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Es bien conocida la teoría de Oparin, apoyada también por algunos científicos, sobre el origen de la vida. Ciertamente se ha demostrado en laboratorios la posibilidad de que se formen espontáneamente moléculas orgánicas sencillas (aminoácidos, ácidos grasos, bases nitrogenadas, monosacáridos, etc.) a partir de moléculas inorgánicas, en condiciones similares a las que quizá se daban en la Tierra hace muchos millones de años.
Pero la aceptación de que células sencillas -tipo bacterias- se formen por "encuentros casuales" de esas moléculas orgánicas sencillas, requiere -bajo mi punto de vista- un poco (o un mucho) de fe humana. No es metafísicamente imposible -es decir, podría haberse dado-, pero................... Para dar lugar a una sencillísima Escherichia coli tendría que darse, "por azar": la asociación ordenada de unos 3.000 genes, cada uno de los cuales está constituido por -al menos- decenas de nucleótidos; la asociación "casual" de numerosísimos aminoácidos para formar las enzimas que se requieren para que la bacteria pueda multiplicarse y desarrollar su actividad vital; el encuentro "fortuito" de proteínas (frutos de anteriores encuentros "fortuitos" entre aminoácidos) y moléculas de ARN-r (también formadas de manera casual), para tener los ribosomas que sinteticen nuevas proteínas; y que, curiosamente, toda esta maquinaria -no hemos hablado aquí de los imprescindibles aminoacil-ARN-t- sea capaz de interpretar el código genético del cromosoma descrito inicialmente. Sinceramente, me parecería como dar el paso de explicar, después de la formación natural de las cuevas de Nerja, la posible asociación casual de distintos materiales -debida a fenómenos también geológicos- en el Palacio de Versailles (si desconociésemos su origen). ¿Sería posible? Sí, pero.... ¡Me costaría tanto admitirlo!... Por eso suelo decir que me cuesta menos aceptar el desarrollo -por evolución a lo largo de millones de años- de los elefantes a partir de una primitiva bacteria, que aceptar la formación de esa bacteria por simple asociación de moléculas orgánicas (la distancia que hay que salvar es muy superior en este segundo proceso). ¿Hay algo detràs de tantos fortuitos eventos? Sì, pero.... ¡Aunque quiera decir Dios, la ciencia no me lo permite! Bellas reflexiones de un cientìfico, ¿verdad amigos? CARIÑOS. Carmela
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