La razón como racionalidad del intelecto, es el supremo valor procedimental para descifrar las Leyes que gobiernan la Naturaleza y como este es un proceso metafísico, también la Metafísica está sujeta a revisión según lo sugiere la evolución de la mente humana, que caracteriza el ascenso del hombre responsable de la tercera dimensión terrestre, para alcanzar el nivel más elevado que exige su condición de Homo Sapiens.
En consonancia con ello, y como el Derecho Natural también es Metafísica, conducente a descifrar las normas inviolables que deben regir la conducta humana, a fin de superar la barbarie impuesta por los homínidos logreros a través del Derecho Positivo, es evidente que el conocimiento científico, es el instrumento adecuado del Homo Sapiens Superior, para poner en orden, las civilizaciones que aún no han superado los condicionamientos impuestos por los criminales instintos primarios.
Instintos primarios, que no pueden ser jamás exhibidos por el Homo Sapiens Superior que pretenda ser guía de los pueblos, esa condición propia del homínido, es la que descalifica ipso facto al aspirante a regir los destinos de una Nación. El Homo Sapiens Superior debe estar animado por acumular conocimiento, no riquezas, porque éstas no reflejan el verdadero valor del Espíritu, sino antes por el contrario, la baja estima en que se halla sumergido el implicado, y en consecuencia, los que acumulan riquezas, no ofrecen garantía de nobleza espiritual y por lo tanto, no pueden ser depositarios de altos designios jurídicos, pues su razón de ser es el despojo, la expoliación y el saqueo. Los hombres inmersos en la meditación, la investigación y la reflexión profunda, puestas al servicio desinteresado de la creación entera, reflejan con su actitud una conducta concomitante con la acción permanente e infatigable del Espíritu Cósmico, cuyas Leyes son naturalmente cuánticas, porque es la acción de la energía sinónimo de Luz, la que opera al interior de todas las formas y en consecuencia con esa actitud, demuestran ser responsables y por lo tanto dignos de asumir la dirección de los pueblos subyugados por los vulgares. Quienes han puesto las bases fácticas que rigen la economía primitiva, en la cual operan las relaciones de intercambio, jamás consideraron la fuerza física y mental del hombre, como un valor digno de ser retribuido justa y equitativamente, sino antes por el contrario, como una oportunidad de acumular riqueza con el trabajo ajeno. La Economía Sistémica por el contrario, toma en consideración ésta omisión y estima al hombre como el valor supremo, por medio del cual las riquezas albergadas en la Madre Tierra, pueden ser incorporadas para beneficio de la totalidad paradisíaca, siempre y cuando, éste capital humano sea repotenciado a través de la educación y la capacitació excelente, y no sea convertido como lo hace la economía primitiva en bestia de carga sin mayor aliciente que los vicios indignantes. El Derecho Natural a través de la Economía Sistémica, debe liberar al hombre de la esclavitud, pero también de su irresponsabilidad cognoscitiva, que contribuye a crear condiciones infrahumanas de supervivencia ambiental y social. La inoperancia de los dogmas subjetivos, con su historia criminal y sanguinaria de imposición forzada, avalada por los homínidos logreros, cuya conducta irracional está exclusivamente dirigida en función de la codicia, constituye un atentado a la Vida de la Madre Tierra, que a través de millones de años de evolución ha procurado construir innumerables sistemas biológicos interdependientes, para ponerlos al servicio de una subespecie absolutamente despreciable por su egoísmo inconsciente, que no le otorga merecimiento alguno para vivir sobre éste bello y atormentado planeta, ante la mirada impasible de pastores y políticos, que supuestamente deberían ser los guías de la conducta de los pueblos. ¡ De cual Amor y Solidaridad es de que hablan si el desprecio por la Vida Una es lo evidente y manifiesto ! JOSE ROBERTO GOMEZ GUTIERREZ ORDEN SOLAR TEMPLARIA
Bogotá enero 13 de 2007
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