|
lunes, 11 de febrero de 2008 |
|
Quien no sepa recibir amor, indudablemente, al final no se sentirá amado.
Entonces nos volvemos amargados o cínicos, cada vez menos atractivos; mantenemos el amor a lo lejos y nos reafirmamos en nuestra convicción de que el universo amoroso no están amoroso para nosotros, después de todo.
Pues bueno. La verdad es que siempre estamos recibiendo amor pero, como pensamos que una relación tiene que servir para satisfacer nuestras necesidades tal como nosotros las definimos, a menudo bloqueamos la recepción. Cuando lo único que me pregunto es << ¿Aquí qué consigo? >>, estoy matando el amor porque pretendo que otro asuma toda la responsabilidad. En cambio, cuando pregunto << ¿Qué lección tengo que aprender aquí? >>, esto es la llave mágica que abre mi propio corazón. Y eso es lo que más necesitamos: experimentar las cosas que nos vuelven más afectuosos. Marianne Williamson
|