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Vudu
lunes, 29 de enero de 2007
Poco a poco, el pueblo de color, descendiente de esclavos africanos llevados al nuevo continente, realizó una fusión entre los elementos de su religión ancestral (que debían practicar de manera oculta) con la de sus amos católicos, en el área de influencia de las Coronas española y portuguesa. Se acaba así en un sincretismo que se diferencia de las versiones negras del cristianismo en el norte de América donde a los esclavos abrazaron el protestantismo. En la zona de Caribe y Brasil, la religión de los siervos conservó muchos más elementos de sus creencias africanas animistas, ocultas por las versiones populares de la religión de sus amos o integradas con ellas. Las más extendidas de estas creencias son el Vudú, en Haití, el Camdomblé, en Brasil, y la Santería en Cuba.
La mayoría de los esclavos llevados a las colonias portuguesas, españolas y francesas del Caribe procedían de una región del África occidental que los negreros llamaban la Mina o Costa de los Esclavos (un territorio que en la actualidad abarca Togo, Benin, Ghana y parte de Nigeria). La mayoría procedían de la etnia yoruba, con unos ritos en los que se sacrificaban animales y se comían algunas partes de la víctima. Por tanto, fue fácil para estos africanos asumir el rito sacrificial de la misa. Los dioses y diosas de sus creencias fueron enseguida identificados con algunos santos católicos que tenían algunas características semejantes. El Camdomblé, un culto que nació ilegal, es ahora una religión reconocida cuyo principal contenido, aunque tenga elementos católicos deformados, son danzas de posesión espiritual que conducen a estados de trance.
Vudú es una deformación de la palabra «vaudoux», aplicada a un dios serpiente con poderes de oráculo, venerado en un frenético baile tribal por esclavos del actual Benin. La palabra «vodou» es análoga a «espíritu» en la lengua africana de la que procede. La mayoría de los términos que usa el Vudú son criollos, de la lengua haitiana que combina francés, español y africano, y tiene algunas conexiones con el «patois» de los criollos de Nueva Orleáns (EE.UU.).
En estas creencias del nuevo mundo, de procedencia africana (existen otros sincretismos de origen indo americano), los espíritus no son concebidos como entidades individuales sino combinaciones de personalidades con varias identidades relacionadas. Se honra, por ejemplo a un espíritu llamado « Orisha» en la Santería y «orixá» en el Camdomblé, una forma del dios serpiente, en el día de San Patricio, de quien la tradición dice que expulsó a las serpientes de Irlanda. «Ogou», el dios yoruba de la caza, en
Haití es «Ogoun» u «Ogun», el espíritu del hierro y la guerra, identificado con Santiago el Mayor. «Xango», el dio yoruba del fuego y el trueno, se ha travestido mágicamente en Santa Bárbara.
Existen unos 400 espíritus menores pero un único espíritu mayor, que no se implica en la creación. Esta deidad, «Olorun» u «Olodumare», el Soberano del Universo es, para los antillanos el «Gran Met» contracción de «gran maestro» en francés. La mayoría de los ritos del Vudú empiezan con oraciones católicas como padrenuestro, avemaría y algunas variaciones del credo niceno, recitados en francés por el «presavann», el «sacerdote del bosque» en criollo. Luego, la lengua cambia al criollo y empiezan las danzas extáticas y los tambores a ritmo cada vez más trepidante.
Pero el Vudú no tiene nada que ver con la religión de los «zombies», los muertos vivientes, o los hechizos con muñecos, divulgados por las simplificaciones de Hollywood. Lo que sí es cierto es que los esclavos, que se reunían de noche para practicar su creencia y sacrificar animales, en una de ellas, en 1791, se conjuraron para luchar contra sus cadenas. Dos años después, en la isla de la Española (que comparten la República Dominicana y Haití) la esclavitud se abolió en Santo Domingo, colonia española, y, en 1804, se proclamó la República de Haití, colonia francesa, reconociendo la igualdad para todos sin distinción de color o credo, 60 años antes de la proclamación de emancipación de Estados Unidos. Se ve aquí la importante componente liberadora e igualadora que tuvo la religión. No hay que olvidar que los esclavos de Haití se independizaron de la Francia revolucionaria, que proclamaba estos principios.