No hay dinero que compre una amistad, los amigos son un regalo de DIOS y doy gracias a él por ese sentimiento; las personas buscan amigos como una condición natural de la humanidad, en algunos casos van desde la compañía para matar la soledad; para compartir ratos de distracción, contar con alguien en un momento de apuros o sencillamente buscar al hermano que no tienen; Existe variedad de amigos, desde amigos por conveniencia hasta ocasionales como los compañeros de travesuras para fumar a escondidas un cigarrillo, tomar un trago de Ron; ir a la fiesta de un amigo en común, ver la película que estrenan y cenar juntos, otros son amigos porque tienen intereses materiales en común como los Negocios de sus Padres.
Existen compañeros de estudios que pasan meses juntos y años en idénticas angustias y alegrías. Así como compañeros de trabajo que se acostumbran a la rutina diaria de encontrarse y separarse a la misma hora; otros se acostumbran a contarse sus historias, penas y problemas y los que más se valora es cuando más escuchan y menos hablan. Pero esos son lazos que se rompen con mayor facilidad y se olvidan en cuanto a la vida da un giro inesperado.
El valor de la amistad consiste en la relación que se establece entre dos o más personas y tratan de conocerse y comprenderse pasando por el conocerse así mismo. Lo básico para desarrollar una sólida amistad «es hacer nacer el respeto, la paciencia y la constancia, perdonar sin dejar de corregir, que es lo que impulsa a que cada uno sea cada vez mejor para merecer al amigo.
Asimismo, es aconsejable despertar el sentido de la solidaridad, del apoyo mutuo en todo momento. El verdadero valor de la amistad nunca dejará de existir cuando la entraña, un amor al conocimiento del uno al otro pase por encima del tiempo y las dificultades, cuando genere lazos de autenticidad, Fraternidad, aunque no hayan vínculos sanguíneos de por medio.
Por eso concluyo con esto:
EL AMIGO FIEL ES UN REFUGIO SEGURO, Y EL QUE LO ENCUENTRA HA HALLADO UN TESORO.
Por Eddy Narváez Castillo*