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S. S. El Dalai Lama cumple 70 años / Instituto Losseling PDF Imprimir E-Mail
miércoles, 29 de junio de 2005
Instituto Loseling de México
EL DALAI LAMA, UNA VIDA DEDICADA A DISIPAR EL SUFRIMIENTO AJENO


El próximo 6 de julio Tenzin Gyatso, Su Santidad el XIV Dalai Lama, cumplirá setenta años.
 

A lo largo de su vida, el Dalai Lama ha realizado una gran labor en su papel de líder espiritual y político del pueblo tibetano, ha hablado en favor de la no violencia, de los derechos humanos y de la ecología, ha participado en el diálogo interreligioso, y ha buscado la cooperación entre la ciencia y el budismo, pero sobre todo nos ha dado un ejemplo maravilloso como ser humano. ¿Quién es este sencillo monje tibetano y cuál es el secreto detrás de su amable sonrisa? Nació en 1935 cuando el Tíbet era todavía un pequeño país cerrado al mundo. La tradición tibetana lo considera como la reencarnación de una línea de gobernantes que data de 1391, año de nacimiento del primer Dalai Lama, así como la encarnación del Buda de la Compasión, Avalokiteshvara. En tal sentido, se le considera un bodhisattva, un ser iluminado que ha decidido nacer una y otra vez para servir a los demás y disipar el sufrimiento. En verdad, ha tenido varias ocasiones en donde ha demostrado, por lo menos a nivel de este mundo, su vocación compasiva.
     A los quince años asumió el poder político de su país ante la inminente invasión del Ejército Rojo y en 1954 se entrevistó con Mao Tse-Tung y, a pesar de su juventud, procuró mantener el diálogo entre el Tíbet y China. A los veintitrés años presentó los exámenes para obtener el grado de gueshe lharampa (equivalente al doctorado en filosofía budista) y, ante la creciente oleada de violencia provocada por la invasión, tuvo que huir a la India. Ahí comenzó una titánica labor para organizar a la comunidad de refugiados tibetanos que lo siguieron: campamentos, construcción de escuelas y monasterios, preservación de la cultura, las artes y la filosofía, además de la creación de una estructura política y jurídica para el Estado tibetano en el exilio. Durante ese tiempo, los refugiados pasaron por serias dificultades, pero el Dalai Lama fue más que un líder político y espiritual para su pueblo. Se entregó con igual intensidad a los trabajos del mundo y a la práctica budista, dos vías para servir a su pueblo. En su práctica espiritual encontró la fortaleza y el aliento para sobrellevar los rigores de las circunstancias y brindar consuelo a los tibetanos.
Una una vez atendidas las necesidades inmediatas, se dedicó a viajar por el mundo con el fin de dar a conocer la situación del pueblo tibetano y buscar el apoyo para la defensa de los derechos humanos en su antigua nación. Su incansable labor apenas se revela en la lista de sus numerosos libros y de líderes internacionales con quienes se ha reunido. Recibió el premio Nobel de la Paz en 1989, con lo cual su figura se popularizó en todo el orbe y logró crear mayor conciencia sobre el problema de los tibetanos (tanto quienes permanecían en la actual Región Autónoma del Tíbet, como los refugiados en Nepal e India).
     Sin embargo, su exilio también le ha permitido conocer a su vez el sufrimiento de otros pueblos y solidarizarse con ellos. Cuando habla de derechos humanos, se refiere a todos los oprimidos; cuando habla de un diálogo interreligioso, espera contribuir al desarrollo de una ética sin sectarismos encaminada a la armonía y la bondad en el mundo; cuando habla de política, apela a la responsabilidad, no sólo con la gente, sino con el planeta. Su voz firme y grave habla ahora para que todos colaboremos en su labor: disipar el sufrimiento, sea éste producido por la intolerancia, el hambre o los desastres ecológicos.
     Con respecto a la ecología, ha sido uno de los primeros líderes en enfatizar la importancia de la conservación del ambiente, no sólo por razones espirituales, sino por fines prácticos. Asimismo, considera la ciencia y la tecnología como un gran logro del ser humano y se ha integrado al diálogo científico, aportando los milenarios conocimientos del budismo en un afán de desarrollo conjunto a nivel material y espiritual.
     Ahora, en vísperas de su cumpleaños, es importante recordar también su faceta más importante: un ser humano, “un sencillo monje tibetano”, como él se dice. Toda su labor resulta sorprendente para una sola persona y nos remite a las palabras de Borges sobre el héroe épico: “un hombre que es el modelo para todos los hombres”. Nació y creció rodeado del cariño de su familia y la devoción de su pueblo, enfrentó la amenaza de desaparición de su cultura, dirigió la creación de un Estado tibetano en el exilio, habla por todo el mundo sobre la paz y la compasión... Pero en vez de levantar los puños o vociferar, confía en su rostro amable y sonriente.
     ¿Cuál es el secreto detrás de su sonrisa? ¿Cómo se vencen las adversidades y se logran tantas metas sin perder la calma? La tradición tibetana nos habla de un ser extraordinario. Sin embargo, las palabras de Su Santidad el Dalai Lama nos alientan para comprender que la felicidad existe cuando uno está en paz consigo mismo y con el entorno. Su ejemplo de dimensiones épicas se nos ofrece como un don para trasladarlo a nuestra vida cotidiana y asumir la bondad como una vía posible, a pesar de todos los obstáculos. Por su obra y por sus palabras, agradecemos al pueblo tibetano el compartir esta preciada joya con el mundo. ¡Larga vida al Dalai Lama!

El Instituto Loseling de México y el budismo tibetano

El budismo continúa creciendo en nuestro país y cuenta con la presencia de diversas tradiciones, cuyos maestros y centros ofrecen diversas actividades para ayudar al desarrollo de la comunidad mexicana.
El Instituto Loseling de México es una organización no lucrativa dedicada al estudio y la preservación de la tradicion budista tibetana de sabiduría y compasión. Es un centro para el cultivo tanto del corazón como del intelecto, y constituye un santuario para el desarrollo de la paz interior y la bondad, el entendimiento de la comunidad y la curación global.
Siguiendo el legado del Monasterio de Drepung Loseling (de la tradición tibetana Gelug), y con la aprobación de Su Santidad el Dalai Lama, el Instituto tiene dos propósitos principales: compartir las tradiciones espirituales tibetanas con México y apoyar al Monasterio de Drepung Loseling.
En la actualidad, Gueshe Jyampel Gyatso y Nawang Khenrab son los maestros residentes del Instituto, en donde ofrecen clases de meditación, enseñanzas sobre diversos textos de filosofía budista tibetana, cursos sobre temas específicos, además de realizar ceremonias.

Para mayores informes:
Instituto Loseling de México
Reforma 199, 2º piso
Esq. con Río Neva
Tel. 57030592
57030581
www.loselingmexico.org
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