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martes, 28 de noviembre de 2006 |
Las ondas energéticas del cerebro son capaces de destruir y causar daños físicos y mentales a otros y, a la misma persona, que las genera.
Estas mismas ondas de energía mental, pueden causar el Bien, la sanción, la alegría y el bienestar de quienes las reciban.
La mente gobierna al cuerpo para bien o para mal.
Los pensamientos y sentimientos de temor, tristeza, ira, envidia, celos, pereza, etc, etc; causan daños a quienes los padecen y sus radiaciones se esparcen a quienes los rodean.
Los pensamientos y sentimientos de Amistad, misericordia, comprensión, estimación, etc, etc; producen bienestar a quienes los reciben radiándose poderosamente hacia el entorno.
Muchas veces sin saberlo se utilizan ondas de la mente para causar las propias enfermedades o las de otros; los fracasos en "el amor y el querer", las calamidades económicas, etc, etc y que, contribuyen a alimentar las tragedias tanto de la sociedad como de la naturaleza...
De allí que cada persona debe tratar de trabajar sobre sus energía mentales de forma de evitar hacerse mal a sí mismo, tanto como hacerlo, a los demás.
Como las ondas cerebrales también pueden constituirse en una gran fuerza positiva, del mismo modo en que, la energía eléctrica, puede activar una fábrica, para dar luz a los hogares y a las ciudades, del mismo modo estas ondas pueden emplearse para enviar energías que alimenten al bienestar y a la alegría.
Cada Ser sabe, salvo contadas excepciones, cuando está generando un pensamiento de orden positivo ò de orden negativo y alimentando un sentimiento de igual signo.
Considerándonos como generadores de tal energía, debemos cuidar cada pensamiento para eliminar los negativos y alimentar los positivos.
Por lo general, lanzamos al espacio, los pensamientos, sin procesarlos..... Si nos damos tiempo para procesarlos, ellos serán alimento positivo para el Universo.
Pero no es fácil esta mecánica desde la razón pura y, se hace necesario, permitir al corazón tomar parte en ella.
Abramos nuestra conciencia y permitamos al corazón formar parte de la mecánica de nuestros pensamientos.
La ciencia médica (neurología) cree por estos días que el corazón posee inteligencia y otras funciones hasta ahora reservadas a la mente, tanto ò más que las que residen en el cerebro.
Si es así, no tendremos excusas para dejar de usar nuestro corazón como regulador de nuestros pensamientos.
Un abrazo fraterno,
Renei.
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