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Unas palabras a los impares... |
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lunes, 30 de octubre de 2006 |
Reconozco que mientras que la soledad acaba siendo una bendición, el aislamiento, por el contrario, es una patología . Muchos hombres y mujeres de la sociedad actual enfrentan a edades maduras una revolución en su trayectoria de vida que les obliga a tener que reinventarse a sí mismos. De pronto y tras una serie de acontecimientos, se ven abocados a enfrentar la soledad. De la noche a la mañana tienen que aprender a gestionar su mundo afectivo y establecer vías de comunicación personal sin la pareja habitual con el fin de abrir espacios de intimidad, un aspecto que sin duda todo ser humano precisa para alimentar su apertura y crecimiento.
Y si bien en sus vidas han sido instruidos en materias académicas como las matemáticas o la historia y la geografía, en el campo emocional, por el contrario, son susceptibles de padecer una carencia de desarrollo. Este hecho indica que muchas personas adultas, al volver a nacer al mundo emancipadas de sus parejas, se sienten “analfabetas emocionales”. En este sentido, es frecuente ver a sujetos competentes que, con una brillante cabeza y capaces de lograr éxitos de tipo material, en el área de las relaciones íntimas se muestran totalmente inválidos a la hora de afrontar la gestión de algo tan sutil y vivencial.
José María Doria
Hablo de ti
Contribución:
Sandra Riolobos
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