Hace mas de 2000 años ya se le rendía culto en la zona tolteca. Se le
adoraría en toda Mesoamérica.
Quetzalcóatl, dios único, dual y multiple, su doble era Xolotl, el malo y
entonces estaba ligado a Venus , estrella de la tarde y al mundo de los
muertos. Aveces se le identificaba con Tlaloc, dios de la lluvia y con
Ehecatl, dios de el viento.
Quetzalcóatl, el creador de las cinco edades cosmicas, de los hombres, dador
de vida a costa de su sangre, del maíz, el que junto con Tlaloc arrebato a
loas hormigas para que los hombres se alimentaran.
Según la leyenda cayo en la trampa de los magos y peco, salió de Tollan, y
fue hacia " el lugar de la quema ", vaticino su regreso y se incinero.
Quetzalcóatl, uno de los dioses máximos, es un ejemplo de cómo se
sintetizaban en un solo dios distintos aspectos, que lo convirtieron en
dios del viento, de la vida, de la mañana, el planeta Venus, el dios de los
gemelos y de los monstruos. Según estas diversas atribuciones, es conocido
con varios nombres: Echécatl, Quetzalcóatl, Tlahuizcalpantecuchtli, Ce
Ácatl, Xólotl, entre otras.
El nombre de Quetzalcóatl significa literalmente quetzalserpiente o
"serpiente de plumas", pero como la pluma del quetzal es para el mexicano
símbolo de la cosa preciosa, y cóatl significa también hermano gemelo, el
nombre de Quetzal-cóatl se traduce también, esotéricamente, por el de
"gemelo precioso", indicando con esto que la estrella matutina y la
vespertina son una sola; es decir, el planeta Venus, representado en la
mañana por Quetzalcóatl y en la tarde por su hermano gemelo Xólotl. Por eso
Tlahuizcalpantecuchtli aparece con dos caras, una de hombre vivo y la otra
en forma de cráneo.
Esta identificación de las estrellas matutina y vespertina ha dado origen a
múltiples mitos en la humanidad y explica casi todas las leyendas de
Quetzalcóatl.
Otro de los dioses más importantes y quizá el que tiene formas más diversas
es el dios creador Tezcatlipoca. Originalmente significa "el cielo
nocturno" y está conectado por eso con todos los dioses estelares, con la
luna y con aquellos que significan muerte, maldad o destrucción. Su nombre
significa "el espejo que humea", porque, su ídolo estaba pintado con un
tizne de reflejos metálicos que los mexicas llamaban tezcapoctli, o humo
espejeante. Este dios era principalmente el de la providencia, y estaba en
todas partes y entendía de todos los asuntos humanos, por lo que, sea
directamente o en alguna de sus múltiples advocaciones, era adorado no sólo
en Tenochtitlán, sino en otras muchas partes de México y especialmente en
Texcoco.
En cierto modo es afín y en cierto modo contrario a Huitzilopochtli, porque
éste representa el cielo azul, es decir el cielo del día, mientras que
Tezcatlipoca personifica el cielo nocturno. Es el guerrero del norte,
mientras que Huitzilopochtli es el del sur.
Es también el inventor del fuego, aunque este elemento tiene por patrono
especial al dios Xiuhtecutli, el señor del año, también llamado Huehuetéotl,
"el dios viejo", e Ixcoazauhqui, el "Cariamarillo". Siendo un dios nocturno
es también negro, pero su rostro lleva la pintura facial a rayas
horizontales, amarillas y negras, conocida con el nombre de i*xtlán tlatlaan
*, que caracteriza a todos los Tezcatlipocas, pero variando el color, que
es rojo y amarillo en Xipe, y azul y amarillo en Huitzilopochtli.
En efecto es Huitzilopochtli el que en el año llamado "I Pedernal", que es
precisamente el nombre del año de su nacimiento, induce a los conductores de
la tribu azteca a salir de su mítica patria, Aztlán, situada en medio de un
lago, y emprender la larga peregrinación hasta establecerse en otra isla,
también en medio de un lago, que reprodujera no sólo física sino míticamente
las condiciones de aquel de donde habían partido.
El fuego, al igual que los otros elementos, tiene su dios especial. Su
nombre indica la gran antigüedad de su culto, pues los aztecas lo llamaban
Huehuetéotl, que quiere decir "el dios viejo", y como anciano se le
representa en todas las ocasiones.
En contraste con el joven Tezcatlipoca, Huehuetéotl es el último que se
presenta a la reunión de los dioses. El dios del fuego representa
indudablemente una de las más viejas concepciones del hombre mesoamericano;
es el dios del centro en relación con los puntos cardinales, así como
el *tlecuil
*o brasero para encender el fuego es el centro de la casa y del templo
indígena, y por eso es muy frecuente ver en los sacerdotes del dios la
figura de la cruz, que también se encuentra decorando los grandes
incensarios llamados tlemaitl – literalmente "manos de fuego" -, con que
los sacerdotes incensaban a los dioses. Naturalmente un dios tan antiguo
como éste tiene también muchas advocaciones. Se le llama Xiuhtecuhtli, que
quiere decir "el Señor del año", "el Señor de la yerba" o "el Señor de la
turquesa", ya que la palabra *xiúhuitl* con una pronunciación ligeramente
diferente significa estas tres cosas, y lo vemos con mucha frecuencia bajo
esta advocación, llevando la especie de mitra azul, formada por mosaicos de
turquesas, que era características de los reyes mexicanos y que se llamaba *
xiuhuitzolli*.
Para un pueblo esencialmente agrícola, como era el azteca, tenía una
importancia fundamental el régimen de lluvia y los otros fenómenos
atmosféricos que influían en sus cosechas. Así, no es de extrañar que el
culto de los dioses del agua y de la vegetación absorbiera una gran parte de
su vida religiosa. Tláloc, "el que hace brotar", dios de las lluvias y del
rayo, es la deidad más importante de este conjunto y probablemente también
una de las más antiguas que adoraron los hombres en México y Centroamérica.
Según otra leyenda, Chalchiuhtlicue no era la esposa de Tláloc, sino su
hermana. Tláloc tuvo por primera esposa a Xochiquetzal, la diosa de las
flores y del "bien querer", pero le fue robada por Tezcatlipoca. Tomó
entonces por esposa a la diosa Matlalcueitl, la de las faldas verdes",
nombre antiguo de la montaña de Tlaxcala que actualmente conocemos por la
Malinche.
Esta leyenda nos manifiesta la relación que los indios percibían entre
las sierras y las lluvias, y que los hizo dar el nombre de Tláloc a la
montaña que forma parte de la cordillera del Iztaccíhuatl y que todavía
conserva ese nombre.
Tláloc es uno de los dioses más fáciles de distinguir, por su
característica máscara que, vista de frente, hace que parezca el dios como
si llevara anteojos y bigotes.
Su compañera, según otros estudiosos, es la diosa del mar y de los lagos,
Chalchiuhtlicue, "la falda de jade", cuyo atavío consiste principalmente en
adornos de papel de amate, pintado de azul y blanco y teñidos con hule
derretido. La venda azul y blanca, con dos grandes borlas que cuelgan a
ambos lados del rostro, es característica constante en las representaciones
de la diosa.
Chicomecóatl, "7. Serpiente", es sin duda la más importante de todas las
deidades de la vegetación, y por eso lo antiguos cronistas la llamaban
"diosa de los mantenimientos". Se le llama también "7 mazorcas de maíz",
Chicomolotizin.
El maguey, tan importante en la vida de los aztecas no sólo por el pulque
(octli) que extraían de él sino por los muchos usos industriales para los
que servían las hojas y las espinas de la planta, fue deificado con el
nombre de Mayáhuel, la diosa que, como la Venus de Éfeso, tenía
cuatrocientos pechos, los Centzon Totochtin, los cuatrocientos o
innumerables dioses de la embriaguez, que eran adorados en los diferentes
pueblos de la Altiplanicie y que derivaban sus nombres de las tribus de las
que eran patronos.
El más importante de ellos era "Ome Tochtli", "2. Conejo", dios general
del pulque; pero hay otros dioses. Tepoztécatl, adorado en Tepoztlán,
Morelos, es importantísimo por la serie de mitos que se encuentra rodeado,
que han llegado hasta nosotros, transmitidos por tradición oral, y se
cuentan todavía en Tepoztlán, mezclando los relatos del antiguo mito con
instituciones cristianas y contemporáneas. De este dios, como de
Huitzilopochtli y Quetzalcóatl, en algunas leyendas se cuenta que nació de
una virgen, fecundada de modo milagroso.
Por último el dios Xipe-Tótec, "nuestro Señor el desollado", es el dios
de la primavera y de los joyeros. Su culto probablemente fue importado
desde muy antiguo al Valle de México, pues ya se encuentra en la cultura
teotihuacana, en donde el llamado "dios con máscara" no es más que una
representación de Xilpe.
Su culto es uno de los que más repugnan a nuestra sensibilidad, pues
consiste en desollar a un esclavo y cubrir con la piel de su víctima al
sacerdote de la tierra. Este rito significa que al llegar la primavera la
Tierra debe cubrirse con una nueva capa de vegetación y cambiar su piel
muerta, cubriéndose con una nueva.
Las ideas de tierra y muerte están muy íntimamente asociadas en la mente
azteca y no sólo porque la tierra es el lugar al que van los cuerpos de los
hombres cuando mueren, sino porque también es el lugar en el que se ocultan
los astros, es decir, los dioses, cuando caen por el poniente y van al mundo
de los muertos.
Tres diosas, que aparentemente son sólo aspectos de una misma divinidad,
representan a la Tierra en su doble función de creadora y destructora:
Coatlicue, Cihuacóatl y Tlazoltéotl. Sus nombres significan: "la de falda de
serpiente", "mujer serpiente" y "diosa de la inmundicia".
Coatlicue tiene en los mitos aztecas una importancia especial porque es la
madre de los dioses, es decir, del Sol, la Luna y las estrellas. De ella
nace milagrosamente Huitzilopochtli en el momento en que las estrellas,
capitaneadas por la Luna, pretenden matarla porque no creen en el prodigio
de la concepción divina, y cómo el Sol-Huitzilopochtli sale de su vientre
armado del rayo de luz, mata a la Luna y a las estrellas.
TEZCATLIPOCA, DIOS DE LOS DIOSES
TEZCATLIPOCA (Espejo humeante), es la deidad mas importante de la religion
Nahua. Era el hacedor de todas las cosas, el dios del sol en su aspecto de
dominio y poder en las tinieblas. Es llamado " noche y viento, el arbitro,
el que piensa y rige por su propia voluntad ". Se le hace intervenir como
rival de Quetzalcóatl y causante de la caída del reino del este.
Tezcatlipoca logro con dolo que Quetzalcóatl se embriagara y transgrediera
los principios que el se había impuesto. Quetzalcóatl tuvo que abandonar su
reino en Tula significando así la primera gran decadencia de esta metrópoli
HUITZILOPOCHTLI, DIOS DE LA GUERRA
Una bola de plumas en Coatepec " la montaña de la Serpiente " fecundo el
vientre de Cotlicue. Coyolxauhqui, la luna y los Centzon huitnahua o
"Cuatrocientos guerreros del sur " , que representan a las estrellas,
creyendo deshonrada a su madre decidieron matarla. En ese momento,
blandiendo la serpiente de fuego nació Huitzilopochtli, quien destruyo a sus
hermanos y se convirtió en el sol, senior de la guerra, quien para vivir
necesita ser alentado con sangre.
Este mito relacionado con la del quinto sol, explica como para los Aztecas,
en su peculiar vision religiosa, los sacrificios humanos eran la única forma
de preservar el mundo de su extinción
CHALCHIUTLICUE, DIOSA DEL AGUA VIVA
Su nombre quiere decir " la falda de jade " se le conocía también como
Apozonalotl, que manifiesta la ondulación de las aguas: Atlacamani, se
refiere a las tempestades y, Ahuit y Ayauh que alude a su movimiento. Los
Tlaxcaltecas le decían Matlacueye o sea " la vestida con faldellín azul " y
en su honor le pusieron a un monte en el que aun se siguen formando nublados
tempestuosos, el llamado Malinche.
Chalchiutlicue era la compañera de Tlaloc dios de la lluvia: tenían poder
sobre las aguas. Ambos fueron creados por los cuatro Texcaltipocas.
" La falda de jade " era de las diosas mas veneradas. Tenia el don de la
purificación.
TLALOC, DIOS DE LA LLUVIA
Tlaloc quiere decir " nectar de la tierra " ; fomentaba la agricultura.
Dentro de la religion azteca era uno de los mas importantes. Recibió
diversos nombres : en Zapoteco era Cocijo " rayo ", en Totonaca era Tafin,
en Mixteco era Tzahui y en Tarascó, Chupi - Tirípeme " agua preciosa azul ".
A el también se le ofrecían sacrificios humanos ; niños que morían ahogados.
Sus representaciones en diversos materiales lo muestran con mascara ; en la
cultura Olmeca, en Teotihuacan, es de Tigre - Serpiente y su cabeza esta
integrada con la de Quetzalcóatl, prueba de su alta posición entre las
deidades.
Posteriormente su máscara la formaban dos serpientes.
XOCHIQUETZAL, DIOSA DE LA BELLEZA Y EL AMOR
Xochiquetzal significa " flor preciosa ". A esta diosa se le representa con
flores y con un tocado de quetzal. Se le rendía culto con sacrificios
humanos, particularmente de jóvenes doncellas y de niños.
Fue una de las principales diosas femeninas y lunares, pues también se le
identificaba con la luna joven.
Entre las características de los dioses lunares, se mencionan ; ser las
esposas o hermanas del sol, los patronos de los trabajadores textiles,
presidían la procreación y nacimiento, eran las madres de los dioses y de la
tierra, eran licenciosas, se les asociaba con las rosas y eran esposas o
compañeras de los poetas o cantantes. También eran las deidades de la
adivinación y estaban relacionadas con el agua.
XIUHTECUHTLI, DIOS DEL FUEGO
También se le llamaba Huehuetéotl, el dios viejo del fuego y el señor viejo.
En la efigie de Cuatlicue que es la representación de la cosmogónica Azteca,
Xiutecuhtli esta en el centro de la quinta dirección ; de arriba hacia
abajo. Era uno de los dioses mas venerados.
Las víctimas que se ofrendaban primero eran anestesiadas con yauhtli (
haschich ) y luego arrojadas al fuego.
Ya desde hace 2700 años se le adoraba en Cuicuilco y Ticoman, donde se le
representaba como un anciano jorobado, en cuya espalda lleva un bracero para
el fuego.
CINTEOTL, SEÑOR DEL MAIZ
Cintéotl era venerado por los aztecas como dios del maíz, al que se le
atribuía un origen divino.
Cintéotl, como otros dioses Aztecas, era hombre y mujer. En su personalidad
masculina era marido de Xochiquetzal, diosa del amor y la belleza.
Torquemada opinaba que era una diosa de fertilidad y compañera del sol.
Su madre fue Tlazoltéotl, diosa de la fecundidad. Al sacerdote dedicado al
culto de Cintéotl, se le llamaba Cinteotzin.
No es de asombrar que los aztecas divinizaran el maíz ya que en forma
silvestre y después, cultivado, constituyo la base de su alimentación.
LA INTERPRETACIÓN ASTRONÓMICA DE LOS MITOS
EN lOS últimos años se ha popularizado la idea acerca de la posible
explicación astronómica de la fábula mítica. Más precisamente, existen
varias opiniones según las cuales algunos mitos, o algunos hilos míticos,
nacieron como "reflejo" del movimiento de cuerpos celestes. Esta tesis no es
actual, pero últimamente han surgido nuevas pruebas en la etnología o en la
historia de las religiones que llevan a una explicación en este
sentido.
1<http://lectura.ilce.edu.mx:3000/sites/ciencia/volumen1/ciencia2/04/htm/SEC_8.html#ID3315%23ID3315>
Por otra parte, sabemos bien que la interpretación astronómica de los mitos
no excluye otras. En los dos últimos siglos se han publicado muchas obras
sobre qué es el mito; quiero mencionar aquí, al respecto, los trabajos de E.
Cassirer; M. Eliade, C. G. Jung, C. Kerényi, L. Léví-Bruhl, C. Lévi-Strauss,
R. Otto, P. Ricoeur, J. W. Rogerson, H. Schlier y L. Walk, entre otros.
Ahora, en mi, opinión, es el momento de recordar y sintetizar sus teorías.
Quiero tratar aquí temas míticos como agregados del simbolismo
mágico-religioso, por un lado, y reflejos de los acontecimientos
histórico-sociológicos, por otro.
La naturaleza del término "mito" es multidimensional y por eso existe la
necesidad de investigar en todas sus definiciones (J. W. Rogerson, 1974:166,
174). El mito tiene varios niveles simbólicos y parece que nació como un
agregado de varios sentidos. Si bien posteriormente perdió algunos, otros se
transformaron y en mi opinión no es verdad que primero existió sólo un nivel
significativo y después se fueron añadiendo otros.
Entonces, simplificando, el mito es:
1. El reflejo de algunos acontecimientos históricos que casi olvidados se
convirtieron en un tema mítico.
2. La explicación --en el nivel popular- de todo el Universo. En esta
dimensión se pueden colocar las preguntas sobre el origen del Universo, el
hombre, el orden social, el destino del hombre, etc. En este caso el mito
funciona como la herramienta para instruir a la gente en algunas ideas
determinadas y en este sentido es uno de los canales de la información (o de
la propaganda) que ayuda a manejar a la gente por el centro
ideológico-conductor.
3. La explicación - -en el nivel esotérico- del Universo. Aquí el mito
funciona como la herramienta simbólica para iniciados. Ayuda a comprender
mejor varios estados del proceso de la iniciación. El mito en este contexto
es la fuente de varios tipos de ciencias ocultas. Este sentido puede ser
útil en el psicoanálisis moderno con fines terapéuticos, como ya demostró C.
G. Jung.
4. La herramienta para facilitar la memorización de ciertas ideas
importantes (F. Yates).
5. El reflejo y/o la explicación de las revoluciones de los astros.
2<http://lectura.ilce.edu.mx:3000/sites/ciencia/volumen1/ciencia2/04/htm/SEC_8.html#ID3347%23ID3347>
Es evidente que todos estos niveles significativos se mezclaron y
entrelazaron unos con otros en un mito y por esto no es fácil su
interpretación. En este análisis quisiera dar una posible explicación del
mito de Quetzalcóatl, en la dimensión astronómica.
Facilitador, Said Burham - Gerardo Sandoval Monroy
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