“"Es mejor, mediante noble audacia, correr el riesgo de vernos expuestos a la mitad de los males que anticipamos que permanecer en una cobarde apatía por miedo a lo que pudiera suceder."”
Herodoto
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LA DIFICIL TAREA DE AMAR
jueves, 29 de junio de 2006
Cuando le preguntamos a alguien porque quiere encontrar pareja usualmente responden que porque quieren ser amados, pocos responden que porque quieren amar, es como si el hecho de ser amados nos garantizara por ende que sabremos cómo amar. Nuestra cultura nos ha educado pensando que el amor es una cosa mágica que se produce entre dos personas después de que la química sexual se ha detonado, pero ¿alguna vez hemos considerado que amar es una decisión? Más aún ¿que es algo que se debe aprender?, parte de nuestra educación cultural ha estado orientada a pensar que cuando la química sexual desaparece el amor entre la pareja ha terminado, pero ¿ha terminado realmente? Más aún ¿hay amor en la química sexual?. No, sólo estábamos enamorados.
Según el doctor M Scott Peck, "el enamorarse no es amor verdadero sino que es un componente instintivo genéticamente determinado de acoplamiento de la conducta, en otras palabras la caída temporal de la fronteras del ego. Que es lo que constituye enamorarse, es una respuesta estereotipada de los seres humanos a una configuración del impulso sexual interno y el estimulo sexual externo, lo que sirve para incrementar la probabilidad de apareamiento sexual a fin de asegurar la supervivencia de la especie".
El enamoramiento tiene un periodo de duración de unos dos años aproximadamente, después de eso se pone a prueba nuestra elección de pareja, si no se han trabajado asuntos más profundos que el de los impulsos de los sentidos la relación se deteriorará y la persona estará lista para su siguiente enamoramiento, postergando así su oportunidad de amar y de ser amada.
Todos tenemos grandes ideales respecto al amor, no sólo de pareja sino al amor en líneas generales, aspiramos a expresar la mejor parte de nosotros a través del servicio y ser más amorosos con nuestros semejantes, cada persona quiere cambiar el mundo en el que vive o al menos cambiar a alguien con quien comparte su vida, pocos estamos dispuestos a cambiarnos a nosotros mismos, nos dejamos vencer por nuestra adicción a la comodidad y ayudar luce como algo que exige parte de nuestras entrañas que no estamos dispuestos a sacrificar, de hecho la mayoría de las auténticas expresiones de amor exigen de nosotros mismos más de lo que estamos dispuestos a otorgar, y ahí esta el reto: ¿A qué estamos entonces dispuestos para aprender a amar? ¿Está amar en la cúspide de nuestras prioridades? De ser así debemos empezar por reconocer que eso no será algo espontáneo que brotará mágicamente después de una especie de epifanía, sino que es un patrimonio por el que hay que trabajar de manera muy ardua pasando de la teoría a la acción.
Amar es un proceso en el cual hallamos la divinidad que hay en nosotros y somos capaces de expresarla fuera y ponerla a funcionar en el universo, amar no es un asunto de placer, sino de felicidad, es un asunto de amor propio también, mientras más mejora nuestra estima propia más tendemos a trabajar en amar a nuestra pareja y a los demás. Cada día que el sol despliega sus rayos sobre nosotros se nos otorga la oportunidad de amar a alguien de mil maneras, desde cuando elegimos entregar una sonrisa hasta cuando elegimos maldecir al conductor que nos cerró el paso, si podemos elegir el amor en las pequeñas cosas y con aquellos de quienes sólo vemos su rostro, podemos pensar que estamos realizando las primeras y mejores planas para aprender a escribir correctamente la palabra amor.
Luz Dary Jiménez Monsalve
Contribución: Xochiquetzalli [mailto:
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