Warning: file(http://abhishekgujar.com/biopages/modules/mod_clo/images/varrow.txt) [function.file]: failed to open stream: HTTP request failed! HTTP/1.1 404 Not Found
in /home/red/public_html/4/templates/rt_vortex/index.php on line 161
Cuando usas la opción de "Full Screen" puedes ver otros programas.
Para pausar solo pasa tu cursor sobre el video.
Registrate
Ser un usuario registrado te permite ACTIVAR menus especiales y accesar a:
FOROS DE DISCUSIÓN - GRUPOS DE INTERES COMUN - INVITAR A LA COMUNIDAD A TUS PROPIOS GRUPOS - VIDEOTECA ESPÉCIALIZADA - AGENDA DE EVENTOS EN TU CIUDAD, PAIS Y PLANETARIOS - PODER HACER COMENTARIOS - MANDAR ARTICULOS - COMPARTIR FOTOGRAFIAS, AUDIOS, VIDEOS - REGISTRAR Y PROMOCIONAR A TU ORGANIZACION, ESCUELA - CONOCER EL PERFIL DE OTROS MIEMBROS DE LA COMUNIDAD.
Y SIN NINGUN COSTO, TODO ES ABSOLUTAMENTE POR SERVICIO.
Hermanos: Escuchen esto con mucha atención porque hoy cantaremos a la Fe.Estas palabras irán dirigidas a los que sufren, a los que se sienten solos, a aquellos que luchan y se sienten desmayar a mitad del camino, a aquellos que se creen demasiado alejados de Dios, a los que sufren pensando que sus pecados son tan grandes que eternamente sufrirán la condena sin ninguna esperanza, y también para aquellos que no creen más que en ellos mismos, pero muy en lo interno saben que eso es tan sólo una postura psicológica.A todos ustedes les diré: Que Dios está con ustedes, que no importa dónde se encuentren, porque si entre todas las arenas del desierto un pequeño polvo de arena clamara a Dios pidiéndole ayuda, ese polvo sería levantado inmediatamente y bendecido en toda su gloria.
Si una hoja de entre los millares que existen en la selva levantara su voz pidiendo a Dios, esa hoja sería escuchada y sería bendecida por voluntad de Dios.
Si una sola célula de entre todo su cuerpo pidiera ser atendida en su sufrimiento, esa célula sería encontrada y consolada inmediatamente por los misterios divinos, porque Dios es la fuerza que conecta a todas las criaturas a una fuente infinita de poder, y nada existe que pudiera decirse separado de ese poder inconmensurable que es Dios.
Podrían desatarse las tormentas, y entre relámpagos y truenos verse perdida de pronto una criatura del Señor, pero bastaría que murmurara su nombre para que la tormenta hiciera un espacio de calma alrededor de ese ser que ha orado con fe.
Podría tronar la tierra y derrumbarse los muros, podrían caer edificios enteros y entre llamaradas de incendios y explosiones, la fe de los justos los llevaría a salvo entre toda esa confusión.
Donde hay fe no hay temor. Donde hay fe está la fuerza y el poder divino trabajando alrededor, porque la fe es la fuerza que conecta al ser con todo su poder interior, la fe es la puerta que da paso a la Divina Presencia en el hombre.
Podría verse alguien de pronto envuelto completamente entre nieblas, agobiado por los horrores de los vicios o por el peso de sus pecados, sumido completamente en la más espantosa degradación humana, pero mientras su corazón sienta y su mente pueda murmurar para llamar a Dios, esa fuerza lo levantaría de entre los escombros de su vida, para situarlo en el más alto pedestal de la dignidad humana, porque no hay hombre más digno de vivir una vida, que aquél que es movido por la fe de Dios.
Qué importa todo lo que haya pasado antes, qué importa la calidad moral de un pasado, si de pronto, nuestra puerta se abre para dar paso a la presencia de Dios. La fe es un bálsamo bendito que libera de sufrimientos a la persona que la profesa. La fe es la cura milagrosa para los dolores del pasado y abre los ojos para un porvenir glorioso.
Dios es la presencia omnipotente permanentemente presente en todo ser, y es el hombre el único capaz de accionar esa energía, porque la fe no viene de afuera. Podrán escuchar mil discursos llenos de amor, podrán asistir a mil iglesias en donde se hable del Señor, podrán clamar mil veces por la ayuda para despertar esa fe, pero siempre al final cada quien deberá hacerlo solo.
Esa fe es la que nace del corazón, la que nace de ese encuentro solitario e íntimo que el ser experimenta cuando cerrando sus ojos y apretando sus manos contra el pecho, reconoce que su vida puede mejorar y debe mejorar; reconoce que su existencia es debida a un magnífico poder que mueve los mundos y dirige la evolución de todas las criaturas.
Esa fe nace de reconocerse fruto, hijo bendito de una manifestación incomprendida, inconmensurable y omnipresente. Esa es la fe que mueve montañas, las montañas de iniquidad, las montañas de dolores, las montañas de recuerdos, las montañas de rencores, esa fe que nos permite dejar en paz a todos aquellos que nos han lastimado.
Esa fe que nos abre los ojos hacia un futuro prometedor y nos quita las manos de nuestro propio cuerpo para llevarlas hacia una vida creativa y útil. Esa es la fe que elimina los sentimientos de autoconmiseración, para convertirlos en una eterna alabanza a ese Rey de Reyes.
Esa es la fe que mueve las vidas de aquellos que escriben la historia, es la fe que impulsa al marino a embarcarse en el mar y la fe que mueve a los alpinistas a escalar las más altas cumbres, la fe que dirige a los cirujanos en las más delicadas operaciones.
Es la fe que hace reír a los humildes aun sin tener nada que comer, la misma fe que brilla en los ojos de los niños aun sumidos en la miseria, la misma fe que reflejan los padres cuando ven en su cuna al recién nacido, es la fe que siente la madre cuando poniendo la mano sobre su vientre, recita dulces palabras a ese fruto de su amor que se encuentra en gestación.
Es la fe que hace madurar los frutos en los árboles de la naturaleza, la fe que mueve los ríos en su camino al mar, la que vibra en los corazones humanos cada vez que hay Navidad, la que inspira, la que mueve, la que motiva, la que despierta, la que agiganta.
Esa es la fe que hace santos a los santos, la fe que llevó a Cristo a la resurrección, la fe que ha guiado a los hombres desde el inicio de los tiempos, la misma fe que llevará a todos ustedes de retorno al Padre.
Estas son mis palabras y con ellas dejo mi bendición entre ustedes.
V. LA VIDA ES UNA ESCUELA. Hoy hablaré a esos cuerpos cansados que han visto pasar muchos inviernos, que han visto caer las hojas de los árboles muchas veces, que han visto correr los niños por las rutas de la vida ansiosos de crecer, para luego verlos marchitarse ante los dolores de la vida.
Hoy quiero hablar a esos árboles grandes que han cobijado muchas veces nidos de pajarillos, que los han visto alimentar a sus polluelos, enseñarlos a volar, para finalmente ver como cada uno emprende el vuelo y dejarlos nuevamente vacíos.
Hablo para esos robles maduros de quien nadie se acuerda, sólo cuando es preciso refugiarse en sus hojas. Para esos seres que lo han dado todo a sus retoños, y luego éstos han corrido en busca de sus propias vidas. Para los que entienden de soledad, para los que saben lo que es el tiempo, para los que prefieren vivir recordando y no esperan ya mucho del futuro.
Hablo para ustedes, y a todos les digo lo mismo: Que volteen hacia arriba y observen ese Sol que los está alumbrando, y que si ustedes han sufrido de soledad, ese Sol que hoy los alumbra, ha visto pasar a miles de ustedes y muy pocos se acordaron de él, y si ese Sol es tan sólo un representante de Dios en la tierra, ¿cómo creen que Dios sentirá cuando ve pasar a miles de sus hijos sin acordarse de El?.
Dios envía a los hijos a la tierra a que cumplan con un trabajo sagrado y grandioso; pocas veces se acuerdan de El, pero cada uno de ustedes sufre sintiendo que sus propios hijos no los recuerdan a ustedes. El tiempo transcurre, la vida se acaba, y conforme pasa el correr del tiempo, el sufrimiento crece porque la soledad aumenta, sin embargo, hay alguien que se regocija de esto. Mientras ustedes en su sufrir voltean a ver a sus hijos suspirando por una sonrisa, o una caricia de esas manos que tantas veces tuvieron entre las suyas, el Padre los mira a ustedes con los mismos deseos con que ustedes miran a sus hijos. El Padre sabe que tarde o temprano ustedes regresarán a El y por eso su espera es confiada, alegre, sabiendo que cada vez están más cerca.
Y ese Padre que tantas veces les regaló amor, ustedes muchas otras lo ignoraron, y lo ignoraron porque no supieron entender que el amor que Dios les daba, se los daba en el amor de sus propios hijos, se los daba en cada dulzura que la vida les presentaba, se los daba en cada momento de risas y de gozo por el que ustedes pasaban, y Dios no les pidió una palabra de agradecimiento, gozaba en sus alegrías y lloraba en sus tristezas.
Pero ahora que el paso del tiempo ha puesto nuevamente muy cerca de sus Manos a todos ustedes, su entusiasmo por recibirlos crece a cada instante, y cada momento que pasa es para El un momento de felicidad; sabe que este sufrimiento de soledad es momentáneo, cada uno de ustedes ha cumplido ya su misión, cada uno ha dejado algo a su paso por la vida, y se acerca la hora de retornar a casa.
¿Cómo habrá de recibirlos si por tanto tiempo ustedes se han mantenido alejados de El? ¿Con qué cariño, con qué amor los estrechará en sus brazos si por tanto tiempo ustedes lo ignoraron?.
La vida es una escuela en donde cada uno aprende dependiendo de las lecciones que estudió. Dios dejó a cada uno de ustedes hacer su vida para que aprendieran, y cada uno de ustedes deberá hacer lo mismo con sus respectivos hijos.
Hay un momento para ser padres, otro momento para ser guía y otro momento para ser amigo de sus hijos. Ellos deben sentir la misma libertad con que ustedes vivieron sus respectivas vidas, y ahora tiempo es de preparar el camino de regreso a casa.
Volteen sus ojos hacia el Sol, volteen sus ojos hacia las estrellas y la luna; allá arriba en algún lugar del cielo hay alguien que los está esperando, y todo el amor que hayan sentido en la tierra, no podrá ser comparable con el infinito amor con que el Padre los recibirá.
No importa cuáles hayan sido sus acciones; no importa que ustedes se sientan culpables, doloridos o gozosos; si ustedes mismos serían capaces de perdonar a sus hijos sin importar todo lo que éstos les hayan hecho, que podrían pensar de su Padre Dios cuyo amor es infinito, y para quien ustedes son tan sólo pequeños niños aprendiendo a vivir. En su amor no existe el pecado, en su amor no existen los castigos.
Volteen su vista al Padre y preparen su regreso dejando en paz su corazón, y agradeciendo cada momento que la vida les dé, porque una nueva luz empieza a alumbrar sus corazones.
Con todo mi AMOR.
Kwan Yin
Dicen que tiene un templo llamado "Templo Etérico de la Misericordia" localizado "etéricamente" cerca de (más bien sobre) Pekín y que está rodeado de 12 pequeños templos, en los cuales habitan todas las legiones de seres que se encuentran a su servicio. En dicho templo, arde la llama de la misericordia y de la compasión la Tierra y todas sus evoluciones.
Ella dirige la Llama de Misericordia y Compasión y su servicio a la humanidad es Misericordia y Sanación. Ella es uno de los que están a cargo de ejercer actividades de sanación sobre la humanidad en la tierra.
Kwan Yin es miembro del Equipo Kármico. Y según las leyendas habría vivido por 1.000 años antes de ascender. Recibió la Corona de Chohan del Séptimo Rayo para el próximo ciclo de 2.000 años. Es Iluminadora e Interceptora de la Séptima era de Acuario. El símbolo de Kwan Yin es el Loto de 5 pétalos. Su rayo es el Rayo Violeta de la Conciencia Crística. Kwan Yin, hace énfasis en que la curación no proviene de ella, sino que es un regalo de Dios.
El atributo particular de Kwan Yin es su misericordia, que le hace accesible a todos. Se cree que ella rescatará a cualquiera que acuda a ella en momentos de crisis.
A través de todo oriente, hay altares dedicados a esta Madre misericordiosa, así como templos, grutas dedicadas a ella, Su llama arde incesantemente en los labios de sus devotos; ellos buscan su guía y apoyo en todas las áreas de la vida. No en vano su nombre significa: "Quién contempla el (suplicante) sonido del mundo".
LLAMAS DE AMOR
MENSAJES DE LA MAESTRA KWAN YIN
“COMUNICACION COSMICA”
Allende 1107 Oriente.
Monterrey N.L., MEXICO.
Código Postal 64000.1
Tel: (81) 83-43-41- 57
Apartado Postal: 2097
12 de Noviembre de 1989