LA CARTA DE LA TIERRA 22 DE JUNIO DIA MUNDIAL DE LA TIERRA 2005 RED PLANETARIA Estamos en un momento crítico de la historia de la Tierra, en el cual la humanidad debe elegir su futuro. A medida que el mundo se vuelve cada vez más interdependiente y frágil, el futuro depara, a la vez, grandes riesgos y grandes promesas. Para seguir adelante, debemos reconocer que en medio de la magnífica diversidad de culturas y formas de vida, somos una sola familia humana y una sola comunidad terrestre con un destino común. |
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Debemos unirnos para crear una sociedad global sostenible fundada en el respeto hacia la naturaleza, los derechos humanos universales, la justicia económica y una cultura de paz. En torno a este fin, es imperativo que nosotros, los pueblos de la Tierra, declaremos nuestra responsabilidad unos hacia otros, hacia la gran comunidad de la vida y hacia las generaciones futuras.
La Tierra, nuestro hogar La humanidad es parte de un vasto universo evolutivo. La Tierra, nuestro hogar, está viva con una comunidad singular de vida. Las fuerzas de la naturaleza promueven a que la existencia sea una aventura exigente e incierta, pero la Tierra ha brindado las condiciones esenciales para la evolución de la vida. La capacidad de recuperación de la comunidad de vida y el bienestar de la humanidad dependen de la preservación de una biosfera saludable, con todos sus sistemas ecológicos, una rica variedad de plantas y animales, tierras fértiles, aguas puras y aire limpio. El medio ambiente global, con sus recursos finitos, es una preocupación común para todos los pueblos. La protección de la vitalidad, la diversidad y la belleza de la Tierra es un deber sagrado. La situación global Los patrones dominantes de producción y consumo están causando devastación ambiental, agotamiento de recursos y una extinción masiva de especies. Las comunidades están siendo destruidas. Los beneficios del desarrollo no se comparten equitativamente y la brecha entre ricos y pobres se está ensanchando. La injusticia, la pobreza, la ignorancia y los conflictos violentos se manifiestan por doquier y son la causa de grandes sufrimientos. Un aumento sin precedentes de la población humana ha sobrecargado los sistemas ecológicos y sociales. Los fundamentos de la seguridad global están siendo amenazados. Estas tendencias son peligrosas, pero no inevitables. Los retos venideros La elección es nuestra: formar una sociedad global para cuidar la Tierra y cuidarnos unos a otros o arriesgarnos a la destrucción de nosotros mismos y de la diversidad de la vida. Se necesitan cambios fundamentales en nuestros valores, instituciones y formas de vida. Debemos darnos cuenta de que, una vez satisfechas las necesidades básicas, el desarrollo humano se refiere primordialmente a ser más, no a tener más. Poseemos el conocimiento y la tecnología necesarios para proveer a todos y para reducir nuestros impactos sobre el medio ambiente. El surgimiento de una sociedad civil global, está creando nuevas oportunidades para construir un mundo democrático y humanitario. Nuestros retos ambientales, económicos, políticos, sociales y espirituales, están interrelacionados y juntos podemos proponer y concretar soluciones comprensivas. Responsabilidad Universal Para llevar a cabo estas aspiraciones, debemos tomar la decisión de vivir de acuerdo con un sentido de responsabilidad universal, identificándonos con toda la comunidad terrestre, al igual que con nuestras comunidades locales.
Somos ciudadanos de diferentes naciones y de un solo mundo al mismo tiempo, en donde los ámbitos local y global, se encuentran estrechamente vinculados. Todos compartimos una responsabilidad hacia el bienestar presente y futuro de la familia humana y del mundo viviente en su amplitud. El espíritu de solidaridad humana y de afinidad con toda la vida se fortalece cuando vivimos con reverencia ante el misterio del ser, con gratitud por el regalo de la vida y con humildad con respecto al lugar que ocupa el ser humano en la naturaleza. Necesitamos urgentemente una visión compartida sobre los valores básicos que brinden un fundamento ético para la comunidad mundial emergente. Por lo tanto, juntos y con una gran esperanza, afirmamos los siguientes principios interdependientes, para una forma de vida sostenible, como un fundamento común mediante el cual se deberá guiar y valorar la conducta de las personas, organizaciones, empresas, gobiernos e instituciones transnacionales. PRINCIPIOS
I. RESPETO Y CUIDADO DE LA COMUNIDAD DE LA VIDA 1. Respetar la Tierra y la vida en toda su diversidad a. Reconocer que todos los seres son interdependientes y que toda forma de vida independientemente de su utilidad, tiene valor para los seres humanos. b. Afirmar la fe en la dignidad inherente a todos los seres humanos y en el potencial intelectual, artístico, ético y espiritual de la humanidad. 2. Cuidar la comunidad de la vida con entendimiento, compasión y amor. a. Aceptar que el derecho a poseer, administrar y utilizar los recursos naturales conduce hacia el deber de prevenir daños ambientales y proteger los derechos de las personas. b. Afirmar, que a mayor libertad, conocimiento y poder, se presenta una correspondiente responsabilidad por promover el bien común. 3. Construir sociedades democráticas que sean justas, participativas, sostenibles y pacíficas a. Asegurar que las comunidades, a todo nivel, garanticen los derechos humanos y las libertades fundamentales y brinden a todos la oportunidad de desarrollar su pleno potencial. b. Promover la justicia social y económica, posibilitando que todos alcancen un modo de vida seguro y digno, pero ecológicamente responsable. 4. Asegurar que los frutos y la belleza de la Tierra se preserven para las generaciones presentes y futuras. a. Reconocer que la libertad de acción de cada generación se encuentra condicionada por las necesidades de las generaciones futuras. b. Transmitir a las futuras generaciones valores, tradiciones e instituciones, que apoyen la prosperidad a largo plazo, de las comunidades humanas y ecológicas de la Tierra. Para poder realizar estos cuatro compromisos generales, es necesario: II.INTEGRIDAD ECOLÓGICA 5. Proteger y restaurar la integridad de los sistemas ecológicos de la Tierra, con especial preocupación por la diversidad biológica y los procesos naturales que sustentan la vida. a. Adoptar, a todo nivel, planes de desarrollo sostenible y regulaciones que permitan incluir la conservación y la rehabilitación ambientales, como parte integral de todas las iniciativas de desarrollo. b. Establecer y salvaguardar reservas viables para la naturaleza y la biosfera, incluyendo tierras silvestres y áreas marinas, de modo que tiendan a proteger los sistemas de soporte a la vida de la Tierra, para mantener la biodiversidad y preservar nuestra herencia natural. c. Promover la recuperación de especies y ecosistemas en peligro. d. Controlar y erradicar los organismos exógenos o genéticamente modificados, que sean dañinos para las especies autóctonas y el medio ambiente; y además, prevenir la introducción de tales organismos dañinos. e. Manejar el uso de recursos renovables como el agua, la tierra, los productos forestales y la vida marina, de manera que no se excedan las posibilidades de regeneración y se proteja la salud de los ecosistemas. f. Manejar la extracción y el uso de los recursos no renovables, tales como minerales y combustibles fósiles, de forma que se minimice su agotamiento y no se causen serios daños ambientales. 6. Evitar dañar como el mejor método de protección ambiental y cuando el conocimiento sea limitado, proceder con precaución. a. Tomar medidas para evitar la posibilidad de daños ambientales graves o irreversibles, aun cuando el conocimiento científico sea incompleto o inconcluso. b. Imponer las pruebas respectivas y hacer que las partes responsables asuman las consecuencias de reparar el daño ambiental, principalmente para quienes argumenten que una actividad propuesta no causará ningún daño significativo. c. Asegurar que la toma de decisiones contemple las consecuencias acumulativas, a largo término, indirectas, de larga distancia y globales de las actividades humanas. d. Prevenir la contaminación de cualquier parte del medio ambiente y no permitir la acumulación de sustancias radioactivas, tóxicas u otras sustancias peligrosas. e. Evitar actividades militares que dañen el medio ambiente. 7. Adoptar patrones de producción, consumo y reproducción que salvaguarden las capacidades regenerativas de la Tierra, los derechos humanos y el bienestar comunitario. a. Reducir, reutilizar y reciclar los materiales usados en los sistemas de producción y consumo y asegurar que los desechos residuales puedan ser asimilados por los sistemas ecológicos. b. Actuar con moderación y eficiencia al utilizar energía y tratar de depender cada vez más de los recursos de energía renovables, tales como la solar y eólica. c. Promover el desarrollo, la adopción y la transferencia equitativa de tecnologías ambientalmente sanas. d. Internalizar los costos ambientales y sociales totales de bienes y servicios en su precio de venta y posibilitar que los consumidores puedan identificar productos que cumplan con las más altas normas sociales y ambientales. e. Asegurar el acceso universal al cuidado de la salud que fomente la salud reproductiva y la reproducción responsable. f. Adoptar formas de vida que pongan énfasis en la calidad de vida y en la suficiencia material en un mundo finito. 8. Impulsar el estudio de la sostenibilidad ecológica y promover el intercambio abierto y la extensa aplicación del conocimiento adquirido a. Apoyar la cooperación internacional científica y técnica sobre sostenibilidad, con especial atención a las necesidades de las naciones en desarrollo. b. Reconocer y preservar el conocimiento tradicional y la sabiduría espiritual en todas las culturas que contribuyen a la protección ambiental y al bienestar humano. c. Asegurar que la información de vital importancia para la salud humana y la protección ambiental, incluyendo la información genética, esté disponible en el dominio público. III. JUSTICIA SOCIAL Y ECONÓMICA 9. Erradicar la pobreza como un imperativo ético, social y ambiental a. Garantizar el derecho al agua potable, al aire limpio, a la seguridad alimenticia, a la tierra no contaminada, a una vivienda y a un saneamiento seguro, asignando los recursos nacionales e internacionales requeridos. b. Habilitar a todos los seres humanos con la educación y con los recursos requeridos para que alcancen un modo de vida sostenible y proveer la seguridad social y las redes de apoyo requeridos para quienes no puedan mantenerse por sí mismos. c. Reconocer a los ignorados, proteger a los vulnerables, servir a aquellos que sufren y posibilitar el desarrollo de sus capacidades y perseguir sus aspiraciones. 10. Asegurar que las actividades e instituciones económicas, a todo nivel, promuevan el desarrollo humano de forma equitativa y sostenible. a. Promover la distribución equitativa de la riqueza dentro de las naciones y entre ellas. b. Intensificar los recursos intelectuales, financieros, técnicos y sociales de las naciones en desarrollo y liberarlas de onerosas deudas internacionales. c. Asegurar que todo comercio apoye el uso sostenible de los recursos, la protección ambiental y las normas laborales progresivas. d. Involucrar e informar a las corporaciones multinacionales y a los organismos financieros internacionales para que actúen transparentemente por el bien público y exigirles responsabilidad por las consecuencias de sus actividades. 11. Afirmar la igualdad y equidad de género como prerrequisitos para el desarrollo sostenible y asegurar el acceso universal a la educación, el cuidado de la salud y la oportunidad económica. a. Asegurar los derechos humanos de las mujeres y las niñas y terminar con toda la violencia contra ellas. b. Promover la participación activa de las mujeres en todos los aspectos de la vida económica, política, cívica, social y cultural, como socias plenas e iguales en la toma de decisiones, como líderes y como beneficiarias. c. Fortalecer las familias y garantizar la seguridad y la crianza amorosa de todos sus miembros. 12. Defender el derecho de todos, sin discriminación, a un entorno natural y social que apoye la dignidad humana, la salud física y el bienestar espiritual, con especial atención a los derechos de los pueblos indígenas y las minorías. a. Eliminar la discriminación en todas sus formas, tales como aquellas basadas en la raza, el color, el género, la orientación sexual, la religión, el idioma y el origen nacional, étnico o social. b. Afirmar el derecho de los pueblos indígenas a su espiritualidad, conocimientos, tierras y recursos y a sus prácticas vinculadas a un modo de vida sostenible. c. Honrar y apoyar a los jóvenes de nuestras comunidades, habilitándolos para que ejerzan su papel esencial en la creación de sociedades sostenibles. d. Proteger y restaurar lugares de importancia que tengan un significado cultural y espiritual. IV. DEMOCRACIA, NO VIOLENCIA Y PAZ 13. Fortalecer las instituciones democráticas en todos los niveles y brindar transparencia y rendimiento de cuentas en la gobernabilidad, participación inclusiva en la toma de decisiones y acceso a la justicia a. Sostener el derecho de todos a recibir información clara y oportuna sobre asuntos ambientales, al igual que sobre todos los planes y actividades de desarrollo que los pueda afectar o en los que tengan interés. b. Apoyar la sociedad civil local, regional y global y promover la participación significativa de todos los individuos y organizaciones interesados en la toma de decisiones. c. Proteger los derechos a la libertad de opinión, expresión, reunión pacífica, asociación y disensión. d. Instituir el acceso efectivo y eficiente de procedimientos administrativos y judiciales independientes, incluyendo las soluciones y compensaciones por daños ambientales y por la amenaza de tales daños. e. Eliminar la corrupción en todas las instituciones públicas y privadas. f. Fortalecer las comunidades locales, habilitándolas para que puedan cuidar sus propios ambientes y asignar la responsabilidad ambiental en aquellos niveles de gobierno en donde puedan llevarse a cabo de manera más efectiva.
14. Integrar en la educación formal y en el aprendizaje a lo largo de la vida, las habilidades, el conocimiento y los valores necesarios para un modo de vida sostenible. a. Brindar a todos, especialmente a los niños y los jóvenes, oportunidades educativas que les capaciten para contribuir activamente al desarrollo sostenible. b. Promover la contribución de las artes y de las humanidades, al igual que de las ciencias, para la educación sobre la sostenibilidad. c. Intensificar el papel de los medios masivos de comunicación en la toma de conciencia sobre los retos ecológicos y sociales. d. Reconocer la importancia de la educación moral y espiritual para una vida sostenible.
15. Tratar a todos los seres vivientes con respeto y consideración a. Prevenir la crueldad contra los animales que se mantengan en las sociedades humanas y protegerlos del sufrimiento. b. Proteger a los animales salvajes de métodos de caza, trampa y pesca, que les causen un sufrimiento extremo, prolongado o evitable. c. Evitar o eliminar, hasta donde sea posible, la toma o destrucción de especies por simple diversión, negligencia o desconocimiento.
16. Promover una cultura de tolerancia, no violencia y paz. a. Alentar y apoyar la comprensión mutua, la solidaridad y la cooperación entre todos los pueblos tanto dentro como entre las naciones. b. Implementar estrategias amplias y comprensivas para prevenir los conflictos violentos y utilizar la colaboración en la resolución de problemas para gestionar y resolver conflictos ambientales y otras disputas. c. Desmilitarizar los sistemas nacionales de seguridad al nivel de una postura de defensa no provocativa y emplear los recursos militares para fines pacíficos, incluyendo la restauración ecológica. d. Eliminar las armas nucleares, biológicas y tóxicas y otras armas de destrucción masiva. e. Asegurar que el uso del espacio orbital y exterior apoye y se comprometa con la protección ambiental y la paz. f. Reconocer que la paz es la integridad creada por relaciones correctas con uno mismo, otras personas, otras culturas, otras formas de vida, la Tierra y con el todo más grande, del cual somos parte.
El camino hacia delante.
Como nunca antes en la historia, el destino común nos hace un llamado a buscar un nuevo comienzo. Tal renovación es la promesa de estos principios de la Carta de la Tierra. Para cumplir esta promesa, debemos comprometernos a adoptar y promover los valores y objetivos en ella expuestos. El proceso requerirá un cambio de mentalidad y de corazón; requiere también de un nuevo sentido de interdependencia global y responsabilidad universal. Debemos desarrollar y aplicar imaginativamente la visión de un modo de vida sostenible a nivel local, nacional, regional y global. Nuestra diversidad cultural es una herencia preciosa y las diferentes culturas encontrarán sus propias formas para concretar lo establecido. Debemos profundizar y ampliar el diálogo global que generó la Carta de la Tierra, puesto que tenemos mucho que aprender en la búsqueda colaboradora de la verdad y la sabiduría. La vida a menudo conduce a tensiones entre valores importantes. Ello puede implicar decisiones difíciles; sin embargo, se debe buscar la manera de armonizar la diversidad con la unidad; el ejercicio de la libertad con el bien común; los objetivos de corto plazo con las metas a largo plazo. Todo individuo, familia, organización y comunidad, tiene un papel vital que cumplir. Las artes, las ciencias, las religiones, las instituciones educativas, los medios de comunicación, las empresas, las organizaciones no gubernamentales y los gobiernos, están llamados a ofrecer un liderazgo creativo. La alianza entre gobiernos, sociedad civil y empresas, es esencial para la gobernabilidad efectiva. Con el objeto de construir una comunidad global sostenible, las naciones del mundo, deben renovar su compromiso con las Naciones Unidas, cumplir con sus obligaciones bajo los acuerdos internacionales existentes y apoyar la implementación de los principios de la Carta de la Tierra, por medio de un instrumento internacional legalmente vinculante sobre medio ambiente y desarrollo. Que el nuestro sea un tiempo que se recuerde por el despertar de una nueva reverencia ante la vida; por la firme resolución de alcanzar la sostenibilidad; por el aceleramiento en la lucha por la justicia y la paz y por la alegre celebración de la vida. Sobre la Carta de la Tierra La Carta de la Tierra es una síntesis confiable de valores, principios y aspiraciones que son ampliamente compartidos por un número creciente de hombres y mujeres en todas las regiones del mundo. Los principios de la Carta de la Tierra reflejan una extensa consulta internacional llevada a cabo en un lapso de muchos años. Estos principios están cimentados también en la ciencia contemporánea y la ley internacional, así como en las bases de la filosofía y la religión. Varios borradores posteriores de la Carta de la Tierra fueron circulados alrededor del mundo para su comentario y debate por parte de organizaciones no-gubernamentales, grupos comunitarios, sociedades, profesionales y expertos internacionales en varios campos. La visión de la Carta de la Tierra será implementada sólo en el grado en que los individuos, las comunidades, las organizaciones y los gobiernos acepten la responsabilidad de ayudar a obtener un estilo de vida más sostenible. Todos tenemos roles vitales que jugar, en donde aquellos en puestos de influencia y poder cargarán con un mayor grado de responsabilidad. Se necesitan líderes de la Carta de la Tierra para un futuro sostenible en todos los sectores - sociedad civil, sector de negocios y gobierno. Lo instamos a apoyar activamente la Iniciativa de la Carta de la Tierra y utilizar este Libreto como un recurso en sus esfuerzos de promoción de los valores de la Carta de la Tierra. La Carta de la Tierra es una declaración de principios fundamentales que tiene el propósito de formar una sociedad justa, sostenible y pacífica en el siglo 21. Busca inspirar en los pueblos un nuevo sentido de interdependencia y responsabilidad compartida para el bien de la humanidad y las demás especies que habitan la Tierra. Es una expresión de esperanza así como un llamado de ayuda para crear una sociedad global en un momento crítico en la historia. Algunas de las preguntas y respuestas más frecuentes se encuentran a continuación. Mayores detalles podrán ser encontrados en los capítulos subsecuentes. 1. ¿Está la Carta de la Tierra preocupada principalmente por el medio ambiente? En la Carta de la Tierra se le da un énfasis especial a los retos ambientales mundiales. Sin embargo, la visión ética inclusiva del documento reconoce que la protección ambiental, los derechos humanos, el desarrollo humano sostenible y la paz son interdependientes e indivisibles. Provee un nuevo marco de trabajo para pensar y referirse a estos temas. El resultado es una concepción fresca y amplia de lo que significan comunidad sostenible y desarrollo sostenible. 2. ¿Por qué la Carta de la Tierra es importante? Estamos en un momento en donde se necesitan cambios con respecto a cómo pensamos y vivimos, la Carta de la Tierra nos reta a pensar acerca de nuestros valores y elegir un mejor camino. Nos hace un llamado para que busquemos un terreno común en medio de nuestra diversidad y para que acojamos una nueva visión ética que está siendo compartida por una cantidad creciente de personas en muchas naciones y culturas alrededor del mundo. 3. ¿Cuál es el origen y la historia de la Carta de la Tierra? En 1987, la Comisión Mundial para el Ambiente y Desarrollo de las Naciones Unidas hizo un llamado para la creación de una carta que tuviera los principios fundamentales para el desarrollo sostenible. La redacción de la Carta de la Tierra fue uno de los asuntos inconclusos de la Cumbre de la Tierra de Río en 1992. En 1994 Maurice Strong, Secretario General de la Cumbre de la Tierra y Presidente del Consejo de la Tierra, y Mikhail Gorbachev, Presidente de Cruz Verde Internacional, lanzaron una nueva Iniciativa de la Carta de la Tierra con el apoyo del Gobierno de los Países Bajos. La Comisión de la Carta de la Tierra se formó en 1997 para supervisar el proyecto y se estableció la Secretaría de la Carta de la Tierra en el Consejo de la Tierra en Costa Rica 4. ¿Por medio de cuál proceso fue creada la Carta de la Tierra? La Carta de la Tierra es el resultado de un proceso conversacional intercultural de más de una década que se llevó a cabo a nivel mundial. La redacción de la Carta de la Tierra ha involucrado el proceso de consulta más abierto y participativo que se haya conducido en conexión con un documento internacional. Miles de individuos y cientos de organizaciones de todas las regiones del mundo, diferentes culturas y diversos sectores de la sociedad han participado. La Carta fue moldeada tanto por expertos como por representantes de las comunidades de base. Es un tratado de los pueblos que establece una serie de esperanzas y aspiraciones importantes de la sociedad global emergente. 5. ¿Quién escribió la Carta de la Tierra? A principios de 1997 la Comisión de la Carta de la Tierra formó un comité redactor internacional. El Comité Redactor ayudó a conducir el proceso internacional de consulta. La evolución y desarrollo del documento refleja el progreso de un diálogo mundial acerca de la Carta de la Tierra. Comenzando con el Borrador de Referencia el cual fue editado por la Comisión inmediatamente después del Foro de Río + 5 en Río de Janeiro, los borradores de la Carta de la Tierra fueron circulados internacionalmente como parte del proceso de consulta. La versión final de la Carta fue aprobada por la Comisión en la reunión celebrada en las oficinas centrales de UNESCO en París en marzo del 2000. 6. ¿Qué dio forma a la Carta de la Tierra? Junto con el proceso de consulta de la Carta de la Tierra, los aspectos más importantes que influyeron y le dieron forma a la Carta de la Tierra fueron la ciencia contemporánea, el derecho internacional, la sabiduría de las grandes tradiciones filosóficas y religiosas del mundo, las declaraciones y reportes de las siete conferencias de las Naciones Unidas llevadas a cabo en los noventas, el movimiento ético mundial, gran número de declaraciones gubernamentales y tratados de los pueblos que salieron a la luz pública durante los últimos treinta años, así como los mejores ejemplos prácticos para crear comunidades sostenibles. 7. ¿Cómo es financiada la Iniciativa de la Carta de la Tierra? Durante la década pasada, el proceso de redacción y consulta de la Carta de la Tierra fue financiado por medio de contribuciones de gobiernos, fundaciones privadas, organizaciones no-gubernamentales e individuos. El Gobierno Holandés proveyó los fondos para comenzar la nueva Iniciativa de la Carta de la Tierra en 1994. Entre los años 1994 y 2000, se recibieron cerca de $1.5 millones en apoyo a la mencionada Iniciativa. Una nueva campaña de recaudación de fondos fue lanzada recientemente por el Comité Director de la Carta de la Tierra para apoyar a la Iniciativa en los años 2001 y 2002. 8. ¿Cuál es la misión de la Iniciativa de la Carta de la Tierra? Con el lanzamiento oficial de la Carta de la Tierra en el Palacio de la Paz en La Haya el 29 de junio del 2000, se inició una nueva fase para la Iniciativa. La misión de la Iniciativa de ahora en adelante es establecer una base ética sólida para la sociedad global emergente y ayudar a crear un mundo sostenible basado en el respeto a la naturaleza, derechos humanos universales, justicia económica y una cultura de paz. 9. ¿Cuáles son los objetivos de la Iniciativa de la Carta de la Tierra? Diseminar la Carta de la Tierra a individuos y organizaciones en todos los sectores de la sociedad a nivel mundial. Promover el uso educativo de la Carta de la Tierra en escuelas, universidades, comunidades de fe y en otra gran variedad de campos así como desarrollar y distribuir los materiales de apoyo necesarios. Instar y promover el uso, implementación y adhesión a la Carta de la Tierra por parte de la sociedad civil, negocios y del gobierno a todo nivel. Buscar la aprobación de la Carta de la Tierra por parte de las Naciones Unidas en el año 2002, el décimo aniversario de la Cumbre de Río. 10. ¿Cómo puede ser utilizada la Carta de la Tierra? Muchas organizaciones y comunidades encuentran que existe una amplia variedad de formas interrelacionadas para el uso de la Carta de la Tierra. Esta puede ser utilizada de las siguientes formas: - Como herramienta educativa para desarrollar la comprensión sobre las alternativas importantes que nos depara el futuro y la urgente necesidad de compromiso hacia una forma de vida sostenible. - Como invitación a individuos, instituciones y comunidades para la reflexión interna acerca de actitudes fundamentales y valores éticos que gobiernan el comportamiento. - Como catalizador de un diálogo multi-sectorial, intercultural y entre diferentes expresiones de fe, sobre ética mundial y la dirección de la globalización. - Como un llamado a la acción y guía para un estilo de vida sostenible que pueda inspirar compromiso, cooperación y cambio. - Como marco de valores para la elaboración de políticas y planes para el desarrollo sostenible a todo nivel. - Como instrumento para elaborar códigos de conducta profesionales que promuevan la confianza y evaluación del progreso hacia la sostenibilidad en el sector de negocios y a nivel de comunidades y naciones. - Como instrumento de ley blanda que provea una base ética en el desarrollo de leyes para el desarrollo sostenible y el ambiente. 1. Historia Breve sobre la Carta de la Tierra La versión final de la Carta de la Tierra fue emitida por la Comisión de la Carta de la Tierra en Marzo del 2000. Una revisión al contexto histórico y los orígenes del documento ayudan a explicar su propósito y significado. La discusión a continuación provee información acerca de tan importante desarrollo con ejemplos seleccionados de los tipos de actividades y eventos que formaron parte del proceso de la Carta de la Tierra. a. Antecedentes Históricos, 1945-1994 Cuando la onU se estableció en 1945, dentro de sus temas de discusión para lograr la seguridad mundial destacaban la paz, los derechos humanos y un desarrollo socioeconómico equitativo. Durante los primeros años de existencia de la onU, no se hacía referencia al ambiente como una preocupación común, al igual que se brindaba poca atención al bienestar ecológico. Sin embargo, desde la Conferencia de Estocolmo sobre Entorno Humano en 1972, la seguridad ecológica pasó a ser la cuarta preocupación principal de las Naciones Unidas. Iniciando con la Declaración de Estocolmo, las naciones del mundo han adoptado un conjunto de declaraciones, cartas y tratados que buscan construir una alianza global que integre y equilibre de forma eficiente el desarrollo y la conservación. Adicionalmente, diversas organizaciones no gubernamentales han redactado y hecho circular sus propias declaraciones y tratados de los pueblos. Estos documentos reflejan una creciente toma de conciencia sobre el hecho de que los problemas sociales, económicos y ambientales y los objetivos de la humanidad están interrelacionados y, por tanto, requieren soluciones integrales. La Iniciativa de la Carta de la Tierra se basa en estos esfuerzos. La Carta Mundial para la Naturaleza, adoptada por las Naciones Unidas en 1982, representa una declaración progresiva, para su tiempo, de principios ecológicos y éticos. Esta Carta continúa siendo el documento más sólido que cualquiera de los que se han elaborado con posterioridad, desde el punto de vista de la ética ambiental. Sin embargo, en el informe de 1987, Nuestro Futuro Común,1 la Comisión Mundial de la onU para el Ambiente y Desarrollo (CMAD) hizo un llamado a una "nueva carta" que "consolidara y extendiera los principios legales más relevantes", mediante la creación de "nuevas reglas (...) necesarias para mantener el sustento y la vida en nuestro planeta compartido" y "conducir el comportamiento del Estado a la transición hacia el desarrollo sostenible". La CMAD también recomendó que la nueva Carta "fuese posteriormente ampliada en una Convención, definiendo los derechos soberanos y las responsabilidades recíprocas de todos los Estados sobre la protección ambiental y el desarrollo sostenible." Las recomendaciones de la CMAD, conjuntamente con la agudización de las preocupaciones éticas y ecológicas, estimularon los esfuerzos a finales de la década de 1980 para la creación de una Carta de la Tierra. Sin embargo, antes de iniciar cualquier acción en el marco de la onU, la Comisión sobre Legislación Ambiental de la Unión de Conservación Mundial (UICN) redactó un bosquejo de la convención propuesta en Nuestro Futuro Común. El proyecto del Convenio Internacional sobre Medio Ambiente y Desarrollo de la UICN presenta una estructura legal integrada, tanto para la legislación nacional e internacional y las políticas existentes, como para las futuras, en materia de medio ambiente y desarrollo sostenible. Aunque el proyecto del Convenio fue presentado en las Naciones Unidas desde 1995, las negociaciones oficiales con respecto al tratado todavía no han iniciado, a pesar de que según la opinión de diversos ambientalistas, es imperante clarificar, sintetizar y desarrollar nuevas normas internacionales con relación al desarrollo sostenible. La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo (CNUMAD), la Cumbre de la Tierra, en Río de Janeiro en 1992, asumieron el desafío de redactar el proyecto de la Carta de la Tierra y diversos gobiernos elaboraron sus propias recomendaciones. También, muchas organizaciones no gubernamentales, incluyendo representantes de las principales tendencias religiosas, tuvieron una activa participación. Aunque que la Declaración de Río sobre Ambiente y Desarrollo es un documento muy valioso, no satisfizo en su totalidad las aspiraciones que muchos grupos tenían con respecto a la Carta de la Tierra. El documento no reafirma el compromiso con la Carta Mundial para la Naturaleza y su énfasis antropocéntrico es un paso atrás con relación al enfoque más equilibrado de la Carta Mundial para la Naturaleza. La Declaración de Río exhorta a la protección y restauración de los ecosistemas, pero no afirma el valor intrínseco de todas las formas de vida, ni articula claramente un principio de respeto hacia la naturaleza. A menos que los seres humanos tomen una actitud de respeto hacia la Tierra y aprecien el valor intrínseco de la vida, es muy poco probable que se logren efectuar cambios radicales en el comportamiento, lo cual es esencial para la protección del ambiente y el establecimiento de una civilización sostenible. b. La Iniciativa de la Carta de la Tierra, 1994-2000 Una nueva iniciativa de la Carta de la Tierra inició en 1994 bajo el liderazgo del Sr. Maurice Strong, ex Secretario General de la CNUMAD y presidente del recién formado Consejo de la Tierra, y el Sr. Mikhail Gorbachev, en calidad de Presidente de la Cruz Verde Internacional. El Consejo de la Tierra fue creado para llevar a cabo la actividad inconclusa de la CNUMAD y para promover la implementación del Programa 21 (plan de acción de la Cumbre de la Tierra). El Sr. Jim MacNeill, ex Secretario General de la WCED y el Primer Ministro de Holanda, Sr. Ruud Lubbers, fueron los encargados de la organización de un nuevo proyecto de la Carta de la Tierra. El embajador de Argelia, Sr. Mohamed Sahnoun, fungió como director ejecutivo del proyecto durante su fase inicial. Durante los años de 1995 y 1996, se condujeron amplias investigaciones en los campos del derecho internacional, la ciencia, la religión, la ética, la conservación ambiental y el desarrollo sostenible, a manera de preparación para redactar la Carta de la Tierra. El Consejo de la Tierra y diversas organizaciones socias llevaron a cabo consultas sobre la Carta de la Tierra en todo el mundo, en un esfuerzo por promover el diálogo global sobre nuestros valores comunes y aclarar asuntos relacionados con el emergente consenso a nivel mundial sobre los principios de la protección ambiental y de una vida sostenible. El proceso de consulta inició con una conferencia internacional en el Palacio de la Paz en La Haya, en mayo de 1995. Representantes provenientes de treinta países y de más de setenta organizaciones participaron en esta reunión de La Haya. Se elaboró y diseminó un estudio sobre más de cincuenta instrumentos de derecho internacional, titulado Principios de Conservación Ambiental y de Desarrollo Sostenible: Resumen y Encuesta (1996), a manera de recurso para aquellos que contribuirían a este proceso de consulta. A medida que el proceso avanzaba, se alcanzó un acuerdo general sobre una serie de criterios a aplicar en la Carta de la Tierra propuesta. Se estableció que la Carta debería ser: una declaración de principios éticos fundamentales para la conservación ambiental y el desarrollo sostenible, compuesta por principios de significado duradero que fuesen ampliamente compartidos por pueblos de todas las razas, culturas, religiones y tradiciones ideológicas; relativamente corta y concisa; un documento con una perspectiva holística y con una visión ética y espiritual, redactado en un lenguaje inspirador, claro y singularmente válido y significativo en todos los idiomas; una declaración que añadiera nuevas y significativas dimensiones para valorar lo que ya se ha articulado en otros documentos relevantes. A principios de 1997, el Consejo de la Tierra y la Cruz Verde Internacional formaron una Comisión de la Carta de la Tierra para que supervisara el proceso. Los cinco co-presidentes (al igual que los miembros de la Comisión) fueron seleccionados de forma tal que representaran todas las regiones del mundo: Kamla Chowdhry, Asia y el Pacífico; Mikhail Gorbachev, Europa; Mercedes Sosa, América Latina y El Caribe; Maurice F. Strong, América del Norte; y Amadou Toumani Touré, Africa y el Medio Oriente. Se estableció una secretaría para la Comisión en el Consejo de la Tierra en Costa Rica, bajo el liderazgo del director ejecutivo del Consejo, Máximo Kalaw de Filipinas. Se invitó a Steven Rockefeller, profesor de religión y de ética de la Universidad de Middlebury en los Estados Unidos, quien elaboró el Resumen y Encuesta de 1996, a encabezar el proceso de redacción. Fue de esta forma que se creó el Comité de Redacción. En marzo de 1997, la Comisión emitió un Borrador de Referencia durante la conclusión del Foro Río + 5, celebrado en Río de Janeiro. El Foro, organizado por el Consejo de la Tierra como parte de un proceso mundial de revisión sobre el progreso alcanzado en el desarrollo sostenible desde la Cumbre de la Tierra en Río, reunió a más de 500 representantes de organizaciones no gubernamentales (ONGs) y de los Consejos Nacionales para el Desarrollo Sostenible. Durante los seis días del Foro, se llevaron a cabo intensas consultas sobre el texto de la Carta de la Tierra. El Borrador de Referencia, que incluyó un corto preámbulo, dieciocho principios y una conclusión, brindó un nuevo enfoque al continuo diálogo internacional sobre la Carta de la Tierra. Durante los años de 1997 y 1998, se celebraron en todas las regiones del mundo numerosas conferencias y reuniones, tanto sobre los valores comunes como sobre el texto del Borrador de Referencia. También, el Consejo de la Tierra creó una página de Internet (www.earthcharter.org). En marzo de 1998, Mikhail Gorbachev auspició una reunión de tres días sobre la Carta de la Tierra para representantes de Rusia, Europa y el Comité de Redacción. En abril, Gorbachev participó en un Foro de la Carta de la Tierra para países del Pacífico en Kioto, Japón. Durante ese mismo mes, se realizó una conferencia especial sobre la Carta de la Tierra y derechos humanos en el Centro Boston de Investigaciones para el Siglo XXI, en los Estados Unidos. A la misma le siguió, meses después, una conferencia sobre las bases científicas de la Carta de la Tierra, auspiciada por el Centro Hastings, una organización de Estados Unidos que se especializa en ética biomédica y ambiental. Se presentó y debatió la Carta de la Tierra en una serie de conferencias sobre religión y ecología en el Centro para el Estudio de las Religiones del Mundo, en la Universidad de Harvard. Se crearon Comités Nacionales de la Carta de la Tierra en treinta y cinco diferentes países. En diciembre de 1998, representantes de veinticuatro de estos comités nacionales de la Carta de la Tierra se reunieron en la Conferencia Continental de las Américas sobre la Carta de la Tierra, cuya duración fue de seis días en Cuiabá, Mato Grosso, Brasil. Algunos grupos redactaron sus propias Cartas
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