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Aunque nuestro ser interno es el primero en rechazar la carne porque sabe realmente lo qué es, nuestra mente habituada a verla como un platillo, nos engaña y nos hace creer que la necesitamos para vivir. Si a cualquier ser interno de las personas de este planeta se le ofreciera un plato de carne, su respuesta inmediata sería de rechazo total, ya que en nuestro interior la energía es de una pureza grandísima que ve en los animales a sus iguales. Esto no significa que todos debemos ser vegetarianos, ya que es una elección que cada uno puede tomar en cierta etapa de su vida y solamente porque así se lo dicte el corazón.
Jamás debemos de obligarnos y decir "tengo que ser vegetariano", porque no lo vamos a lograr: así quizás sólo dejaremos la carne por un mes, un año, pero después volveremos a comerla. Simplemente debemos de ser honestos con nosotros mismos y que nuestra energía nos vaya guiando a lo que vamos necesitando. Cuando finalmente pensamos que es buen momento será cuando nos demos cuenta de que ya no nos sentimos bien al comerla o tal vez desarrollemos una enfermedad que nos haga dejarla. *
¿Como sé cuando dejarla? Si nosotros nos convertimos en vegetarianos a la fuerza, estaremos bloqueándonos de cualquier forma, porque nuestra mente seguirá pensando siempre en la carne, aunque estemos comiendo únicamente vegetales. Necesitamos realmente sentir compasión y pensar que es un pedazo de ser que sentía como nosotros y que ahora fue convertido en comida. Entonces, cuando sintamos eso, nuestra mente se calmará porque se va a centrar en lo que estemos comiendo. Y si nuestro ser interno siente que cuando decimos "ya no voy a comer carne" es porque realmente ya la dejamos para siempre, entonces sabe que se debe adaptar, sabe que debe cambiar. Va a empezar a desechar la energía de los animales que hemos comido en un proceso en el cual iremos ganando más de todo lo que comamos, que nos irá ayudando a ir quitando esa carga de ti. 
¿Por qué ser vegetariano? A medida que hablemos más con nosotros mismos veremos que no necesitamos la carne en nuestro plato, que otro tipo de alimentos nos satisfacen igual y que nos dan más energía, pues vamos a sentirnos mejor cada día. Cuando no comemos carne, ni roja ni blanca, uno de los beneficios aun cuando comamos un plato muy pesado por grasa o condimentos, jamás será tan negativo como si tuviera carne. Otro punto a favor del vegetarianismo es que los humanos tenemos muchas cosas que nos alteran, como tristezas o corajes, y una gran parte para que esto sea así se la debemos a la carne. ¿Por qué?, pues porque cuando comemos un pedazo de un animal estamos comiéndonos todo el dolor que pasó durante su corta vida. Por ejemplo, una vaca cuando nace, llega feliz como todos nosotros, pero después los sucesos que se le presentan la van haciendo sentir tristezas, sólo que ella lo exterioriza de una forma diferente. ¿Qué nos hace afirmar que los animales tienen emociones? el simple hecho de que sientan dolor, que es una de las emociones más grandes, entonces nos dice que igual sentirán amor, alegría o cualquier otra emoción. Aun cuando parezca difícil de creer, animales como las vacas, gallinas, cerdos, etcétera, se dan cuenta de que están siendo criados, cuidados y alimentados sólo para morir. Ellos son sabios, no importa si mucha gente dice que no sienten porque no tienen inteligencia, ya que no se trata de inteligencia. Todos los seres del universo estamos dotados de algo que supera por mucho a la inteligencia y es la sabiduría. Nuestros hermanos animalitos tienen sabiduría, que es la que le hace ver que tanto a las mamás vacas como a sus hijos que el otro va a morir a manos nuestras. Así, podemos imaginar el nivel de estrés bajo el que viven estos animales, sabiendo que en cualquier momento se van a llevar a sus hijos o padres porque se los van a comer. Toda esa tensión que tiene dentro de su vida se va impregnando en su ser, en su carne. Incluso si dicen que los matan sin dolor, con el simple hecho de darles muerte, aunque sea rápido o sofisticadamente, es un proceso demasiado violento, demasiado fuerte, y todo eso queda en la carne. Por eso cuando vamos a comer a algún animal pensamos "Qué rico" porque no sabemos, pero si nosotros tuviéramos consciencia de todo lo que pasa con él, ninguno de nosotros comería carne. Tan sólo si nos pusiéramos en su lugar, entonces jamás se nos antojaría ni verla. 
No la necesitamos En realidad no es difícil dejar de comer animales si realmente escuchamos a nuestro interior, porque él no se siente bien de comerlos y si lo oímos no se nos va a antojar ni de manera consciente. Por ello un Maestro de gran sabiduría llamado Nintancito me decía: "Si ustedes le tomaran sabor a la carne se darían cuenta de que es muy malo, que lo han adaptado con la mente porque es lo que les ayuda a que huela y sepa sabroso. "Pero quienes nunca hemos comido carne y la olemos nos damos cuenta de que es un aroma horrible que ustedes a través de su vida han tenido como información que es un buen olor y así lo sienten, así les han enseñado. "Ustedes no tiene la culpa, pero pueden despertar de ese sueño: la carne no es rica y no la necesitan". Así es, a pesar de que los médicos dicen que es necesaria por sus proteínas que no se pueden suplir ni con la soya, esto no es verdad. Lo que pasa es que a través de todo el tiempo que hemos estado comiendo carne en el planeta hemos buscado una justificación para hacerlo, ya que nuestro mismo ser nos está diciendo que no es algo que debamos ingerir. Entonces, ya al decir que la aceptamos porque no hay otro alimento que nos dé tal proteína, con eso nos sentimos satisfechos. "Sólo se debe preguntar a los que no comen carne", puntualizó Nintancito. 
Bloqueos carnívoros Es importante señalar que el comer carne en realidad afecta al cuerpo, pero también al espíritu porque estamos ingiriendo elementos que nos pueden bloquear de apreciar muchas cosas de la naturaleza. Los Maestros hablan de que incluso lo que comemos no nos deja disfrutar totalmente de la naturaleza. Cuando me dijeron esto pensé: "pero, ¿cómo nos puede bloquear para apreciar el Sol o las estrellas?", a lo que el Maestro Nintancito me respondió: "Si comes esto tiene un efecto en tu cuerpo, todos tus órganos empiezan a trabajar y utilizas energía para ello y al hacerlo y tratar de asimilar algo que sea pesado, como la carne, tienes que poner mas energía. Así, esa energía que podías haber usado para dirigir tu mirada al cielo ya fue ocupada para otra cosa". Me explicó que por eso cuando terminaba de comer me sentía cansada o simplemente sin deseos de contemplar nada de lo que me rodeaba porque mi cuerpo estaba trabajando en lo que comí. Ahora veo que para procesar la carne y asimilarla, el cuerpo tiene que usar elementos extras con la finalidad de sacarla de nuestro cuerpo porque es algo que no podemos tener dentro, ya que es ajeno a lo que está preparado para recibir Ningún organismo humano está hecho para retener en su interior cualquier cantidad de carne y entonces se tiene que usar una energía especial para que podamos seguir viviendo. Aunque suene exagerado, cuando comemos algo tan pesado ponemos energía en ello para asimilarlo y si además estamos realizando alguna actividad que requiera energía, entonces nuestro cuerpo se colapsa, se da un choque energético, un endurecimiento de nuestros órganos que puede tener consecuencias muy graves. *
Pero, ¿qué puedo comer? Ser vegetariano no es igual a dejar de comer, porque prácticamente podemos comer lo mismo pero sin carne (con sustitutos como el gluten, el tofu, la soya y todas las legumbres y verduras). Lo único que debemos de hacer es readaptar nuestro cuerpo, ir comiendo platos parecidos y veremos que después iremos encontrando cosas nuevas, incluso podemos ir a un restaurante vegetariano o tienda para hallar más opciones. Lo importante es que no sea un cambio brusco de alimentación, porque no lo asimilaremos bien. Lo mejor es hacer como recomiendan los vegetarianos, primero eliminar de nuestra dieta las carnes rojas, luego el pollo y, finalmente, los mariscos. Entre los alimentos más completos que podemos recomendar está la soya, que los Maestros comen preparada en diversas formas, además de que es vista como una planta que funciona como antena para absorber la energía del universo y de la Tierra. El consumo de soya nos ayuda a alimentar no solamente nuestro cuerpo físico, sino también el espiritual, ya que sus componentes en otro nivel son muy poderosos. En caso de que se decida a seguir comiendo mariscos, es bueno saber que hay animales muy evolucionados del mar que se deben de respetar porque son sagrados y no es bueno ingerirlos, entre ellos las ballenas, los delfines, las langostas y las mantarayas grandes. En realidad seguir comiendo mariscos es una de las formas en que podemos dejar la carne, ya que llegará un momento en que sentiremos que ya no los necesitamos y regresaremos a nutrirnos de frutas y vegetales, como fue en un principio.Flora Rochawww.sabiduriadelcorazon.org
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