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HACIA UN PARADIGMA ELECTROMAGNÉTICO PARA BIOLOGÍA Y MEDICINA PDF Imprimir E-Mail
lunes, 04 de julio de 2005
POR: ABRAHAM R. LIBOFF, Ph.D.
RESUMEN
Los trabajos de Lund, Burr, Becker , y otros nos encaminan a la ineludible conclusión de que los organismos tienden a expresarse a través de cambios eléctricos casi sistémicos cuando estos son perturbados, y, por el otro lado tenderán a restablecerse bien sea a través de corrientes de reparación endógena o por la aplicación de corrientes externas equivalentes. Mostramos que una representación de sistemas vivientes por medio de un campo magnético todo incluyente es totalmente congruente con este extenso trabajo. Este campo electromagnético puede aportar las bases para este nuevo paradigma en biología y medicina que es radicalmente diferente al énfasis que se le da en el presente a la biología molecular y a la bioquímica. Una descripción de campo electromagnético también permite una transformación mas racional desde el genoma que el aceptado en la actualidad como punto final, universalmente expuesto en términos de las llamadas características visibles. Adicionalmente, una vez que el organismo es descrito como una entidad electromagnética, esto sugiere fuertemente la razón de la eficacia de las varias terapias electromagnéticas, por ser el método más directo de restaurar los campos electromagnéticos del cuerpo impactados a su estado normal.

¿ES LA BIOLOGÍA MOLECULAR LA ÚLTIMA PALABRA? ·

El paradigma actual en la medicina, refleja la investigación pionera de Pasteur, Koch, y Fleming y se ha mantenido por más de 100 años. Hace alrededor de 50 años, Watson y Crack extendieron el énfasis de la bioquímica para incluir el ADN/ARN. El funcionamiento del cuerpo, sus problemas, y reparaciones, están ahora completamente formulados en termino de moléculas biologicas y sus interacciones. En la actualidad la comunidad medica toma por sentado que la mejor manera de describir el estado de vida es en términos de biología molecular, y las cuestiones de enfermedad y salud deben ser finalmente resueltas en este contexto.

¿Como es que la terapia electromagnética encaja en este cuadro?¿ Es solamente una herramienta física conveniente útil algunas veces para apalancar ajustes fisiológicos? O se puede decir que encaja en la frase frecuentemente asociada con Feynman: ¿es una nueva forma de ver el mundo biológico? Es la terapia electromagnética indicativa de un sorprendente cambio paradigmático?

La comunidad medica esta tan fijada en sus formas que no sabe del todo que hacer con la terapia electromagnética. Esto es a pesar de la poca pero creciente aceptación de las técnicas electromagnéticas por parte de los clínicos en años recientes. Un ejemplo sobresaliente fue el uso de los campos electromagnéticos pulsátiles (Bassett y col., 1974) seguidos de las combinaciones de campos magnéticos resonancia ciclotrón (Diebert y col., 1994) para el tratamiento de fracturas óseas no consolidadas. Otro a sido el uso de estimulación magnética transcraneal rápida (rTMS; Barrer y col., 1985) para el tratamiento de la depresión. Un problema para los clínicos es que no hay un razonamiento que respalde o que proporcione una guía en la elección de una variedad de aparatos de terapia electromagnética. Con los fármacos, por ejemplo, el medico puede por lo menos hacer un pronostico informado. Pero no hay una teoría fundamental que conecte el electromagnetismo con la fisiología. Para aumentar el problema, encontramos clínicos que no tienen ni el mas rudimentario entendimiento de la electricidad y el magnetismo.

En un intento de encontrar una forma razonable de clasificar la variedad de terapias neuroelectromagnéticas actualmente en estudio nosotros (Jenrow y Liboff, 2003; Liboff y Jenrow, 2002) concluimos que basados en el nivel de densidades de corriente producidas, tales terapias caían automáticamente en tres categorías: quebrantadoras, gruesa y sutiles. El termino autodefinido de quebrantador es ilustrado por la terapia de electroshock o su mas nuevo equivalente magnético, rTMS.

Las terapias gruesas son aquellas que aplican señales electromagnéticas que imitan o recrean señales fisiológicas propias que han fallado, siendo los marcapasos el primer ejemplo.

La tercera categoría, sutil, se reserva para señales de potencia que aparentemente son demasiado pequeñas como para ser equiparables a ningún evento fisiológico conocido, mucho menos capaz de quebrantar nada en el sistema nervioso. Los fisiólogos nos dicen que hay límites inferiores que los de efectividad de aplicaciones eléctricas o magnéticas, límites que están bien caracterizados por su profunda comprensión de las señales generadas por vibraciones térmicas fortuitas en las moléculas, incluyendo las moléculas encontradas en los seres vivientes. Aun así, la realidad en ciencia esta basada en lo que se observa, no en lo que se supone que se observe. Lo mismo que le paso a Galileo que se dijo había murmurado que la tierra se movía alrededor del sol a pesar de la opinión de la Corte de la Inquisición, muchos efectos de campos electromagnéticos sutiles están basados en la realidad.

¿Cómo explicar entonces la naturaleza básica de estas y otras interacciones bioelectromagnéticas? En mi opinión, mucha de la investigación dirigida a esta cuestión se queda corta del objetivo. El paradigma medico existente es tan penetrante que parece natural considerar tales interacciones EM como adjuntos convenientes a los mecanismos bioquímicas “normales” por medio de los cuales, como se les enseña a los médicos, todas las cosas vivientes funcionan. Si un cierto voltaje con una cierta forma de curva puede mejorar los niveles de serotonina o aumentar los rangos de activación de las proteínas de ligas de calcio o aumentar la expresión de un proteínas de choque térmico, esto se convierte en un fin por si mismo. Es muy raro el fisiólogo que investiga porque sucede esto. La aplicación de señales EM resulta, desde este punto de vista, en cambios que los fisiólogos pueden comprender, cambios que pueden ligarse inmediatamente al paradigma medico aceptado. Importa poco como es que estas señales hacen su efecto. El electromagnetismo meramente sirve para transformar la terapia al lenguaje familiar de la bioquímica. La comunidad medica, la industria farmacéutica, las agencias de financiamiento, y los proveedores de servicios de salud han sido todos amamantados en este lenguaje, y, por que se sienten incómodos con electromagnetismo, se contentan de ver los resultados descritos en términos de hormonas, citocinas, y receptores de membrana.

Pienso que hay una segunda manera de interpretar tales resultados, uno que nos lleva a un paradigma totalmente diferente, uno que esta basado en un lenguaje tan rico y variado como el conocido de la bioquímica y el de la biología molecular. Para decirlo de una manera simple, es posible ver a los sistemas vivientes como una entidad electromagnética, con la respuesta del sistema a una señal dada eléctrica o magnética como un resultado esperado en base a leyes físicas. Los efectos hormonales y enzimáticos conocidos seguirán ocurriendo pero en esta nueva forma de verlo estos estarán meramente asociados a los cambios en el sistema. Desde este punto de vista, pienso que en el futuro las respuestas bioquímicas seguramente serán consideradas menos fundamentales que los cambios en el estado electromagnético del sistema.



LA VIDA COMO UNA EXPRESIÓN DE LA FUERZA ELECTROMAGNÉTICA

¿Existe alguna evidencia de que tal descripción exista? Para empezar, nuestro entendimiento de la naturaleza nos dice que seguramente no hay mas de cuatro tipos de fuerza en el universo, una de los cuales es la gravitacional y otra la electromagnética. Prefiero pensar en las entidades vivientes como consecuencia necesaria de la existencia de la fuerza electromagnética. Así como nuestro sistema planetario y las estructuras galácticas son consecuencias de la fuerza gravitacional, la fuerza electromagnética es la razón fundamental de la vida. Así como los átomos son un orden más alto que grupos de electrones y hadrones, y las moléculas son grupos de átomos, y los polímeros son grupos de moléculas, así también, la vida es un ensamble interactivo de polímeros. Uno simplemente tiene que considerar la secuencia de sistemas cada vez más complejos, cada uno de ellos necesitando de la existencia de la fuerza electromagnética, una secuencia que directamente nos lleva a la vida es: electrones, hadrones, átomos, moléculas, polímeros, entidades vivientes.



INDICACIONES DE LA ORGANIZACIÓN ELECTROMAGNÉTICA DE LOS SISTEMAS.



Hay, sin embargo mas pistas destacadas. Dos tipos separados de evidencia experimental muy conocida que indican algún tipo de organización electromagnética en las entidades vivientes. Primero, hay estudios indicando varias características eléctricas muy significativas asociadas con bioestructuras, características que están, en algunos casos, directamente ligadas a funciones biológicas, tales como el desarrollo, el crecimiento, y la reparación. El segundo tipo de indicación es generado por el sorprendente hecho que las entidades vivientes son sensitivas a los campos electromagnéticos, frecuentemente a intensidades tan débiles como para despertar sospechas sobre su credibilidad.



CORRIENTES ENDÓGENAS



La idea de que la presencia de señales eléctricas y magnéticas endógenas podría ser indicativa de niveles de organización en los sistemas vivientes no descubiertos hasta ahora no es exactamente un concepto nuevo. Desde los tiempos de Carlo Matteucci, un profesor de física a principios del siglo XIX, se ha sabido que cuando la integridad de los tejidos vivos es perturbada, como una amputación u otra lesión, se genera una corriente eléctrica en el area proxima al area del problema. Estas corrientes son conocidas como corrientes de lesión (Loeb y Beutner, 1912). Después de un provocativo experimento con tales corrientes en plantas por Siniukhin (1957), Becker logro un brillante salto conceptual (Becker, 1974). Después de observar durante la regeneración de la salamandra que después de un tiempo de la corriente de lesión cambia la polaridad, concluyo que este cambio de señal determinaba la curación sobre la lesión. Esto en turno implica la existencia dentro de las entidades vivientes de un complejo proceso de bases eléctricas que primeramente, señala que hay un problema, y en segundo lugar, proporciona otra señal que es la que repara el daño.

Durante la década de los veintes y los treintas, Lund (1947) mostró que las plantas exhibían un campo endógeno de dipolo eléctrico notablemente bien definido. Pohl (1981) más tarde reforzó este descubrimiento al observar un campo de dipolo eléctrico similar en cultivo de células vivas, aportando crédito al concepto de que la organización de los organismos puede estar mediada eléctricamente. Observaciones clínicas y especulaciones concernientes a la relación potencial entre enfermedad y electricidad endógena fueron hechas por Burr en la Universidad de Yale. El reporto haber encontrado ligas entre varias patologías y los potenciales eléctricos en los órganos impactados (Burr, 1972) estas correlaciones fueron generalizadas (Burr y Northrup, 1935) en un tipo de plantilla para la salud (el campo L) basado en la distribución del voltaje en la superficie. Sin embargo, en general se puede decir que, excepto por unos cuantos individuos investigadores aislados, primordialmente Becker y Selden (1985) y Athenstaedt (1969), la comunidad científica ha prácticamente ignorado el trabajo de Lund y Burr.

Una serie de experimentos independientes de Fukada y Yasuda (1957) estableció que el hueso tiene propiedades piezoeléctricas bien caracterizadas, que es la unica caracteristica que transforma el estrés mecánico en una diferencia potencial eléctrica. Posteriormente, Fukada y Yasuda (1964) mostraron que esta propiedad piezoeléctrica resulta de los componentes de colágeno que se encuentran esparcidos en el hueso, fue subsecuentemente sugerido (Shamos y Lavine, 1967)

Que esta propiedad física por excelencia era fundamental para una amplia variedad de estructuras biológicas. Subsecuentes mediciones detalladas del efecto piezoeléctrico en huesos humanos largos intactos (McElhaney,1967) fueron interpretados por Marino y Becker (1970) como una muestra que fuerzas cotidianas como caminar y el soporte mecánico, cuando es trasmitido a células indiferenciadas, determinaba si estas células se convertían en osteoclastos u osteoblastos, células del hueso que actúan para destruir o para crear hueso, respectivamente. Mucho antes de nadie sospechara que el hueso contenía propiedades eléctricas funcionales, se sabía que el hueso se remodela continuamente a si mismo para poder proporcionar un soporte mecánico optimo para la carga que esta llevando (Ley de Wolf). Así que Marino y Becker (1970) usando las propiedades eléctricas del hueso, tuvieron éxito explicando un principio ortopédico que data de finales del siglo XIX. Su sistema de control electromecánico es mejor descrito en la osteopenia sufrida por los astronautas como consecuencia de periodos largos en un ambiente sin gravedad.

Otro mecanismo eléctrico regulador ha sido identificado para el desarrollo de organismos. Elaborando sobre el trabajo original de Lund (1947), Athensdtaedt (1969) una clara relación entre polarización eléctrica en el esqueleto y el desarrollo humano. Este hallazgo fue reforzado por Friedenberg et al. (1973). En estudios sobre el desarrollo del hueso, ellos reportaron que un potencial eléctrico bien caracterizado esta específicamente asociado con el crecimiento de la lamina ósea en hueso largo.

Estas y otras observaciones claramente indican que la electricidad, bien sea endogenamente disponible u ocurriendo como resultado de procesos de transducción internos, es usada para el beneficio de procesos fisiológicos de los sistemas vivientes, en darle dirección al crecimiento, reparación y regeneración.



LA RESPUESTA A LA APLICACIÓN DE CAMPOS

ELECTROMAGNÉTICOS.



Muy cercano a la coincidencia con estos reportes de características eléctricas endógenas en sistemas biológicos, otros descubrieron que los organismos exhiben lo anverso; ellos también responden biológicamente a la aplicación de campos magnéticos. Una persistente idea siguió al concepto original de Lund (1947) que pequeñas corrientes pueden auxiliar o semejarse u oponerse a señales que ocurren de manera natural endógena surgiendo bien sea de “corrientes de lesión” o en conexión con el crecimiento y desarrollo. Si el crecimiento en los sistemas vivientes es programado en situ por las corrientes endógenas, ¿porque no aplicar señales externas para hacer lo mismo? Así que las corrientes fueron usadas (Becker, 1972; Smith, 1967) para forzar la regeneración de extremidades en ratas. Otra forma de estudiar el asunto similar pero no completamente igual pues el concepto de corriente de lesión se debió a Nordenstrom (1983) quien estableció la hipótesis de la existencia de canales de electricidad intrínsicos en el cuerpo, siendo el más prominente el de la red vascular de baja resistencia. Con fundamento en su hipótesis del Circuito Eléctrico Biológico Cerrado (BCES), Nordenstrom sugirió que las corrientes endógenas aparecen como consecuencia de desordenes patológicos, por lo tanto seria posible tratar tales desordenes con señales eléctricas propiamente aplicadas. Los conceptos de Nordenstrom fueron ampliados (Chou, 1997; Xin y col., 1997) a técnicas electro terapéuticas para tratar (con algún éxito) una variedad de tumores malignos.

Una gran cantidad de trabajo se centro originalmente en la posibilidad que los sistemas biológicos han probablemente evolucionado para usar el campo magnético de la tierra para su propio beneficio. Como un excelente ejemplo en una base de publicaciones amplia (e.g., Presman, 1970) sobre este asunto, Brown (1962) determinaron que la planaria y otros organismos son sensibles a los cambios en el campo geomagnético.

Adicionalmente, si el crecimiento y la remodelación del hueso son el resultado de electricidad, ¿porque no utilizar electricidad para apoyar el crecimiento del hueso y su reparación? El descubrimiento original de Yasuda (1953) que pequeñas corrientes directas (CD) aplicadas al hueso vivo resultan en formación de callo, aun en la ausencia de una fractura, dio origen a estudios del uso potencial de tales corrientes para el tratamiento de fracturas no consolidadas (Living et al., 1972). Bassett et al. (1974) demostraron que estas corrientes eran igualmente efectivas cuando estas eran inducidas por campos magnéticos pulsantes generados por bobinas situadas en la cercanía del área de problema. Resultaron similares niveles de eficiencia cuando la Ion resonancia ciclotrón (ICR) combinada con corriente alterna (CA) y campo magnético CD (Dieberty col.., 1994) fueron usados. Actualmente represcriben equipos de ambas técnicas aprobados por la Administración de Alimentos y Drogas· (FDA) para acelerar fracturas recalcitrantes y fusión espinal.

Otro grupo de técnicas electromagnéticas ha sido desarrollado para neuropatías. Actualmente ha (Jenrow y Liboff, 2003) aproximadamente 10-12 diferentes equipos electromagnéticos para tratar problemas neurológicos y de comportamiento, con un amplio rango de corrientes aplicadas, frecuencias y formas de curva.

En los ochentas, dos cosas tuvieron la tendencia de estimular más interés en la respuesta de sistemas biológicos a los campos magnéticos. Primero, había la posibilidad que la transmisión y distribución de electricidad a 50/60 Hz presentará un problema de contaminación, particularmente con respecto a la inducción de leucemia infantil (Werthimer y Beeper, 1979). Segundo, el hecho de que los campos magnéticos pulsátiles tuvieran un papel en la reparación de los huesos despertó el interés en estudiar los efectos de tales campos en una amplia variedad de otros sistemas. Por ejemplo, Cossarizza y col.. (1989) observo que los linfocitos de humanos viejos, al ser expuestos a campos magnéticos, tendían a recuperar mucha de la inmunidad perdida lo que ordinariamente ocurre al avanzar la edad. Usando tanto campos magnéticos pulsátiles (Goodman et al, 1993) como campos magnéticos sinusoidales (Goodman y Blank, 2002) Goodman y sus colaboradores han repetidamente reportado cambios genómicos inducidos por campos electromagnéticos, particularmente la expresión de las proteínas de choque térmico o de estrés.

Un importante capitulo en el estudio de las respuestas biológicas a la aplicación de campos EM fue abierta por Suzanne Bawin, trabajando en el laboratorio de Ross Adey (Bawin y Adey, 1976). Por primera vez se tuvo una respuesta que parecía tener un mensaje físicamente más significativo, en cuanto a que respuestas biológicas máximas fueron observadas a ciertas frecuencias. Esto fue sugestivo de resonancias observadas en muchos sistemas sin vida. Esta respuesta fue posteriormente identificada (Liboff y McLeod, 1988) como resultante de la fuerza de Lorente, una interacción que específicamente requiere del movimiento de las partículas cargadas (e.g. iones) en un campo magnético. Esto puede dar origen (Liboff, 1985) ala respuesta ICR. Desde ese tiempo, este tipo de resonancia ha sido observado no solo en el hueso, sino también en el comportamiento de la rata, en la motilidad diatómica, asimilación del calcio en cultura celular, regeneración de neuritas, crecimiento y desarrollo vegetal, y otros organismos (Liboff, 2003).



UN CAMPO ELECTROMAGNÉTICO PARA EL ORGANISMO.



Así que, en los pasados 50 años se nos ha revelado tanto que hay un extraordinario carácter eléctrico endógeno en los organismos, como también hay efectos igualmente extraordinarios en los sistemas biológicos cuando estos han sido expuestos a campos electromagnéticos. Sin embargo, a pesar de que los varios experimentos empezando con Lund, hayan sido imaginativos e innovadores, estos han fallado en encontrarse con la pregunta principal:¿Cuál es la naturaleza y significado del carácter eléctrico que parece pernear a los entes vivientes?

El autor escribio en 1994 (liboff,1994):



. . . ¿es la capacidad de señal débil de extremadamente baja frecuencia (ELF) de perturbar los sistemas vivientes una indicación de que estas señales están interactuando con características electromagnéticas intrínsecas de estos sistemas?. . . ¿tienen los sistemas vivientes una variable electromagnética oculta?



Una manera de explicar los resultados experimentales es invocar a un campo electromagnético especial para todos los organismos, un campo que no es un fenómeno es no causal (epifenómeno) pero sirve a una función biológica especifica. Sucede que es posible conectar entes vivientes de una manera inequívoca al electromagnetismo. Esta conexión esta basada en ley física. No es un asunto de elección arbitraria mas bien es un asunto de definición. Los campos electromagnéticos son siempre definidos de una manera precisa en términos de lo que se refiere como densidades de origen (source densities). Un campo electromagnético solo existe cuando el sistema contiene fuentes de distribución de densidad de carga y de densidad de corriente. Cada ente viviente tiene estas dos fuentes, que aseguran que cada ente viviente por definición, también lleve un campo magnético asociado (Liboff, 1994). Pero hay más. A diferencia de las cosas sin vida las fuentes de carga y corriente en los entes vivientes son diferenciables. Están arreglados en sendas a través de la selección natural que le permiten al organismo sobrevivir. Con la muerte, estas distribuciones de carga y corriente, o su equivalente, el campo electromagnético asociado para el sistema, no son viables. Resumiendo, estamos sugiriendo que el proceso de vida mismo es una expresión del campo electromagnético.

Una consecuencia interesante de esto es que es posible, en principio, formular un campo magnético específico que en esencia representa un organismo específico. En vez de concentrarse en las características eléctricas de algún componente específico del cuerpo, asociamos el total del organismo con el campo. Se ha mostrado (Liboff, 1994, 1996) en otro lugar cuanto es que un campo puede matemáticamente describir en términos de un vector P que es una función de espacio y en tiempos tanto ontogénico como filogenético. Este campo crece con nosotros mientras nos desarrollamos y envejecemos, y es en si mismo el producto de evolución, que nos relaciona a cada uno de nosotros con nuestra especie y todo lo que le antecedió. El campo refleja los cambios en el desarrollo del embrión, y la forma en que nos desarrollamos hacia la madurez después del nacimiento. Refleja los traumáticos cambios asociados con las heridas. También, siguiendo Athenstaedt (1969) y Becker (1974), ese campo no solamente refleja los cambios en la densidad de origen, sino también el cambio del campo actúa como una plantilla para restaurar el sistema a su estado normal. Lo más relevante para la terapia electromagnética, es la conclusión que los entes vivientes son expresiones de campo electromagnético explicar la medicina electromagnética de una manera nueva; podemos cambiar el campo electromagnético intrínseco cuando aplicamos campos electromagnéticos externos. Una vez que admitimos la posibilidad de que la indivisibilidad del estado fisiológico del cuerpo—homeostasis, renovación metabólica, respiración, rangos enzimáticos—no es mas que un sistema entrelazado que puede ser representado por un solo vector de campo electromagnético, entonces también estamos admitiendo el hecho que este campo intrínsico y por lo tanto su estado fisiológico correspondiente será cambiado al imponer la aplicación de un campo nuevo. Esta por demás señalar, que el campo puede ser benéfico en la forma de una señal terapéutica para reparar aquello que se ha puesto mal, o puede ser dañino, como una desviación indeseable del estado de reposo normal. Así que, la formulación de este campo también incluye la contaminación electromagnética, y muy probablemente, también la cuestión de electro sensitividad. No debería haber duda en aquellos haciendo uso de terapias eléctricas o magnéticas de que los humanos pueden reaccionar negativamente a la imposición de campos electromagnéticos que actúan distorsionando el campo electromagnético normal del cuerpo.



REMPLAZANDO LAS CARACTERÍSTICAS VISIBLES.



Debe enfatizarse que este campo no esta solamente asociado con los sistemas vivientes, pero puede ser en si mismo la última representación biológica del sistema. Por siglos, mucho antes que Darwin, los biólogos han delineado a cada organismo a través de sus características, mas propiamente referidas como características visibles—su forma y tamaño, la localización de los ojos, el color de las flores, la forma de los picos, el número de aletas, los componentes internos del cuerpo, y todos los otros miles de aspectos que constituyen un medio preciso para distinguir un organismo de otras especies y de otros miembros de la misma especie. El descubrimiento del DNA/RNA fue utilizado para explicar estas características en el sentido de que hay (casi) una correspondencia de uno-a-uno entre una característica especial y un elemento o elementos en el genoma. En términos matemáticos, a esta relación entre el genoma y las características visibles se puede uno referir como a una transformación—en su definición más simple una trasformación, le permite a uno expresar la misma cosa en dos formas cuando se visualiza en dos diferentes sistemas de coordenadas. En principio, para cada característica visible en la que uno pueda pensar, hay un elemento de genoma correspondiente que lleva información específica relevante a esas características. Sin embargo, esta manera de describir cada ente viviente en términos de sus características visibles es un concepto inexacto. En ninguna otra asignatura científica se permiten descripciones de lo que se esta midiendo al ser tan desinhibidamente subjetivas. Igualmente importante, ¿como es que uno puede tener un manejo matemático de listas informales de elementos tan dispares como piel, ojos, y tamaño? La física, probablemente porque estuvo forzada a lidiar con entidades que no se pueden ver, desarrollo técnicas matemáticas (algunos dirán que tomo prestadas las técnicas matemáticas), y los resultados han sido espectaculares, porque una vez que hay un manejo matemático a tu disposición, entonces uno puede usar este para atrapar las relaciones principales que puedan existir para este sistema. Algunos han planteado este problema arguyendo que la biología solamente será entendida cuando desarrollemos o descubramos las “leyes de Newton para la biología” que aun faltan, las reglas distintivamente matemáticas a partir de las cuales cualquier cosa que pueda se conocida acerca de sistemas biológicos pueda ser discernida.

Así que, cuando postulamos la existencia de un campo electromagnético que es distintivamente representativo de todos y cada uno de los organismos, también estamos argumentando, primero que esta representación puede ser matemáticamente mas accesible que el sistema actual que usa características visibles, y segundo, que una base más fértil será el resultado de la transformación que relaciona al genoma a este campo, opuesto a la existente, mas bien trasformación estéril relacionado al genoma con características. Por que estamos relacionando las características de campo electromagnético de un individuo a el genoma del individuo, nosotros llamaríamos a ese campo el campo electrógenomico.



POSTULADOS SUGERIDOS



Al revisar el trabajo que explora la relación entre electromagnetismo y biología, encontramos que este trabajo sugiere fuertemente una explicación extensa que esta dada exclusivamente por el campo. Por un lado, cuando el sistema esta alejado del equilibrio, bien sea mientras esta todavía en desarrollo o como resultado de una lesión, el sistema expresa una corriente eléctrica de manera funcional, como parte del mecanismo de crecimiento y reparación. Lo que es especialmente provocativo es que esta expresión se manifiesta en términos de corrientes cuasi-sistémicas, emanando de largas áreas del sistema, conectando enormes números de células, y muy claramente representando un proceso que es más que la suma de sus partes.

Por otro lado, cuando uno aplica voltajes externos o de alguna otra manera aplica corrientes a áreas grandes de tejidos, también cubriendo una multitud de células, ocurren respuestas fisiológicas especificas. Estos dos aspectos, las corrientes intrínsecas funcionales y la respuesta a corrientes externas equivalentes, tomadas conjuntamente, son muy importantes, especialmente considerando que en ambos casos las células que lo componen actúan en armonía.

La única explicación para todo esto es que los sistemas vivientes gozan de un campo eléctrico que esta de alguna manera intrínsecamente entretejido en los elementos del sistema, un campo que generará varias corrientes locales durante el crecimiento, en estasis, y en modos de restauración. Aunque el campo que hemos sugerido es eléctrico y casi estático, es razonable extender esta noción al caso más general (i.e., un campo que es variable en el tiempo y electromagnético).

Así que por lo tanto presentamos los siguientes postulados:



1. Cada organismo viviente es totalmente descrito por un vector P0 de campo electromagnético que esta específicamente determinado por una trasformación originada en el genoma.

2. Todas las patologías, anormalidades y traumas son manifestados por desviaciones del campo P0 normal, dentro de ciertos limites, estas desviaciones son compensadas por la tendencia homeostática del sistema de regresar a P0.





EXPOSICIÓN



El concepto de que alguna clase de ley general gobierna las entidades vivientes no es ciertamente una idea nueva (Goodwin, 1989; Waddington, 1972). Muchos de tales intentos sin embargo, permanecen profundamente enraizados en la biología, buscando por reglas implícitas de la forma en que los sistemas biológicos funcionan, por ejemplo, sus propiedades de auto replica(Turing, 1952). Inclusive el campo morfo genético propuesto por Sheldrake (1988) tiene un sabor completamente biológico, poniendo énfasis en las características visibles del organismo. Notoriamente, ninguna de estas formas de ver el campo biológico está necesariamente conectada al campo electromagnético. Este, a pesar de los grandes avances de aquellos como Lund (1947), Burr (1972), Becker (1974), y Athenstaedt (1969) quienes colectivamente demostraron cuan profundamente esta involucrada la electricidad en la organización y funcionamiento de las entidades vivientes.

Más recientemente, el aumento del interés en la medicina de energía se ha enfocado hasta cierto punto en la posibilidad de que los campos biológicos pudieran tener una base electromagnética (Rubik, 2002). Este argumento esta basado en el hecho de que los efectos observados tanto en la medicina de energía como en el bioelectromagnetismo son inusualmente »sutiles«, una observación interesante, pero de ninguna manera constituye una prueba de un eslabón de conexión. Aunque a la fecha no hay evidencia que muestre esta conexión, los postulados que proponemos proporcionan una buena premisa de trabajo con la cual seguir explorando la medicina de energía.

Hay un número de interesantes implicaciones adicionales incorporadas en estos postulados. Los campos electromagnéticos disfrutan de una propiedad en común, que el campo nunca esta limitado a los perímetros del sistema de su fuente (en entidades vivientes, la piel). Hay pruebas suficientes de que los campos electromagnéticos son generados en humanos y que estos se extienden mas allá de la piel. Los militares utilizan equipo de visión nocturna para poder ver a distancia a las personas. Los procedimientos de diagnostico medico hacen uso de termografía infrarroja para exámenes subcutáneos. Se radian señales débiles de microonda por las entidades vivientes. Sin embargo estos casos, que involucran detección de infrarrojo y microondas, simplemente reflejan el hecho de que cualquier objeto con calor radiará. Pero los animales también emiten otro tipo de señal electromagnética. Técnicas de detección por interferencia cuántica superconductora (SQUID), detectan por rutina señales magnéticas del cerebro, del corazón, y otras fuentes de corriente endógena. Cada una de estas señales es magnéticamente coherente, reflejando el hecho de que las corrientes en cada fuente se encuentran en fase, con cambios ocurriendo en forma simultánea.

Por esto encontramos el potencial de bio comunicación (comunicación biológica), más específicamente, comunicación biológica electromagnética ínter sistémica. Las características electromagnéticas de las entidades vivientes pueden por lo tanto permitir una comunicación directa entre individuos de una manera diferente que la de la evolución relativamente nueva del habla. El primer factor requerido para esto será la intensidad de la señal, no en la forma de banda ancha térmica, sino de frecuencia especifica. El oscilador que sirva como la base del campo electromagnético variante en el tiempo fundamental debe ser coherente para poder trasmitir información. Notoriamente, existen compartimentos en nuestros cerebros que reflejan exactamente esto—frecuencias específicas. Entre estas fuentes están aquellas que producen oscilaciones-( (Singer, 1993) reflejando millones, quizás miles de millones, de elementos neuronales todos oscilando en fase.

En años recientes, algunos (Behe, 1998) han cuestionado la viabilidad de la evolución como planteada por Darwin, asegurando que ciertas estructuras biológicas son tan complejas (e.g., el ojo) que no pudieron haberse formado en los miles de millones de años que han trascurrido que todos están de acuerdo han trascurrido desde que la vida se inicio. Sin embargo, este argumento, con frecuencia señalado como de complejidad irreducible, esta profundamente enraizado en el paradigma de la biología molecular. El argumento de Behe se convierte en mucho menos que un tema si los imperativos de organización existen que no sean aquellos que se encuentran en la biología tradicional. En particular, la presencia de los campos electromagnéticos mitiga este argumento. Las estructuras biológicas que son bioquímicamente complejas no necesariamente tienen que ser complejas electromagnéticamente. Por el contrario, hay una mucha mayor simplicidad cuando se usan los campos magnéticos para definir entidades vivientes comparadas con disparada distribución de enzimas y otros factores bioquímicos que son normalmente usados. Esta reducción de la complejidad biológica es una consecuencia directa de la abstracción matemática a la que llamamos campo, de una manera muy semejante a la que Maxwell y Faraday usaron el concepto de campo para simplificar la electricidad y el magnetismo.

Una de las opiniones más persistentes de aquellos que abogan por la medicina alternativa es la de que el cuerpo enfermo debería ser tratado con un sistema holistico. Uno encuentra esto en acercamientos que, entre otros muchos intentan equilibrar yang y yin, involucran meditación o la práctica del yoga, y especialmente en la cultura occidental, se promueve la idea de que ciertos regimenes, como el ejercicio diario o el comer yogurt, son buenos para usted. Con el campo electromagnético, uno encuentra por primera vez bases potenciales para biología holistica y medicina que es enteramente enmarcada en términos de leyes físicas existentes.

Finamente, notamos la forma directa en que la terapia electromagnética puede ser acomodada entre los postulados señalados arriba. En vez de proporcionar una herramienta que afecte las variables que son parte del paradigma medico existente, la terapia electromagnética se revela como la forma más directa de restaurar los parámetros electromagnéticos fundamentales del cuerpo. Es claro también que las terapias electromagnéticas no deberán ser usadas de cualquier modo, su implementación requiere de investigación.



REFERENCIAS



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Bassett CAL, Pawluk RJ, Pilla AA. Acceleration of fracture repair

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NY Acad Sci 1974;238:242–262.

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Department of Physics

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