en dos camionetas abiertas, para dirigirnos a Viña del Mar, pues tenìamos un compromiso de montar una Aldea de Paz en la tarde del viernes, para recibir a algunos centenares de personas en el fin de semana.
Empapados durante el viaje, sin tiempo para descansar ni digerir lo vivido, nos encontramos unas horas mas tarde en el corazòn del Parque Botànico de Viña, entre arboles gigantescos, eucaliptos, araucarias, todo tipo de verdes recien bañados por la tormenta, y sobre un prado completamente hùmedo. Esa noche volvì a dormir en una carpa, con un grupito de caravaneros, en torno a un fuego, despuès de descargar y poner a salvo los tipis, la comida, las herramientas y el material que traìamos para montar nuestro campamento ecològico.
En la mañana del 12, ya estabamos montando las estructuras, cavando letrinas, consiguiendo agua, haciendo letreros, organizando el programa, montando un escenario, definiendo estacionamientos, àreas de camping, prendiendo el fuego ceremonial, y a medio dìa, con mas de 150 personas que ya habìan llegado para este nuestro LLAMADO DEL ACONCAGUA, encuentro de unificaciòn y sanaciòn para las tribus de la Va. Regiòn, ya estaba el Subcoyote tocando la Caracola, acompañado de otros guerreros de la red arcoiris y del circulo de luz chilenos, y la Vero-Tonantzin prendiendo el copal para dar inicio a las actividades del fin de semana.
Entre ese momento y el cierre del evento, en la noche del domingo, calculamos que cerca de 500 personas pasaron por la Aldea temporal de paz. Docenas de sanadores, en su mayoria de Santiago, Valparaiso y alrededores, grupos de defensa de animales, artesanos con materiales de reciclaje, comedores de alimentos naturales, gente que leìa runas, tarot, cartas astrològicas, el mago Merlìn con su tùnica morada, duendes, hadas y sacerdotizas, la machi mapuche Marìa, ecoaldeanos y permacultores, biocultores, maestros de tantra, guias de meditaciones diversas y curaciones chamànicas, voceros de los delfines, mensajeros del calendario galàctico de 13 lunas, y niños, niños y niñas corriendo de un sitio al otro en medio de un poblado de 10 tipis y un icosaedro, construidos con coligue y lonas plàsticas, que albergaban cada uno algùn tipo de acitividades diversas.
En el centro, el fuego, las banderas de las cuatro direcciones, y la wipala y la bandera del arcoiris y de la paz de Nicolas Roerick flotando sobre todas las estructuras como flamas coloridas, en un sitio màgico, verde, bajo un cielo que por dos dias fue, màs azul y lìmpido, imposible, y con dos noches, preñadas de estrellas y una luna naciente como uña de gato.Cada atardecer, dos o tres grupos musicales, con estilos que fueron desde el new age hasta raggae, desde el etno hasta el rock ligero, y de ahí, a las danzas circulares de nuestro Gnomo, que parece que deja la Caravana, por amor a la Canela, y que ya està construyendo su hogar en el bosque, para levantar una familia.
Otra semilla caravanera, a la que les damos todas nuestras bendiciones y les deseamos, siempre, todo lo mejor para la realizacion de sus sueños. Mientras pude, hice de maestro de ceremonias, recibì representantes de grupos, dì una charla sobre ecoaldeas, tomè fotos para los archivos y registros, mediè entre dos hermanas que nunca se habìan conocido, una de 16, Francisca y otra de 19, Teresa, a quien su padre- Emilio- reuniò precisamente en esa ocasiòn, para curar las heridas que malentendidos, guiones torcidos, programaciones viscerales, habìan impedido que nunca se hubieran podido ver, justo hasta ese preciso momento. Lindo recuerdo para todos y todas, espero. De un lado a otro, viendo que las cosas funcionaran, apoyando la programaciòn que el Panchito y la Vero habìan preparado, y que permitieron que en los dos dias no pararan nunca de haber distintas actividades, sin obstruirse, complementàndose y dandole a cada quien la oportunidad de vivir experiencias de verdad maravillosas.
El cierre final, fuè de gala, y de esos que quedan en la memoria como ¨momentos especialmente logrados.¨ Sin palabras. El lunes, era hora de comenzar a desmontar, bastante de prisa, pues habìa que desplazarse a la comunidad intencional ¨Blowing in the Wind,¨ en el poblado de Reñaca, para contruir un temazcal, y para yo correrlo esa misma noche para todo un grupo que había especialmente solicitado esa ceremonia.
Sin embargo, Horacio, un hermano de repente se intoxicò y tuvo una reacciòn alèrgica grave, razòn que me hizo partir a media operaciòn de desmontaje, y dirigirme a algun sitio para tratarlo, que decidimos a medio camino, era mejor que no fura un hospital, pues los amigos consideraron que no ofrecìa la mejor de las atenciones. Llegamos pues a casa de la familia Boye, nuestros mecenas y anfitriones...para darle tiempo hasta que se mejorara, y entonces....comencè yo a debilitarme, a sentir un dolor cada vez mas fuerte en el pecho...y, a penas pude manejar de regreso, hasta Blowing in the Wind, y ahí, antes de meterme a una cama, pasarle el bastòn al Rayo, a Flavio y a la Caravana para realizar el trabajo ceremonial...Y eso fue el lunes 14, y hoy, domingo 20, sigo en proceso de recuperaciòn de lo que mi hermana Diana Pey, me diagnosticò como una bronquitis y un principio de neumonìa, que me mandò a la lona, una bella lona si, en el treceavo piso de este edificio sobre la bahìa, desde donde hoy, finalmente, puedo de nuevo tomar la computadora, y contarles nuestras ùltimas aventuras...antes de las que vengan de hoy en adelante.
Casi una semana de jarabes, reikis, masajes, antibiòticos, vitamina C, levadora de cerveza, tecitos de yerbas diversas, bien amargas, mucho apapacho, muchas visitas, muchos regalos, y unas comidas de esas que la Vero no preparaba desde que la conocì en Cuenca, y que ahora, los cuatro en el depa, con los invitados que van llegando cada dia, compartimos para agradecer a la vida por este descanso obligatorio. Por esta pausa en el camino. Por este momento para evaluar cosas y tomar decisiones para la proxima etapa del viaje. Para poner a prueba a los nuevos tripulantes, sin ¨papਠni ¨mamਠpara tomar decisiones.
Sì, no hemos todavìa llegado a la Tierra del Fuego, y con el otoño encima, tampoco sè como llegaremos, ni por donde, ni quienes, ni cuando. Sin embargo, el Fuego si llegò a nosotros, nos puso una vez mas a prueba, y apenas estamos tratando de sacar las conclusiones, y de recuperarnos de las pèrdidas, que nos golpearon sobre todo en nuestras herramientas de trabajo, un golpe duro del que no serà tarea facil salir adelante. Pero lo lograremos. Estamos seguros. Como nos està demostrando el maestro y hermano Patara, quien nos ha dado en estas semanas grandes lecciones de sabidurìa, humor, ecuanimidad y de impecable guerrerez, y a quien le estamos eternamente agradecidos por la manera como nos ha seguido apoyando, a pesar de que el incendio seguramente partiò de un descuido de nuestra parte, y que en èl perdiò algo que le habìa tomado años construir, su sueño, la visiòn de esa ruka mapuche que era un orgullo para todos los que vivimos en ella, celebramos y aprendimos de ella.
Hemos pasado por la prueba de fuego, otra purificaciòn, otra cicatriz, otra historia, otra aventura para quienes hemos escogido una vida que sabemos nos confronta siempre a retos fuertes, para grandes crecimientos. Que la vida nos siga protegiendo, y que nuestros amigos y amigas sigan orando y mandando luz y buenas vibraciones para lo que viene. Sabemos que no serà nada fàcil, pero la fuerza de la visiòn que nos guìa tambien es grande. Que tenemos muchos y poderosos aliados, visibles e invisibles. A ellos y ellas les agradecemos cada momento que estamos vivos, cada alimento, cada dìa y cada noche, por todos su dones y regalos. ¡Ahora y siempre!
Con todo mi amor para todos y todas ustedes, El Subcoyote Alberto.
PS. Para quienes, como es habitual, nos puedan seguir apoyando de manera material, todas las donaciones y aportes nos seràn muy ùtiles en estos momentos para seguir adelante y recuperar algo de lo perdido. Muchas gracias. Cuenta Caravana en Mèxico, a nombre de Alberto Ruz Buenfil, BANCOMER 1199202749, ABA 122035487 y Swift BCMRMXMM, Sucursal Tepoztlan-Centro, Morelos ZP 62520, Mexico. Y cuenta Caravana en España, a nombre de Javier Olaizola Zabala, BBVA 01826043210201501729
Para quienes pudiesen apoyar en la reconstrucciòn de la Ruka mapuche del Apu Wechuraba, contactarse con Jose Segovia, Patara, el mero mero del proyecto:
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Acto público en Madrid para recabar apoyo : Proyección de los nuevos documentales del "Llamado del Cóndor" en la sala-Galería llamada Artépolis en Lavapiés. La cita con la gente que quiera participar será el Sábado 2 de Abril a las 21:00, y la dirección es C/ Olivar 13 (Lavapiés) - Madrid - tel: 915390843. La entrada será libre, las donaciones serán bienvenidas y muy agradecidas.