1.- Conocer nuestras propias emociones.
En ocasiones resulta difícil distinguir entre el cansancio y el mal humor. De hecho es más probable enojarse si se discute con hambre o sueño. También es difícil distinguir entre la tristeza y la soledad, cuando nuestras emociones no son claras, con frecuencia nuestros pensamientos son confusos. Por ello resulta muy provechoso hacer una lista de nuestros estados emocionales durante el día. Ello garantizará nuestro bienestar y permitirá el no dejarnos vencer por esos enemigos invisibles que son las emociones negativas.
2.- Manejarlas adecuadamente.
Este puede resumirse así. Enojarse es fácil, pero hacerlo en el momento oportuno con la persona indicada, en el lugar adecuado y por el motivo correcto ya no es tan fácil. El autocontrol es el resultado de un manejo emocional adecuado.
3.- Hacerse cargo de la propia motivación.
Motivarnos a nosotros mismos es el principio del buen ánimo, base de toda superación personal. Uno mismo es quien debe encargarse de seguir adelante corrigiendo los errores y planteando nuevos caminos, motivarse a sí mismo es fundamental para obtener el éxito y aumentar la calidad de la vida que llevamos.
4.- Reconocer las emociones en los demás.
El distinguir como se sienten los demás y hacerlo notar, nos hace altamente comprensivos y apreciados por los demás, pues nos hace merecedores de confianza. Esta habilidad resulta crucial en la educación de los hijos y en la relación de pareja pues es el principio de la intimidad.
5.- El manejo de las relaciones.
La vida es un flujo continuo de estar en contacto con la gente y con la naturaleza. De la calidad de nuestras relaciones depende mucho de la calidad de nuestra vida, de hecho, nunca dejamos de relacionarnos. Siempre habrá alguien cerca si lo permitimos.
Un estudio reciente realizado en la Universidad de Harvard, indicó que para obtener el éxito en la vida era necesario un 85% de actitud y sólo un 15% de habilidad. Con ello quedó demostrado que no importa tanto el saber mucho o ser muy diestro en cierto campo del conocimiento. Es más provechoso estar dispuesto, saber ser colaborador, estar sonriente,de buen ánimo, relajado y afable. Así que la disposición logra más que el conocimiento. Esto también es particularmente valioso para la educación de los hijos, el bienestar familiar y la relación de pareja.
6.- La creatividad cotidiana.
La esencia humana es la misma que hay en la naturaleza. Si somos creativos continuamente, encontraremos la fórmula para que nuestro espíritu se exprese con libertad y cada acto por insignificante que parezca, llevará un sello personal inconfundible y propio. Si amamos todo lo que hacemos logramos la expresión mas elevada del espíritu, el amor.
Armando Quiroz Adame
Autor, Terapeuta y conferencista
Consultor en Terapia de pareja y Relaciones familiares, Mediación y Calidad Humana