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lunes, 06 de noviembre de 2006 |
En muchos casos, la raíz de esta insuficiencia está en que muchos hombres y mujeres vivieron su juventud durante una época en la que se vieron abocados al modelo clásico consistente en desenchufar de su madre o, en su caso, de su padre para, de inmediato, reenchufar en la novia o novio de turno, con que posteriormente se casaron. Son seres que siguiendo el modelo de la época, salieron adelante, tal como se esperaba de ellos, sin enfrentar su proceso de individuación y sus consiguientes experiencias de soledad, antes de emprender el futuro ciclo de convivencia en pareja.
Se trata de hombres y mujeres que, conforme acceden a su forzada soledad, se enfrentan al “mono” de una convivencia terminada que se ha incrustado en la psique provocando una ansiedad y un desgaste equiparables a los que produce la adicción a sustancias como la heroína y el tabaco.
Y lo más revelador de todo esto es que no hay culpables ni víctimas. Hay simplemente un problema que resolver, una crisis que, tal y como es la vida, será la gran oportunidad evolutiva de estos seres que vuelven literalmente a nacer.
José María Doria
Hablo de ti
Unas palabras a los impares...II
Contribución:
Sandra Riolobos
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