«Dedica tu vida a demostrar que el amor es la cosa más grande del mundo.» Jesús, El Libro de Urantia, Pág. 2047 (192:2.1) 2. LAS CONVERSACIONES CON LOS APÓSTOLES DE DOS EN DOS p2047:5 192:2.1 Cuando terminaron de desayunar, y mientras los demás permanecían sentados al lado del fuego, Jesús hizo señas a Pedro y a Juan para que le acompañaran a dar un paseo por la playa. Mientras caminaban, Jesús le dijo a Juan: «Juan, ¿me amas?» Y cuando Juan contestó: «Sí, Maestro, con todo mi corazón», el Maestro dijo: «Entonces, Juan, abandona tu intolerancia y aprende a amar a los hombres como yo te he amado. Dedica tu vida a demostrar que el amor es la cosa más grande del mundo. Es el amor de Dios el que impulsa a los hombres a buscar la salvación. El amor es el padre de toda bondad espiritual, la esencia de lo verdadero y de lo bello.»
p2047:6 192:2.2 Jesús se volvió entonces hacia Pedro y le preguntó: «Pedro, ¿me amas?» Pedro contestó: «Señor, tú sabes que te amo con toda mi alma.» Entonces dijo Jesús: «Si me amas, Pedro, apacienta mis corderos. No descuides ayudar a los débiles, a los pobres y a los jóvenes. Predica el evangelio sin temor ni favor; recuerda siempre que Dios no hace acepción de personas. Sirve a tus semejantes como yo te he servido; perdona a tus compañeros mortales como yo te he perdonado. Que la experiencia te enseñe el valor de la meditación y el poder de la reflexión inteligente.» p2047:7 192:2.3 Después de caminar un poco más, el Maestro se volvió hacia Pedro y le preguntó: «Pedro, ¿realmente me amas?» Y entonces dijo Simón: «Sí, Señor, tú sabes que te amo.» Y Jesús dijo de nuevo: «Entonces, cuida bien a mis ovejas. Sé un pastor bueno y verdadero para el rebaño. No traiciones su confianza en ti. No te dejes sorprender por el enemigo. Permanece alerta en todo momento —vigila y ora.» p2047:8 192:2.4 Cuando dieron unos cuantos pasos más, Jesús se volvió hacia Pedro y le preguntó por tercera vez: «Pedro, ¿me amas de verdad?» Entonces Pedro, ligeramente herido por la aparente desconfianza del Maestro, dijo con una gran emoción: «Señor, tú lo sabes todo, y sabes por tanto que te amo realmente y de verdad.» Entonces dijo Jesús: «Apacienta mis ovejas. No abandones al rebaño. Sé un ejemplo y una inspiración para todos tus compañeros pastores. Ama al rebaño como yo te he amado y conságrate a su bienestar como yo he consagrado mi vida a tu bienestar. Y sígueme hasta el fin.» p2048:1 192:2.5 Pedro interpretó esta última declaración al pie de la letra —que debía continuar detrás de Jesús— y volviéndose hacia él, señaló con el dedo a Juan y preguntó: «Si continúo detrás de ti, ¿qué hará éste?» Entonces, al percibir que Pedro había entendido mal sus palabras, Jesús dijo: «Pedro, no te preocupes por lo que hagan tus hermanos. Si quiero que Juan se quede después de que te hayas ido, o incluso hasta que yo vuelva, ¿en qué te concierne a ti? Asegúrate solamente de que me sigues.» Hermosísima esta frase de hoy con todas sus implicaciones, bien vale la pena dedicar la vida a este elevado propósito, dado que: “El amor es el padre de toda bondad espiritual, la esencia de lo verdadero y de lo bello”... ¡! Amemos, amemos, amemos, sin medida!! Y dejemos fluir en y a través de corazón el divino manantial de Amor. Un abrazo desde mi corazón Fuenteamor
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