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PARA JULIO LUCHADOR SOCIAL MAYA
martes, 16 de mayo de 2006
Aunque no sea este el lugar
In memorian
Por Julio el luchador incansable
Marte escribe
En 1973 conocí en Campeche a Julio Macossay Vallado, gran amigo y un hombre integro, gracias a él comencé a escribir, siendo los dos alumnos de Juan de la Cabada, un escritor y cuentista que nos enseñó los secretos de la pluma. Juan fue además un luchador social, detenido muchas veces, era sacado de la cárcel porque daba malas ideas a los presos, creándoles conciencia.
El padre de Julio fue un buscador de OVNIS, durante años se dedicó a documentar casos de avistamientos, aún recibiendo amenazas de muerte por los hombres de negro continuo con su labor, el señor tenía conclusiones definitivas y eso lo hizo peligroso. En cierta ocasión, una mujer los llamó porque había sufrido un encuentro del tercer tipo, en el camino de la carretera a Pachuca fueron embestidos por un camión y el señor Macossay murió.
sigue..
Julio se dedicaba a dar asesoría a gente pobre y a los presos para sacarlos de la cárcel, gente que llevaba varios meses por haber robado una coca cola o unas tortillas en el mercado...para comer. Como no tenían quien los representara, sus casos eran olvidados y pasaban varios meces, hasta años por una falta menor, niños incluso que vivían hacinados en una celda y trabajaban como sirvientes de los celadores.
Después Julio se dedicó a ayudar a los campesinos, por su labor con los presos y sus ideas fue corrido de Campeche y se fue a Mérida, uno de sus casos de defensa mas sonados sucedió en Tetiz, cuando por en apoyo a los campesinos, terminó en la cárcel y en huelga de hambre durante 50 días, ganando los campesinos el caso.
Julio era un soñador y también un lector empedernido, hacíamos competencias de lectura y discusión en un foro de amigos (5) que él había creado para el caso, en esa época no había las redes que hoy desaprovechamos.
Por nuestros ojos pasaron Marcusse, Hesse, Camus, Sartre, entre otros, nunca leímos al Borgues de Fox. También investigaba la vida de los loros australianos, inventaba juegos, adoraba la música clásica y soñaba que en México habría un cambio, algo que nunca se dio durante su vida, hoy estamos peor.
Gracias a esos foros y nuestra relación con Juan de la Cabada, comencé a escribir, no tan bien como ellos, me quedé atrás, pero algo he podido transmitir para ustedes, quizás no tenía el don, pero siempre guardaré un recuerdo muy profundo para mis amigos, donde quiera que hoy estén, tal vez hasta los corran del cielo por crear conciencia entre los ángeles.
Los años pasaron, Juan murió en el Hospital López Mateos, donde yo trabajaba y me tocaron sus últimos días, Julio siguió adelante contra la corriente, ayudando a los jodídos, enfrentando a los gobiernos, fue tan intensa su vida que comenzó a depreciarse en su salud, le detectaron un problema cardiaco. Julio continuó con su labor incansable, la última vez que platicamos pertenecía a la sociedad de abogados democráticos, yo le comenté mis causas y él me hablo de los oprobios y las injusticias.
El 7 de mayo Julio se dirigía hacia Viena, iba a participar en el Tribunal para los Pobres, porque nunca dejó de pelear por sus sueños. Estando en Paris, en paso para la reunión, murió. Tal vez descendió una nave para llevarlo al cielo, quizás su padre regresó por él porque era de los 144 000, él si lo merecía.
Lo que si resulta claro es que murió durante su lucha a favor de los pobres de este país, en tanto otros esperamos que venga alguien o algo, tal vez la nave que él no esperó como su padre, para resolverlos, o quizás que el calendario maya de Arguelles nos salve y en tanto podemos escondernos en una nube de evasiones y disculpas para no hacer nada.
Hoy que vemos la represión y violación de mujeres en Atenco, a los mineros muertos, la guardia nacional en la frontera, a los pobres despojados, las mentiras del vocho y el changarro todo el día en los medios y las mas recalcitrante ofensiva para seguir igual, nadie dice nada.
Por el contrario, continuo leyendo puras evasiones, parece que los apoyamos porque pelean contra el “peligro para México” de ponernos a pensar y hasta validamos sus encuestas chafas, buscando como avalarlas con mentiras para nosotros mismos, decimos: no nos importa, mejor nos vamos por la gurumai, los espirítus, Chopra y los marcianos..nada de política que hagan lo que quieran.
Por eso, las personas como Julio enaltecen a nuestro México, gentes como él que realmente dieron su vida por un cambio y por ayudar a los pobres. Ellos son los 144 000, no los que nos evadimos en una onda encantada y esperamos que otros se encarguen de salvarnos.
Cuando mi padre murió, un anciano se acercó a su tumba y dijo: Muchachos tenemos que hacer la revolución, los socialistas se están muriendo.
Hoy diría para Julio: naciste de un sueño, porque aquí todos estamos durmiendo, ojalá ya despierten, mi bien despierten, porque mientras dormimos ya nos quitaron todo. Hasta la verguenza diría Juanito.
Hasta siempre Julio Macossay Vallado, tu lucha no puede ser en vano..
Gracias por todo
Marte