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SEXO INTELIGENCIA EMOCIONAL
jueves, 20 de abril de 2006
El aceptar la presencia de una inteligencia emocional lleva a que en las áreas del sexo y la sexualidad se tenga que hablar de tres dinámicas básicas en las que interviene de manera directa, seducción, entrega y utilización.
Entre el mandato biológico que hace que los seres humanos busquen formar pareja sexual para cumplir la reproducción de la especie y la concepción más sublime del placer erótico que puede ser asociada con una experiencia de éxtasis con base al recuerdo o a la fantasía, existen toda una serie de situaciones que en sexo y sexualidad se asocian con un buen crecimiento y desarrollo de la inteligencia emocional, de la misma que permite que los seres humanos seamos capaces de relacionar, comprender y enfrentar situaciones en las que más que el mandato reproductivo o la realidad racional, están llenas de lo humano, de lo más evidente de nuestras realidades emocionales.
Entre estos dos polos existen una serie de elementos de gran importancia que enfocaremos a través de algunos eventos importantes en la vida sexual de cada uno de nosotros.
LA SEDUCCIÓN
Una personalidad de gran inteligencia emocional sabrá cómo seducir a la persona que le interese para tener un encuentro sexual placentero. Por el contrario, una persona de poca inteligencia emocional no sabrá cómo manejar en forma adecuada el proceso para interesar y estimular el placer de la otra parte aunque pueda estar generando un gran interés en este sentido.
La seducción surge cuando en la actividad sexual se reúne una capacidad racional para estimular la presencia del placer en la otra parte generando convenientes focos de atención y atracción y la presencia del propio disfrute de la actividad seductora que se hace o, dicho en otras palabras, el disfrute intenso que siente el que seduce con esta actividad de estímulo del sexo y la sexualidad de la otra parte.
El inteligente emocional, en los actos seductores, se permite gozar de la actividad estimulante que hace de manera racional.
Una personalidad con baja inteligencia emocional (aunque sea de una gran inteligencia racional) probablemente si intenta seducir lo hará como una tarea en la que sabe que tiene que estimular a su potencial compañía sexual pero sin ninguna gracia, sin estar disfrutando de ello; esto hace que se perciba como mecánico, automático, poco natural.
Los parámetros de la seducción de acuerdo al sexo de quien la realice cambia de acuerdo a parámetros de tipo cultural pero, en nuestras sociedades occidentales, la seducción femenina se maneja con la posibilidad de la entrega mientras que la masculina se hace con la posibilidad de dar lo máximo posible
LA ENTREGA
Uno de los elementos que caracteriza la presencia de la inteligencia emocional en el mundo del sexo y la sexualidad está en la capacidad que tenga esta personalidad para entregarse por completo a la otra parte, generando con ello una sensación muy especial tanto en sí misma como en el compañero de actividad que la hará relatar como una vivencia experimentada a profundidad.
Si en la seducción interviene la razón, en la entrega se genera una focalización integral a lo emocional, obviando en lo posible la participación racional e incluso la conducta primitiva. Esto quiere decir que la inteligencia emocional permitirá que la experiencia sexual se convierta en una vivencia sexual plena de emociones intensas, casi límites y, por lo tanto de mayor peligro emocional.
En la revisión de una gran cantidad de relaciones sexuales de mujeres y hombres, la presencia de la entrega ha sufrido algunos cambios de importancia ya que ha disminuido en las mujeres, en especial en las que alcanzan un mayor status socio educativo y se ha mantenido casi inexistente en los hombres, a menos que se encuentren entrenados en estas experiencias emocionales. La explicación es sencilla.
La verdadera entrega al compañero sexual traduce una entrega completa del ser a la otra parte, se pierde el poder completo sobre sí mismo. Esto hace que tanto las mujeres como los hombres que describen la presencia de la propia entrega con su compañía sexual sean considerados como los más intensos amantes y, por lo tanto, generadores de grandes deseos en la otra parte. Otra dinámica frecuente es que luego de la entrega verdadera de uno de los amantes se entrega la otra parte, generando experiencias sexuales de una gran intensidad.
LA UTILIZACIÓN
Aunque vista de esta manera, tan individualizada y simplificada, la utilización de la otra parte de la relación para el propio goce sexual, pueda parecer dura y hasta pragmática, el correcto uso que se haga de esta posibilidad se convierte -en forma paradójica- en un disparador e ,inclusive, en un incrementador de la sensación de goce y satisfacción de la experiencia sexual. En esta dinámica de utilización la parte que involucra a la inteligencia emocional es determinante para conectar a la vivencia con su parte más primitiva.
Esta ha sido, generalmente, la técnica por la que el machista disfruta intensamente de la experiencia sexual llegando a satisfacerse a sí mismo y sin grandes preocupaciones para satisfacer a la otra parte. Dicho de esta manera esta posibilidad de intervención de la inteligencia emocional en la vida sexual y de sexualidad pareciera ser una injusticia lo cual es cierto hasta que, la otra parte, al utilizar la misma técnica genera una dinámica de liberación “instintiva” que, como lo dijimos anteriormente, dispara e incrementa el goce sexual por la estimulación que se produce.
En los últimos años con la aparición de la mujer “hembrista” , muchos hombres han sido víctimas de la pasión femenina que traduce el ser utilizados para satisfacerse sexualmente.
MÁQUINAS SEXUALES
Cuando en la actividad sexual y de sexualidad no interviene el componente emocional con su inteligencia y que se puede traducir como una dinámica llena de racionalidad y de acciones, nos encontramos con la presencia de una realidad sexual mecánica y que traduce el sexo como manifestación de pleno dominio.
En palabras muy duras puede traducirse como “hacer el amor con una máquina de sexo”A MANERA DE RESUMENEn la seducción, la inteligencia emocional aporta el intenso disfrute que significa la posibilidad de estimular racionalmente a la compañía masculina con la promesa de la entrega y a la compañía femenina con la promesa del darlo todo. La seducción es hacer del sexo y la sexualidad un sentimiento.
La entrega es el máximo ejemplo de la inteligencia emocional ya que borra en lo posible la intervención de la razón en el ejercicio del sexo y la sexualidad y así mismo lo instintivo; es sinónimo de la entrega del propio poder como persona a la otra parte.
La entrega es hacer del sexo y la sexualidad una realidad básicamente emocional.
La utilización es básicamente una dinámica pasional en la que la intervención de la inteligencia emocional está en la búsqueda del placer para la obtención de la propia satisfacción sin que realmente importe mucho la otra parte. La utilización es hacer del sexo y la sexualidad una realidad básicamente pasional.
SEXO EN LOS CUATRO CEREBROS
En las áreas del sexo y de la sexualidad cada uno de los niveles de inteligencia que asociamos con los diferentes cerebros que se han ido colocando como pisos en la cabeza humana aporta elementos específicos.
El cerebro primitivo nos hace que usemos nuestros aparatos genitales para reproducir la especie; nos hace cumplir un mandato genético.
El cerebro medio o cerebro emocional nos hace sentir al mundo del sexo y de la sexualidad como un premio o un castigo, es decir, que de acuerdo al aprendizaje que tengamos, estas experiencias las cataloguemos como agradables o desagradables.
El cerebro superior o cerebro racional nos hace vivir al sexo y a la sexualidad con toda una valoración superior desde los puntos de vista afectivos, comunicacionales, espirituales, artísticos. Esto va a plantear de acuerdo a la predominancia del hemisferio presente (derecho o izquierdo) como una realidad que se asocie con el darlo todo o con la entrega.
El cerebro que surge de la unión funcional de los dos hemisferios cerebrales genera la percepción del sexo y de la sexualidad como una experiencia integral, que reúne lo masculino y lo femenino en lo que denominamos un sexo completo.
La reunión de los cuatro cerebros permite la vivencia del sexo y de la sexualidad como una realidad que nos acerca a la integración con el mundo de la naturaleza, de la energía integral del universo.
DARLO TODO Y ENTREGARSE
En la práctica de la sexología aprendimos a diferenciar estas dos formas de vivir que aunque parezcan casi iguales, generan una gran cantidad de realidades completamente diferentes.
Darlo todo significa sacar fuera de sí mismo lo valioso para nutrir una realidad externa. Entregarse significa abrir las puertas de sí mismo para que la otra parte se nutra en uno.
En la primera acción hay miedo que se manifiesta a través del no dejar entrar, en la segunda acción hay miedo de que permitiéndolo se lo lleven o lo destruyan todo. Un miedo genera al otro.
Generalmente los hombres cuando amamos lo damos todo, mientras que las mujeres se entregan; cuando las cosas salen mal los hombres terminamos con una sensación de vacío interno mientras que las mujeres terminan con la sensación de que todo se destruyó quedando adentro los escombros.
La inteligencia emocional nos puede enseñar a que cuando amemos vivamos las dos experiencias .Ni miedo defensivo ni miedo a lo hecho. Ni vacío ni destrucción. Sólo experiencia que vale la pena ser vivida.