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domingo, 17 de junio de 2007 |
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A TODAS las madres, aún esas que no pudieron dar flores, ó ESAS a las que ya se les marchitaron, y que les sangran sus almas. Las que tienen sus platos vacíos, pues lo poco que tenían lo pusieron en los de sus críos. Ellas que se pasan las noches en vela, junto a ellos que se les van con sus fiebres. BENDÍCELAS PADRE MÍO Y lávales sus manchas, para que TE RECIBAN, en TUS perfumes a ROSAS, o a JAZMINES, que les inundan sus mundos, con los floreros vacíos.
Lluéveles TUS brazos, para que descansen los pesos de sus espaldas dolidas. AMADO PADRE MÍO: Que ninguna se quede sin su lágrima de alegría. Que se le descarguen sus penas, y se les renueven sus fuerzas, para que puedan como si nada, seguir dando sus vidas. Pues hoy es TU día.
Gracias Anónimo
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