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La crisis económica por la cual está atravesando la civilización contemporánea,
tiene su origen, en la visión primitiva de la barbarie codiciosa, que consideró al hombre como el instrumento adecuado de labor no remunerada, para enriquecer a las clases parasitarias, que han visto en la acumulación de capital, su razón de ser, sin ninguna perspectiva que englobe la satisfacción del Bien Común, que legitime su pretendida autoridad sobre las naciones.
El Estado creado por ellas, se circunscribe a unas instituciones legislativas y administrativas que garantizan la propiedad privada sobre las tierras usurpadas, a través del uso ilegítimo de las armas, que impuso la barbarie homicida.
Para ello, inventaron los dioses vengativos, como medio de sumisión de los esclavos, temerosos del castigo, y trasladaron ésta imagen represiva, a la institución del Estado
exactor, capaz de someter a los rebeldes, mediante las Leyes oprobiosas del Derecho Positivo, que generó el otro engendro; la pseudociencia económica, que nació como instrumento legitimador de la codicia, patentando el interés especulativo, como otra forma de exacción, para la acumulación de capital, mediante la explotación del trabajo ajeno, por parte de esa subespecie de homínidos logreros, que se vanaglorian de ser superiores, porque su vida está centrada en el billete, capaz de comprar amores, lujos, vicios y sumisiones , en ese círculo infernal, capaz también de comprar la impunidad de los jueces venales.
Este trastoque de valores, en donde para obtener el billete, no hay compasión posible,
convierte al hombre en el ser más despreciable, incapaz de respeto por el otro, y mucho menos aún, de respeto a la Naturaleza que lo sustenta.
Esta bárbara concepción de la economía, que considera la obtención de la riqueza, mediante el despojo y el usufructo del trabajo ajeno, que convierte al hombre en instrumento necesario de la acumulación de capital en manos de los codiciosos, está en abierta contradicción con la visión humanista, que considera la fuerza física y mental del hombre, como el verdadero capital humano, capaz de incorporar la riqueza albergada en la Madre Tierra y en el Cosmos representado por el Sol, sin el cual no es posible alcanzar el desarrollo cultural y científico de las Naciones, que nos conduzca a la convivencia fraterna, impedida por las luchas intestinas de los dogmas anacrónicos en disputa, que privilegian la codicia, disfrazados de benefactores espirituales.
En consecuencia, el dinero deberá ser el medio por el cual se compense, el esfuerzo físico y mental del hombre, empeñado en beneficiar su calidad de vida, individual, familiar y colectiva.
Esta concepción básica de la Nueva Economía Global, nos permitirá convertir al hombre en el instrumento de su propio desarrollo intelectual, dado que, ya no será el instrumento por medio del cual los codiciosos obtienen sus ganancias, aprovechándose del trabajo ajeno, sino que él mismo se impondrá su salario, determinado por la cantidad de años de estudio, capacitación y experiencia laboral, es decir, que se le reconocerá su esfuerzo personal, por parte de la entidad central de remuneraciones globales, en que se constituirá el Banco Mundial Solar.
Así como nadie, debe ser dueño de nadie, el hombre adquirirá su plena libertad y soberanía, haciéndose responsable de sí mismo, ante la sociedad y la vida natural que lo sustenta, representada en la entidad global, administradora de la riqueza termodinámica otorgada por el Sol, sin la cual la vida no sería posible, y que para efectos de emisión monetaria será, el incalculable patrón energético vital capaz de permitirnos la remuneración absoluta de todos los asalariados, y al mismo tiempo la eliminación de todo tributo, haciendo obsoletas todas las burocracias ineptas y corruptas.
Si la transmisión de datos, que es un flujo de ondas electromagnéticas de Luz, ha logrado convertirse en el negocio más próspero de la actualidad; porqué las ondas electromagnéticas de Luz emitidas por el Sol, no pueden incorporarse al sistema económico global, como patrón inagotable de emisión monetaria, que nos permita incorporar las Leyes de la termodinámica equitativa, como factor de equilibrio absoluto en las relaciones humanas de intercambio monetario.
Quienes niegan la evolución, sólo pretenden mantener el Statu Quo de los dogmas religiosos y su engendro estructural del Estado exactor, represor y corrupto, creado para legitimar la codicia de las élites criminales
Los avances de la ciencia encaminados a explicar la naturaleza objetiva, se han logrado merced al esfuerzo de incontables investigadores, en contravía de la feroz resistencia , de quienes han luchado a muerte por evitar desvelar la falacia de sus argumentos, dirigidos a defender la permanencia de estructuras organizadas para servirse a sí mismas, en contravía de quienes propugnamos por el servicio desinteresado al Bien Común Global, representado en la Madre Tierra; ello demuestra una vez más la precariedad de sus posiciones dogmáticas, totalmente indefensables ante la evidencia categórica de la razón científica. absolutamente justa e inapelable.
Todos los Pastores que han bendecido y bendicen las armas, que son utilizadas para reprimir a los enemigos de sus dogmas, son los responsables principales de la Guerra como método violento de imposición ideológica.
Los que acuden a la invocación del Amor, sin antes haber amado al Sol y a la Madre Tierra, mienten absolutamente, sólo utilizan esa palabra para ganar incautos al redil del óbolo siniestro, que evidencia su secreta fidelidad a la codicia, disfrazada de caridad, que es la razón de ser de todas las religiones.
El Amor verdadero, es entrega y dedicación absoluta a todo lo creado, porque crear con Amor, es concomitante, al vínculo indestructible que nos ata a la Luz Conciente que anima toda la Creación inteligente.
JOSE ROBERTO GOMEZ GUTIERREZ
www.ordensolartemplaria.net
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