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Vitaminas de Luz para la Mujer Embarazada (I parte) |
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martes, 27 de abril de 2004 |
EL LADO INVISIBLE DE LA GESTACIÓN
Hay un principio en la naturaleza que pone en manos de la mujer la formación, no sólo del cuerpo físico del hijo o hija que va a nacer, sino también de su temperamento. Cuando la ciencia médica sólo se ocupa de la parte física, está dejando fuera elementos que determinarán, en gran parte, la vida futura del bebé.
Durante la fecundación, el padre le da a la madre un germen de vida con las cualidades que el padre aporta. Estas pueden ser las de un hombre vulgar o la de un ser muy evolucionado. La madre, con su actividad psíquica durante el embarazo, puede favorecer estas cualidades o, por el contrario, obstaculizarlas.
Tal es el poder de la mujer.
Supongamos que el padre posee grandes cualidades pero si la madre durante la gestación, se deja llevar por una vida desordenada, puede obstaculizar las manifestaciones de todas esas buenas cualidades. Por el contrario, una mujer puede recibir del hombre un germen defectuoso, pero si trabaja con sus pensamientos y sus sentimientos durante la gestación, todas las partículas puras y luminosas que ella emana van a oponerse a la expresión de las tendencias negativas.
Durante el embarazo, la madre le aporta al niño sustancia emocional y mental de acuerdo a sus propios estados internos. Así como se va gestando la parte física del cuerpo del bebé, así también se está gestando su cuerpo emocional y mental. Este hecho es bien importante porque, cuando el niño nace, ya tiene definido su temperamento que lo condicionará por el resto de su vida.
Un educador puede ayudar mucho a un niño, pero no puede cambiar su naturaleza, si bien puede mejorarla. La naturaleza de su cuerpo, emociones y mente depende de la madre y de cómo ella vive los nueve meses que dura el embarazo.
La mayoría de las madres desconocen la influencia de sus estados internos sobre el hijo o la hija que llevan, pensando que cuando nazca se ocuparán de su educación, pero cuando el niño nace ya es tarde para poder hacer el verdadero trabajo formador porque, con cada pensamiento y sentimiento, se han marcado tendencias que influirán en él para toda su vida.
Es tan importante para la mujer tener pensamientos luminosos porque gracias a ellos, el germen de vida que crece en ella absorberá cada día esas materias puras y preciosas y es así como dará a luz a un artista, a un sabio, a un santo...
La madre puede realizar grandes milagros porque posee las fuerzas de la vida.....
Tomado del libro: El Lado Invisible de la Gestación. por: Carmen Santiago
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