AMAR ES COMPARTIR Nunca olvidaré la noche en que un hombre llegó hasta nuestra casa y nos dijo: "Hay una familia con ocho niños que hace muchos días que no tiene qué comer. "Hagan algo". Entonces fui y llevé arroz a aquella familia, y pude ver el hambre terrible pintado en el rostro de los niños. La madre tomó el arroz, lo dividió en dos partes, y salió con una de las partes que había apartado. Cuando volvió le pregunté: ¿Adónde fue usted, qué fue a hacer?". Y ella me contestó mansamente... "Ellos también están hambrientos". No me sorprendió tanto su gesto de compartir, sino el hecho de que ella conocía los problemas de aquella otra familia. Ellos era una familia hindú, mientras que sus vecinos eran musulmanes...sin embargo, sabía que estaban pasando hambre. Aún en medio de su propio y tremendo sufrimiento, viendo a sus hijos muriéndose de hambre, tuvo el coraje, el amor y la alegría de compartir primero, y sólo después de alimentar a sus propios hijos.
Esto es algo que necesitamos más, y más en este atribulado mundo: esa preocupación por los que más cerca tenemos, nuestro esposo, nuestra esposa, nuestros hijos. "La mayor enfermedad hoy día no es la lepra, ni la tuberculosis, sino más bien el sentirse no querido, no cuidado y abandonado por todos. El mayor mal es la falta de amor y caridad, la terrible indeferencia hacia nuestro vecino". Amar es Ayudar Un día caminando por las calles de Londres, vi a un hombre borracho. Su aspecto era tan triste y miserable que me dirigí hacia él, le tome la mano y se la estreché, y le pregunté: "¿Cómo esta usted?". Nunca tengo las manos frías. El hombre levantó la vista y exclamó: "¡Oh, hace tiempo que no siento el calor de una mano fraterna!". Su rostro pareció iluminarse y cambiar de aspecto. Por eso digo que pequeñas cosas, hechas con gran amor, pueden llevar paz y alegría al desvalido. Madre Teresa de Calcuta |