Cuando usas la opción de "Full Screen" puedes ver otros programas.
Para pausar solo pasa tu cursor sobre el video.
Registrate
Ser un usuario registrado te permite ACTIVAR menus especiales y accesar a:
FOROS DE DISCUSIÓN - GRUPOS DE INTERES COMUN - INVITAR A LA COMUNIDAD A TUS PROPIOS GRUPOS - VIDEOTECA ESPÉCIALIZADA - AGENDA DE EVENTOS EN TU CIUDAD, PAIS Y PLANETARIOS - PODER HACER COMENTARIOS - MANDAR ARTICULOS - COMPARTIR FOTOGRAFIAS, AUDIOS, VIDEOS - REGISTRAR Y PROMOCIONAR A TU ORGANIZACION, ESCUELA - CONOCER EL PERFIL DE OTROS MIEMBROS DE LA COMUNIDAD.
Y SIN NINGUN COSTO, TODO ES ABSOLUTAMENTE POR SERVICIO.
A menudo me he preguntado: ¿qué es aquello que abre caminos de luz en la obscuridad y activa la alegría primordial temporalmente nublada? ¿Acaso el poder de la técnica? ¿El conocimiento académico? ¿La pastilla milagrosa?
Tal vez todos los elementos sean importantes en su medida y en su momento; sin embargo, tengo que reconocer que tras años de trabajo incansable en el interior del ser humano llego a la humilde conclusión de que lo que realmente sirve para curarle es el amor. Un amor que se da en un arco de gradación que discurre entre dos extremos que podemos denominar <> y <>.
El amor pequeño es aquel que sentimos hacia las personas que nos importan. Se trata de un amor que nace condicionado por el objeto al que se dirige y que para su existencia precisa de satisfacción.
En este sentido decimos que amamos a alguien, pero a menudo sucede que lo que en realidad amamos es un paquete de conductas que nos satisfacen. De hecho, si ese “gran amor” comienza a comportarse de forma no satisfactoria, no tardamos mucho tiempo en enfriarnos e incluso podemos llegar a sentir odio.
El amor grande, por el contrario, es un amor consciente y no condicionado por ningún tipo de conducta ajena, ya que carece de objeto; digamos que es un amor-atributo que brota de la esencia profunda del Ser por el simple hecho de existir conscientemente. En este sentido es un amor universal que no establece preferencias y que se derrama desde el ser que somos, ya que desde la conciencia de unidad cualquier separación entre el yo y el tú es simplemente ilusoria.
Desde esta perspectiva, reconoceremos el amor como energía conciencia cuyos efectos actúan en la presencia y cuyo infinito alcance está más allá de la línea del tiempo generada por la mente pensante. En realidad, el milagro con mayúsculas y minúsculas es el amor en todas sus manifestaciones. Algo que recuerda aquello que dijo el sabio: