Warning: file(http://abhishekgujar.com/biopages/modules/mod_clo/images/varrow.txt) [function.file]: failed to open stream: HTTP request failed! HTTP/1.1 404 Not Found
in /home/red/public_html/4/templates/rt_vortex/index.php on line 161
Cuando usas la opción de "Full Screen" puedes ver otros programas.
Para pausar solo pasa tu cursor sobre el video.
Glándula Pineal, hormonas y neurotransmisores
jueves, 08 de diciembre de 2005
Los monjes tibetanos hablaban, y aún lo hacen hoy en día, de un tercer ojo,
situado aproximadamente en el centro del cerebro y entre los ojos, que había
sido el centro de la clarividencia y de la intuición, y que en el transcurso
de los tiempos se había ido atrofiando, por lo que era necesaria su
recuperación. Posteriormente se asociaría este tercer ojo con la glándula
pineal.
La existencia de la epífisis o pineal se conoce desde hace más de 2000 años.
Galeno en el siglo II, escribió que a los anatómicos griegos le había
llamado la atención la situación particular de dicha glándula, concluyendo
que servía de válvula para regular el flujo del pensamiento, que se creía
almacenado en los ventrículos laterales del cerebro.
Descartes, en el siglo XVII, expresó su creencia que la pineal era la sede
del alma racional. Para él, las sensaciones percibidas por los ojos
llegarían a la pineal, de la que partirían hacia los músculos, los cuales
producirían las respuestas adecuadas. Los estudios modernos demuestran en
éste, como en otros aspectos de su pensamiento, la gran intuición del
filósofo.
Características físicas, situación y relaciones
El nombre pineal se debe a su forma, semejante a una piña, siendo su tamaño
aproximado el de un guisante. Pesa una media de 173 miligramos, oscilando
según las personas entre los 41 y 804 miligramos.
Las pineales recogidas en autopsias, pesan en el hombre un máximo en el mes
de Marzo, y un mínimo si son examinadas en Julio; mientras que en la mujer,
el máximo peso se obtiene de las recogidas en Enero y el mínimo, de las
obtenidas en Mayo.
Está situada en el techo del mesencéfalo, entre los tubérculos bigéminos
craneales, en la denominada fosa de la pineal. Su cara craneal está por
debajo del cuerpo calloso, y su base limita con el tercer ventrículo. Su
célula funcional es el pinealocito, que está capacitado para producir las
encimas necesarias para la síntesis de la melatonina (su principal hormona)
y la seratonina, a partir del triptófano.
Pinealocito y síntesis de melatonina
La melatonina fue descubierta en 1958 por el dermatólogo y bioquímico A.B.
Lerner, quien se basó en las observaciones hechas por MC. Cord y Allen en
1917. Estas observaciones deducían que, al arrojar extractos de pineal de
vaca en el agua en que nadaban unos renacuajos, se producía un
blanqueamiento de su piel.
Lerner y Cols purificaron extractos de más de 200.000 pineales vacunas,
aislando una sustancia que agregaba intracelulares de la melanina. La
hormona melanocito-estimulante, por lo contrario, disgregaba dichos gránulos
oscureciendo la piel. Se la denominó melatonina en contraposición a la
melanocito-estimulante.
En ausencia de luz, el pinealocito recibe estimulación periódica en forma de
nor-epinefrina (NE), seratonina o descargas eléctricas de fibras nerviosas,
provenientes del núcleo supraquiasmático superior. Este, a su vez, recibe
información que proviene del sistema vegetativo, a través de neuronas
emergentes del ganglio cervical superior, el cual conecta con otros ganglios
de la médula espinal.
En presencia de luz, natural o artificial, los fotorreceptores de la retina
convierten la señal luminosa, especialmente en la banda amarillo-verde, en
señal eléctrica, que es transmitida por el tracto retino-hipotalámico hasta
el ganglio cervical superior, por donde abandona el S.N.C., conectando con
los ganglios de la médula y aboliendo la señal circadiana enviada por dicho
ganglio al núcleo supraquiasmático. Como consecuencia, dicho núcleo queda
liberado de la influencia de la médula espinal y enlentece el ritmo de
liberación de NE sobre la pineal, lo que se traduce por una menor captación
de aminoácidos, especialmente triptófano, por parte del pinealocito; menor
producción de adenil ciclasa y cAMP y, por consiguiente, menor producción y
liberación de melatonina.
Cualquier activación del sistema simpático abole el efecto represor de la
luz.
Glándula pineal y pubertad.
La glándula pineal es de mayor tamaño en la infancia que en la madurez,
comenzando a disminuir de tamaño a partir de los 7 años. Esta recesión en el
tamaño era considerada como una involución o atrofia de una glándula que
carecía de utilidad, pero en la actualidad se piensa que es un proceso
madurativo.
Desde el nacimiento, testículos y ovarios poseen una estructura lo
suficientemente preparada como que para que en presencia del adecuado
estímulo de gonadotropinas se produzca su maduración en poco tiempo. Sin
embargo, este estímulo no se produce. La hipófisis, capacitada para producir
dichas gonadotropinas, en presencia del adecuado estímulo hipotalámico de
gonadotropin-relaxin-hormona GnRH, no las produce por carencia de éste.
En el adulto, los esteroides sexuales se autoregulan, al unirse a receptores
hipotalámicos específicos, que a partir de cierta concentración sanguínea,
disparan la vía opatérgica productora de endorfinas (opiáceos fisiológicos).
Esta, a su vez, distorsiona la pulsatilidad de la GnRH, que frena la
producción y liberación de gonadotropinas, por lo que los ovarios o
testículos (gónadas) en ausencia de dicho estímulo, dejan de producir
esteroides sexuales, disminuyendo su concentración en la sangre. Con ello,
los esteroides unidos a los receptores, se sueltan y se vuelve a activar la
liberación de GnRH. En el niño debiera pasar lo mismo, y sin embargo, no
sucede.
La melatonina tiene la misma afinidad, por los receptores hipotalámicos de
esteroides sexuales, que éstos. En la infancia, se produce mayor cantidad de
melatonina que en la madurez, de forma que constantemente se halla unida a
dichos receptores, disparando la vía opiatérgica, impidiendo así la
liberación de GnRH y, en consecuencia, la maduración gonadal.
Otras funciones de la pineal
Controla simultáneamente todos centros neuroendocrinos hipotalámicos, y en
consecuencia todos los factores liberadores e inhibidores. Aunque se
desconoce su mecanismo y acción, se conocen algunos de sus efectos
indirectos sobre la hipófisis. Disminuye las concentraciones de GnRH y, en
consecuencia, disminuye las de la hormona folículo-estimulante (FSH) y
luteotropa (LH); disminuye la función tiroidea (TSH y T4), la insulina y
también aumentan las concentraciones de glucosa sanguínea, disminuye el ATCH
y la corticosterona. Aumenta la síntesis proteica cerebral, como también
aumenta la producción y liberación de dopamina (DA). Como consecuencia, se
puede esperar un aumento de hormona de crecimiento (GH) y disminución de TSH
y prolactina (PRL).
Funciones de la Pineal
Controla el inicio de la pubertad. Armoniza el sistema vegetativo con el
medio ambiente, a través de la vista, y probablemente también del resto de
los sentidos. Induce al sueño. Probablemente regula los ritmos circadianos.
Es un interruptor que modula la intensidad de funcionamiento de todos los
centros neuroendocrinos hipotalámicos. Previene una calificación prematura
en la infancia, al evitar las síntesis esteroideas, favoreciendo el
crecimiento óseo por este mecanismo, indirecta y directamente a través de la
DA y GH.
Comentario
Nuestros conocimientos sobre la pineal y su hormona, la melatonina, así como
las numerosas lagunas que tenemos acerca de ellas, apenas nos permiten
trazar un razonable esbozo sobre su funcionamiento que, sin duda, a lo largo
de los tiempos será modificado a la luz de nuevos hallazgos.
Puesto que el silencio, en condiciones normales, suele acompañar a la
oscuridad, podemos pensar que ambos estimulan la liberación de melatonina.
Esta, a su vez, produciría la liberación de endorfinas que adormecerían el
resto de los sentidos (tacto, olfato y gusto). Conseguido esto, el
subconsciente y, por tanto, el sistema vegetativo, quedarían libres de todo
control consciente, produciéndose por una parte los procesos de crecimiento
(infancia) y regeneración de los tejidos (adultos), y por otra, la
liberación del subconsciente en forma de sueños.
Los sueños y la vista
La hormona melanocito-estimulante, es excitada por la luz, mientras que la
melatonina, lo es por la oscuridad. Mientras que la primera (MSH) disgrega
los gránulos de melanina, produciendo la sensación de oscuridad, la segunda,
los agrega dando la sensación de luminosidad (blanco). Podemos pensar que en
el S.N.C. existe una zona de células que, a modo de una película, se dejan
impresionar por la interrelación de ambas hormonas, por el mencionado
mecanismo. Durante el día, predominarán impresiones luminosas mediadas por
la MSH, mientras que durante la noche, serían impresiones provenientes del
subconsciente y mediatizadas especialmente por la melatonina. Dispondríamos
así de un positivo y un negativo.
Para que exista un sueño, se requiere que previamente, y como en un vídeo,
tengamos filmadas las imágenes que, aunque a veces desordenadas, van a
formar parte del mismo. Los sueños sirven a veces de válvula de escape a
nuestras tensiones, otras son un aviso disfrazado de situaciones de las que
somos culpables y que tenemos que rectificar, y en otras, son avisos previos
a situaciones que tenemos que atravesar y soluciones para superarlas. Como
vemos, los sueños pasan por la pineal y normalmente escapan a nuestra
consciencia, de forma que en la mayoría de los casos, llegan a ella en forma
distorsionada o simbólica. En cualquier caso, forman parte de nuestra
realidad.
Cambio de costumbres y la pineal
Con el descubrimiento de la luz artificial por Edison, se han revolucionado
nuestras costumbres, de forma que han alterado nuestro sistema de vida,
nuestra relación con el Cósmico y también nuestra salud. Actualmente
disfrutamos, pero también padecemos, mayores períodos luminosos y sonoros en
detrimento de la oscuridad y el silencio regenerativos. Hemos perdido una
parte de nuestra armonía con el Cósmico, que pagamos con un menor desarrollo
de nuestra pineal, con una ligera atrofia de la misma. Nuestras menores
cantidades de segregación de melatonina, hacen que nuestros procesos
regenerativos sean parcialmente insuficientes, al igual que el descanso de
nuestra mente, que se torna obsesiva y posesiva. Nunca como en la actualidad
han existido tantas depresiones, obsesiones e insomnios.
ZoyZho11
Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla