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Y SIN NINGUN COSTO, TODO ES ABSOLUTAMENTE POR SERVICIO.
¿Por qué el hombre no puede alcanzar la paz en el mundo?, ¿por qué tiene que aprender a través del dolor, del sufrimiento, las reglas universales para la convivencia armónica?, ¿por qué germinan en su interior esos anhelos de conquista, de falsa justicia y de aspiraciones egoístas que lo lanza en las campañas bélicas persiguiendo algo que sólo es correcto en sus mentes e ignorando brutalmente los derechos de los demás?
¿Acaso tienen la culpa los miles de niños que mueren en las guerras por la inconsciencia de los adultos?, ¿quién será el culpable de la muerte de ancianos, mujeres, niños, padres de familia, quién será el culpable de esos crímenes?
¿Será el soldado que arrojó las bombas o disparó las balas?, ¿serán los gobernantes que giraron las órdenes para que eso se diera?, ¿será la misma sociedad la que alimenta esos odios, esos antagonismos?, ¿quién será el culpable?, ¿dónde está la raíz del problema?, ¿por qué el hombre no invierte sus esfuerzos en atender a las raíces profundas de estas crisis, en lugar de tratar de solucionar los efectos de toda esta incongruencia?
Si el hombre, en verdad, quisiera caminar hacia la paz mundial, debería dedicar todos sus esfuerzos a crear una generación de niños sanos de mente y sanos de cuerpo, porque, las guerras que hoy están viviendo fueron gestadas hace 30, 40 ó 50 años en las cunas de los niños que hoy convertidos en dirigentes y soldados, protagonizan la guerra. Y los niños de hoy asomados a la televisión no aciertan a distinguir entre lo que es la realidad de la guerra y la ficción de los programas creados para su propia diversión.
La falta de amor y seguridad en la infancia genera violencia en el adulto.
La violencia se respira a cada momento desde las lecturas infantiles, hasta en los periódicos cotidianos, en los libros de texto, en las conversaciones de las gentes y el niño aprende que la violencia es el pan de cada día, aprende a defenderse con violencia y en lugar de aprender el arte de vivir debe entrenarse en la lucha por la supervivencia, ¿cuáles son los factores que transforman a un dulce y apacible niño en un adulto bélico y contradictorio?, todas esas transformaciones deben ser entendidas como un proceso de germinación de las semillas implantadas en su infancia.
Por eso es tan necesaria la revolución educativa, por eso es tan importante que las infancias de los niños sean vividas en un ambiente de seguridad y amor no importa si éstos son dados por sus padres o por cualquier otra persona, seguridad y amor son los dos factores más importantes en la formación del niño.
Recordemos que los conceptos del bien y del mal introducidos en estas primeras fases de la infancia matizan todas las experiencias que el niño recibe en su proceso de maduración, recordemos igualmente, que el niño asimila sus experiencias en dos grandes áreas, la primera y más importante en el área emotiva, dado que su funcionamiento es más sencillo y se expresa en un lenguaje universal, la otra es el área intelectual que debe desarrollarse a medida que el niño crece y que llegará a ser muy importante en una etapa posterior de su vida.
La expresión del amor desarrolla el área emocional.
En el lenguaje del amor, el niño aprende a expresarlo a través de caricias, de palabras, a través de sonrisas y de miradas, pero lo aprende por imitación. El niño entenderá cómo expresar su amor en función de lo mismo que está recibiendo. Si desean que sus hijos puedan expresar libremente su amor, muéstrenle con afecto, con abrazos, con besos y caricias que ustedes los aman, él guardará eso en su memoria, y a lo largo de su vida sabrá utilizarlos en forma adecuada, si quieren educar a sus hijos como rocas frías e inexpresivas, nunca le demuestren su amor con caricias y simplemente háblenle y llénenlo de palabras y de conceptos, el niño desarrollará rápidamente su área intelectual, mientras que su área afectiva quedará lamentablemente truncada. Algunos de ustedes que leen estas líneas, fueron igualmente educados con la dureza de la roca, muchas veces las emociones que son intensamente sentidas en el corazón, jamás llegan a expresarse, dada la imposibilidad de poder manejar el arte del lenguaje amoroso, más una vez que se ha hecho consciente esta carencia, es el momento de corregirla, es el momento de tomar las riendas de su vida, para poder seguir adelante en una forma totalmente nueva y mas armónica de vivir.
Inconsistencia emocional.
Decíamos que la inconsistencia de las emociones que el niño recibe de sus padres, provocan igualmente en él una inconsistencia emocional que se manifestará repetidas veces a lo largo de su vida, será muchas veces la causa de no poder controlar sus emociones, igualmente podrá ser la raíz de su impulsividad que probablemente le ocasione problemas cuando sea adulto. Forma de hablar a un niño. Pues bien, a los niños hay que hablarles tomándoles las manos entre las suyas, a los niños hay que hablarles mirándoles a los ojos y expresando con el corazón lo que se está diciendo en palabras; a los niños hay que hablarles en diferentes lenguajes, en diferentes formas para que el mensaje sea completamente percibido por su pequeño ser. De aquí, la importancia de que los padres se preparen adecuadamente para lograr una verdadera paternidad responsable, ¿qué pasa con ese niño cuando va afrontando problemas propios de su adolescencia?, poco a poco se va sumergiendo en las reglas de la sociedad, su convivencia con amistades y compañeros de escuela le va abriendo los ojos a ese mundo ya establecido al cual él quiere ingresar, las continuas llamadas de atención de parte de sus mayores van normando poco a poco su carácter y estableciendo una clara definición entre lo correcto y lo incorrecto.
Su comportamiento, es una eterna búsqueda de qué es lo que puede hacer y qué es lo que no se debe hacer, pero en esta lucha su conciencia interior permanece la mayor parte del tiempo callada, inhibida, puesto que los intereses y las energías de un joven en evolución son muchas veces más fuertes que la influencia que pudiera tener su conciencia espiritual sobre su conducta, hay sin embargo ciertos factores que modelan la conducta del joven y que nacen de su conciencia interna, el anhelo de libertad, el impulso de seguir creciendo y aprendiendo, el entusiasmo por vivir la vida con todo lo que ella ofrece, son cualidades innatas y que provienen de su semilla del Ser.
LA INSEGURIDAD.
Dado que ya hablamos acerca de la inseguridad producida por las mentiras recibidas en la infancia, hoy quisiera ahondar un poco en este tema que tan profundamente afecta a las personalidades humanas. Es la inseguridad la raíz del porqué son necesarios los ejércitos. Es la inseguridad la raíz de muchas actitudes agresivas en los seres humanos. Es la inseguridad también la madre de muchas equivocaciones que lamentablemente desembocan en acciones ofensivas y violadoras de los derechos humanos.
Efectos de la inseguridad.
Tomen ustedes una sociedad sana en donde no exista delincuencia, en donde todos se vean como amigos o hermanos, en donde todos luchen por fines comunes, en donde cada quien sirva a los demás, en donde todo el mundo se preocupe por el bienestar de sus semejantes y coloquen dentro de ella a un individuo inseguro, inmediatamente observarían el efecto, los seres humanos que lo rodearan polarizarían su conducta para tratar de llenar las inseguridades de esa persona enferma, inmediatamente verían anormalidades en la conducta de las personas que anteriormente eran perfectamente sanas. Una persona insegura crea inevitablemente a su alrededor una atmósfera inestable y su comportamiento afecta a los seres que la rodean. Coloquen ahora dentro de una sociedad poblada por seres inseguros a un hombre sano, su comportamiento estará casi cien por ciento condicionado a tratar de sobrellevar la relación con sus conciudadanos inseguros.
Medios para garantizar la seguridad.
En la búsqueda de esa seguridad tan vital para cada ser humano, se crean organizaciones policíacas, se crean cuerpos de defensa civil, se establecen normas y reglamentos que moderen la conducta humana. Proliferan las religiones como centros de enseñanza moral y sin embargo, todas estas organizaciones son insuficientes para llevar la armonía y la tranquilidad al ser humano, que sabe que aún cuando exista toda una serie de personas encargadas de vigilar y de normar la conducta humana, las relaciones entre los seres humanos están muchas veces regidas por la ley del más fuerte.
Es en busca de la seguridad que se crean los ejércitos. Es también en busca de la seguridad que unos países invaden a otros para evitar que en un futuro su bienestar se vea afectado. Es en busca de la seguridad que algunos gobiernos son derrocados y otros se levantan para después volver a caer. Todo esto en busca de la seguridad. Y dentro de esta maraña de actividades, fruto de carencias psicológicas, ¿dónde quedan los derechos humanos, dónde queda el libre albedrío humano?, ¿qué papel juegan los derechos internacionales que protegen a los países y a los individuos de agresiones físicas, morales o psicológicas? Las leyes y la seguridad. Entendamos que las leyes son promulgadas como resultado de una necesidad. Las leyes por un lado y los ejércitos por el otro; ambos, son el resultado de necesidades psicológicas del hombre. El mundo pretende dar a las leyes que rigen el orden internacional, un valor que sobrepasa al que por convención los hombres le han dado; organismos creados para normar la conducta de las sociedades internacionales, no pueden mantener una vida independiente de los mismos países que las han creado, por esta misma razón, siguen siendo los países más fuertes quienes rigen esos foros internacionales; por esta misma razón, esos foros internacionales se convierten, en muchas ocasiones, en instrumentos de intereses de países particulares. Y esto que se ve a una escala macro social, se puede observar igualmente en los pequeños tribunales de justicia en donde se resuelven problemas que incumben a ciudadanos comunes, los más fuertes son quienes utilizan estos mismos tribunales como instrumentos para su beneficio personal, todo esto en busca de una seguridad, todo esto en busca de lo que ellos consideran justo a sus intereses personales.
El origen de la inseguridad.
Pero ¿cómo empezó todo esto, en qué momento de la vida de esos individuos se gestó esa necesidad de seguridad, que es capaz de violar los derechos humanos de los seres con quienes convive? Esa carencia se produjo años atrás en su infancia, cuando probablemente buscando algo de amor que le diera seguridad recibió únicamente palabras, recibió únicamente argumentos muchas veces evasivos, y se vio forzado en esos momentos a satisfacer sus necesidades de amor, substituyéndolas por otros factores; probablemente, haciéndose de juguetes que no le eran propios, haciéndose de atenciones que no merecía, probablemente se vio forzado a guardar esa inseguridad y traducirla en llanto de impotencia, haciendo germinar en sí mismo una idea de que en este mundo todo era competencia, en donde él tenía que luchar para ser más agradable que su hermano ante los ojos de sus padres, probablemente para hacerse merecedor de una caricia tal como él veía que sus padres la prodigaban a su hermana o hermano; probablemente esa sed que no fue satisfecha a su debido tiempo, hoy condiciona su conducta, buscando por todos los medios sentirse respetado, sentirse que va a la cabeza de una carrera contra los demás y que no existe sino únicamente en su mente, como parte de una necesidad de ser respetado y admirado, y llenando un hueco dejado muchos años atrás. Pensemos un poco y tratemos de ver cuántos seres humanos han pasado por este tipo de infancia, cuántas de las personas que hoy nos rodean sufrieron durante esos primeros años de su vida de lagunas o huecos en sus relaciones afectivas, cuántos de los que hoy conocemos viven su vida como si estuvieran jugando carreras, como si estuvieran anhelando tener el poder o la riqueza para sentirse, hasta cierto punto, admirados o superiores a los demás. Y ¿qué hacen los otros?, aquellos individuos que fueron capaces de crecer en forma sana porque tuvieron la bendición de un hogar estable y de padres que supieron darles lo que necesitaban, ¿cuál es la conducta de esos seres humanos psicológicamente completos ante la presencia de individuos con actitudes agresivas, egoístas o antisociales?
Estado de alerta. Un individuo debe responder, en cierta forma, polarizado por las actitudes de estos seres enfermos, así, lo que antes podía haber sido una sonrisa, ahora puede convertirse en un acto de defensa personal; lo que pudo haber sido una relación estable, ahora se convierte en una relación de alerta, esperando en cualquier momento una agresión o una actitud que viole los derechos de la persona sana. Así, a medida que una ciudad se va poblando cada vez más de personas que luchan por sobrevivir en un medio en donde muchas cosas escasean, el estado de alerta, el estado de tensión en espera de cualquier agresión, se convierte en el pan diario de todos sus habitantes; el estrés muchas veces se debe a la conducta de alerta en que viven normalmente los seres humanos, una condición psicológica que requiere una gran cantidad de energía y que por lo mismo se traduce en malestares físicos y desarmonías energéticas. Una sociedad así, bajo un continuo estrés, es un foco de infección en donde los individuos que no son capaces de soportar semejantes tensiones, explotan y toman una conducta que se podría considerar como una protesta a los convencionalismos sociales; esa protesta generalmente se canaliza a través de la agresión, a través del robo o del crimen, o bien como una fuga hacia una realidad distinta, utilizando para ello las drogas o el alcohol.
Importancia de la educación. Lo fundamental de toda esta descripción, reside en entender la importancia que tiene la educación de nuestros niños, la educación que debe ser soportada por un gran mensaje de amor, que debe salir de las mismas familias en primer lugar, y después, de las escuelas o centros de formación infantil. La inseguridad es por lo tanto una de las grandes raíces que rompen la paz en las sociedades humanas.
EL APRENDIZAJE DE LOS NIÑOS.
¿Cómo el aprendizaje puede ir cambiando las raíces de un hombre? ¿De qué naturaleza debe ser este aprendizaje para poder enderezar la vida de un individuo? En la tierna mente infantil, las semillas que son implantadas, efectúan un proceso de maduración que va desarrollándose a lo largo de la vida y cuyos frutos vienen a ser las distintas facetas que la personalidad manifiesta en un hombre adulto, de aquí la importancia de que la educación infantil sea adecuadamente atendida por los padres.
El niño aprende “verdades”.
Me gustaría explicar cómo es que este proceso se va dando y cuál debería ser el tipo de enseñanza que se impartiera a los niños, durante estos primeros años de su vida. En primer término entendamos que los procesos mentales a través de los cuales el hombre va creando su propia realidad interior, o bien, su propia visión del mundo, se dan en función de las verdades que va aceptando a medida que aprende a vivir. Esas primeras verdades, esos primeros conceptos recibidos muy probablemente de boca de sus padres son el fundamento sobre los cuales irá acumulándose el resto. Hemos visto que la mente actúa y responde a los impulsos externos a través de asociaciones mentales, en donde confronta los impulsos que recibe con los conceptos ya acumulados previamente. Estas nuevas experiencias son incorporadas al bagaje mental, de manera similar al proceso que siguen las cortezas de los árboles con el paso de los años, capas y más capas van sumándose a las ya existentes; así pues, una verdad aprendida en los primeros años de la infancia, crecerá a medida que el ser va acumulando experiencias y las va asociando a las ya recibidas. Cuando alguna de sus verdades no puede ser sostenida dado que las experiencias que ha recibido de la vida contradicen a lo ya aceptado, podríamos pensar que es un proceso similar al de un árbol que habiendo crecido torcido cae vencido por el peso de sus propias ramas.
Así pues, verdades que caen y verdades que sobreviven van formando la experiencia y la personalidad de un individuo conforme avanza por la vida.
De la misma manera como la caída de una rama duele al árbol y afecta su desenvolvimiento, de la misma forma, las desilusiones y las discrepancias que una persona va recibiendo con las experiencias de la vida, van causando transformaciones interiores. Un niño al que nunca se le ha dado amor, no sabrá cómo responder a este impulso, cuando la vida le presente más adelante un estímulo de esta naturaleza; por otra parte, un niño que haya recibido únicamente amor no sabrá cómo responder ante una agresión cuando ésta tenga lugar.
Así pues, poco a poco, adquiriendo experiencias de un tipo o del otro, los seres humanos van conformando su particular visión del mundo, su particular interpretación de los hechos y su particular conducta en medio de la sociedad. La educación familiar y la incongruencia de la mentira. Se debe tener en cuenta la trascendental importancia que la educación familiar tiene a lo largo de la vida de una persona, los consejos, las actitudes, los frenos que impongan a un niño en desarrollo serán básicos para hacerle una vida más sencilla, o bien, complicarla demasiado. ¿Cómo debiera ser la educación de los niños, para evitar efectos dolorosos ante experiencias nunca antes enfrentadas? Los padres deben entender que su hijo está pasando por un proceso de asimilación acelerada, dada la escasez de experiencias que tiene, dada la carencia de conceptos, la impreparación de su mente para entender las cosas que le explican, los padres harían mucho bien, si con el ejemplo, manifiestan los consejos que les dan a sus hijos, la congruencia entre lo que se dice y se hace es fundamental para evitar confusiones en las tiernas mentes de los niños.
La mentira. Si existe un momento de confusión en un infante, es cuando comprende la naturaleza de la mentira recibida, generalmente, de los padres; para un niño, cualquier cosa que se le diga, la creerá profundamente, en virtud de que quien se lo dice es alguien digno de confianza, más cuando descubre que ha sido una mentira, la imagen que él tenía del mundo, la imagen que tenía de esa persona, la idea que él había formado acerca de la realidad exterior, se ve estremecida y profundamente cuestionada, le crea una inseguridad total, dado que no únicamente cuestiona a la persona, sino todo lo que ha aprendido, entra en un momento de confusión, en donde las reglas que él pensaba haber asimilado son ahora totalmente desconocidas o bien indignas de confianza. Hablar con mentiras a los niños es prolongar la etapa de adaptación al mundo de los adultos, es mantenerlo en un estado de inseguridad tal, que muy probablemente, afectará su adolescencia o madurez.
La ayuda de los adultos. Por otra parte, el auxilio que el niño recibe de parte de sus mayores es igualmente importante, porque eso sentará las bases para que en su edad adulta él pueda trabajar cooperativamente con otros seres humanos, ayudar a un niño a resolver sus problemas es sembrar la semilla de un trabajo colectivo, es sembrarle la semilla de la convivencia armónica, es enseñarlo a vivir en sociedad; dejar que el niño arregle sus propios problemas, es equivalente a crear a un individuo aislado, incapaz de cooperar con alguien; si bien es cierto que se desarrolla la capacidad de lucha y de auto superación, también lo es, que muchas veces esta actitud la tendrá aún a costa del bienestar ajeno. Por esta razón mantener un equilibrio entre la ayuda que se le proporciona y la guía que se le da para que él mismo resuelva sus problemas, es algo que debe ser cuidadosamente atendido por los padres. El niño debe aprender a luchar para conseguir lo que busca, pero debe igualmente aprender a convivir aceptando la ayuda de los demás y dándola cuando la soliciten. Algo que debiera ser desechado de la mente de todos los niños es el temor a sus padres, un niño jamás debería sentir temor por sus padres, aún cuando sienta que ha cometido una falta, el temor se gesta cuando los padres castigan a los menores liberando en ellos su coraje o su impotencia por no haber evitado la falta, el niño, entonces, entiende el mensaje de odio, en lugar de un mensaje de corrección y de persuasión para evitar futuras faltas.
Los castigos. Los castigos debieran ser proporcionados de una manera tal, que el niño nunca perciba odio de parte de sus mayores. El temor a ser castigado, es una de las semillas más perniciosas que pueda ser sembrada en la mente de los hombres, la razón de esto estriba en que esa semilla germinará en la mentira, el individuo mentirá para evitar el castigo y no tanto porque el castigo sea doloroso, sino porque le inspira temor; el odio de los demás hacia él, es algo a lo que le teme.
Observemos entonces la infinidad de circunstancias en la vida de una persona normal, en la que se ve forzada a decir mentiras para tapar pequeñas faltas y evitar un castigo que aún cuando es de naturaleza muy distinta al que él recibiera en su infancia, sigue marcando la pauta de su conducta por el temor al rechazo. Entendamos, entonces, los procesos de germinación y de frutos que dan las enseñanzas que los padres proporcionaron a sus hijos en esos primeros días de la infancia. ¿De qué es capaz una persona, con tal de evitar descubrir una falta?, es capaz de la violencia, es capaz de la mentira, es capaz de una serie de cosas que inevitablemente llevan hacia un conflicto primero interior, y después exterior con las personas que lo rodean. Esta es una de las primeras raíces de la guerra: el maltrato y el castigo infantil, como factores que engendran temor y que posteriormente se traducen en agresividad en la edad adulta.