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Otras escuelas que alcanzaron las grandes cumbres de la espiritualidad y dejaron sembradas semillas que aún en los tiempos actuales siguen dando fruto, fueron las Egipcias, y como ustedes pueden observar, cuando una enseñanza se institucionaliza y crea un cuerpo doctrinario accesible a las masas humanas, entonces se crea una religión. Las religiones tienen la virtud, si han sido adecuadamente construidas, de encerrar los grandes misterios y mantenerlos vigentes para los investigadores que en los años venideros se den a la tarea de descubrir las raíces de su religión.
Así pues, todos los grandes instructores de la humanidad han tenido la idea de que una vez que se han arrancado los secretos del universo y de la creación del hombre en la tierra, poderlos describir de una manera simbólica, pero que a la vez permanezca inherentemente segura en las bocas de los niños y de las personas ingenuas. Los cuentos y parábolas tras los cuales se encierra la enseñanza espiritual, es uno de los mejores vehículos que pueden ser usados para transmitir grandes verdades y permanecer al resguardo de los tiempos.
Los Egipcios tuvieron la gran virtud de poder crear una religión que contenía todas las semillas de sus grandes secretos espirituales y no sólo eso, sino que crearon una institución religiosa que permitía transmitir a los sacerdotes o hierofantes esta enseñanza en sus dos aspectos, el oculto y el público, así pues, aun cuando ante el pueblo ellos hablaban con ciertas palabras, tras de éstas, los secretos eran revelados para aquellos que tuvieran oídos y quisieran trascender el velo de Isis.
Origen del sistema filosófico egipcio
El sistema filosófico Egipcio provenía de la antigua Atlántida, sus conceptos y su pragmatismo venían transmitidos de boca a oído, la escritura simbólica que por aquel entonces se practicaba, dejaba mucho a la interpretación del lector y no era un mecanismo adecuado de transmisión de ideas, así pues, se recurría principalmente al lenguaje y era el sacerdote el que iniciaba a los discípulos.
Selección de candidatos
Este tipo de tradición tenía ciertos riesgos, pues al ser cada persona distinta en su manera de percibir el mundo espiritual, los sacerdotes tuvieron que crear un consejo, y este consejo examinaba cuidadosamente a cada postulante y era admitido en los misterios mayores, únicamente cuando todos estaban de acuerdo en que el discípulo había logrado percibir la realidad espiritual tal como ellos la concebían. Básicamente las pruebas a las que eran sometidos los discípulos seguían siendo físicas, probando de esta manera las cualidades de su personalidad, que era necesaria para mantenerse firmes dentro del camino que habían escogido.
Una vez que estas primeras fases eran aprobadas, al discípulo se le sometía a un estudio profundo de sí mismo, pero fundamentado en una concepción muy particular del reino espiritual, se enfrentaba el discípulo hacia unos seres semidivinos que muchas veces eran encarnados por los mismos sacerdotes, todo esto dentro de un escenario de semiobscuridad y neblina.
Se iniciaban una serie de diálogos entre estos semidioses y el discípulo. Las figuras de cocodrilos, halcones y demás dioses Egipcios, tenían como función engendrar en la mente del discípulo una cierta influencia que le permitiera un fácil acceso a la realidad espiritual, en medio de nubes de incienso y aromas que poco a poco iban despertando los sentidos espirituales del candidato.
Rápidamente en la mente del discípulo, las imágenes que primero percibían a través de sus ojos físicos, eran suplantadas por las visiones espirituales de entidades etéricas que efectivamente eran encarnaciones de fuerzas cósmicas, así pues, el discípulo empezaba a tener contacto con la realidad espiritual.
Las reacciones de él mismo eran observadas cuidadosamente por los sacerdotes, su capacidad para manejar esas energías y hacer predominar el uso de la razón sobre todas aquellas emociones que como torbellinos cruzaban por su cuerpo, eran consideradas como una prueba de dominio y de autocontrol de sus emociones; algunos de ellos podían terminar en crisis nerviosas, otros quedaban tan profundamente impresionados que desistían de su propósito de alcanzar los grados de hierofantes.
En todos los casos, a los candidatos que no podían cruzar esa puerta, se les suministraba una pequeña droga que les hacía olvidar sus momentos anteriores y los regresaba a una aparente normalidad, poco después se les destinaba a otras tareas menores en los diferentes templos que tenían distribuidos a lo largo del imperio.
Sin embargo, si el candidato era encontrado suficiente para seguir explorando en los reinos del espíritu, poco a poco a través de estas prácticas, iría alcanzando un mayor dominio de estas fuerzas y se convertía en un controlador de las energías que dirigían la vida del pueblo Egipcio.
La meta de las escuelas egipcias
Un aspecto de interés debe ser observado por ustedes. En primer lugar, las escuelas antiguas no buscaban establecer contacto con los dioses para adquirir enseñanza, generalmente lo que deseaban era protección y cooperación para alcanzar los fines que ellos ya habían decidido, las necesidades de los pueblos eran de tipo emocional, ya sea que buscaran conquistar a otros pueblos o protegerse de las inundaciones o de cataclismos naturales, siempre eran aspectos emocionales los que motivaban buscar contacto con sus dioses.
Química y medicina
Los Egipcios fueron excelentes químicos y alcanzaron grandes alturas en la medicina, sus ideas acerca de la vida después de la muerte, les permitió hacer investigaciones sobre individuos voluntarios para descubrir el conocimiento del cuerpo físico y encontrar formas para sanar de sus muchas enfermedades, sus estudios los hacían siempre sobre seres humanos, y morir como parte de unos estudios, era considerado un honor entre muchas personas de aquellos antiguos pueblos.
Geometría
Por otra parte, sus conocimientos en geometría llegaron también a alcanzar grandes alturas, las pirámides que fueron construidas por los primeros patriarcas, fueron toda una síntesis de lo que ellos observaban dentro de la geometría del universo. Las pirámides posteriores construidas por el Egipto histórico, en realidad son copias, representaciones, de lo que habían recibido de sus ancestros, no deben ni pueden ser tomadas como una muestra de lo que alcanzó la cultura Egipcia.
El culto al sol
Las tradiciones han guardado a través de los siglos, parte de las enseñanzas que los Egipcios alcanzaron, sin embargo, el culto solar fue para ellos tan importante, que lo que ahora se conoce acerca de eso es tan sólo una mínima parte. El culto al sol llegó a ser el eje alrededor del cual giraban todas las enseñanzas de los misterios iniciáticos del Egipto antiguo, la creencia popular de que los faraones provenían del sol, es una degradación de la verdadera enseñanza, la cual explicaba cómo el sol engendró las semillas espirituales de todos los seres de la tierra.
El uso que hacían del oro era también, simbólicamente hablando, el homenaje que ellos representaban hacia su Padre el Sol, el oro sirvió siempre para fabricar motivos que tenían que ver con su adoración solar. Las generaciones posteriores hicieron del oro un metal para adorno personal, sin embargo, en sus orígenes era utilizado exclusivamente con fines religiosos.
Podríamos seguir diciendo mucho acerca de la cultura Egipcia, sin embargo, baste decir que algunas de las fuerzas que ellos mismos manejaron, se encuentran todavía encerradas y potencialmente activas dentro de los monumentos que hasta la fecha se han conservado. Llegará el tiempo en que esas energías puedan ser utilizadas nuevamente para el beneficio de la humanidad.
5. LAS ESCUELAS ORIENTALES
Hasta ahora hemos hablado de los inicios de las escuelas espirituales y hemos caracterizado de una manera muy general a las escuelas Griegas y Egipcias, toca en turno ahora hablar de las escuelas Orientales.
Nuevamente deberemos entender que las razas Orientales son de naturaleza distinta a las Occidentales. En Oriente, los hombres son de naturaleza más sensible y con inclinaciones naturales hacia el misticismo y la meditación, por lo mismo, sus instituciones religiosas operan basadas en largas horas de contemplación, oración y meditación interna. Esto tuvo su origen hace ya muchos cientos de años.
BUDA y su mensaje
Tal como mi hermano El Buda explicaba en sus continuas enseñanzas en estos pueblos, la meditación abre los ojos al hombre hacia una realidad interior que es infinitamente más rica que la que sus ojos físicos perciben del exterior. El ser humano dotado de una naturaleza dual aprende a vivir exclusivamente en el mundo exterior, debido a que los impulsos que recibe son aquellos captados por sus sentidos físicos; la complacencia de estos sentidos lleva inevitablemente a olvidar los internos.
Una vida indisciplinada tiene como consecuencia la degradación física de los seres humanos y acalla las inquietudes de un espíritu, que aunque encerrado en la materia tiene una vida propia, y busca su manifestación dentro del vehículo humano.
Buda, conociendo las necesidades más internas de los hombres, instituyó un camino de meditación y desapego de las cosas materiales, obligó al hombre a voltear a su interno y a preguntarse quién era él realmente.
Nacido en una época en que la corrupción y la moralidad habían caído a los niveles más bajos que la historia registrara, su enseñanza estuvo encaminada a corregir el sendero por el que el hombre se degradaba en forma acelerada. Su conducta en el mundo físico le permitió llamar la atención tanto de los humildes como de los poderosos, renunciar a un reino de riquezas materiales para entregarse a una vida humilde con el sólo propósito de conquistar su reino interno, llamó poderosamente la atención de las personas de esa época.
Formación de los primeros monasterios
Sabiendo igualmente, que para que una enseñanza pueda ser mantenida fiel a lo largo de las generaciones requería de una institución que la protegiera, Buda empezó a formar las primeras órdenes monásticas y dejó en sus seguidores la semilla que les permitiera realizar esta misión, en la manera adecuada a las necesidades espirituales de la época.
Estas instituciones religiosas dedicaban una vida contraria a los intereses normales de la época, lo cual hizo que se ganaran la enemistad de los poderosos y de las cortes sacerdotales; esto obligó a esos primeros monasterios a que fueran fundados en lugares abruptos de las montañas nevadas, o que se alejaran a los lugares más inhóspitos dentro de las selvas de la India.
Enseñanza y disciplina
En unos y en otros lugares, las primeras congregaciones de monjes buscaban principalmente acallar los sentidos y exaltar la voz del espíritu. Para lograr esto, el discípulo era sometido a una estricta disciplina por un periodo que fluctuaba entre los tres y los siete años, durante esa etapa, al discípulo se le obligaba a permanecer en posiciones de meditación por largas horas, se les obligaba a tomar una dieta alimenticia encaminada a fortalecer al espíritu y acallar a la materia; como eran lugares aislados del mundo, el permanecer alejados de las tentaciones normales de la materia, les permitía ir ganando poco a poco un control sobre sus emociones.
Las instrucciones que recibían de parte de sus Maestros eran principalmente a través del ejemplo, de una vida humilde y sencilla. Los beneficios que los discípulos esperaban obtener estaban reflejados en la faz de sus Maestros, todos ellos hablaban de una quietud interior y de una armonía desconocida para ellos.
Primeras persecuciones
Estas órdenes fueron acosadas incansablemente por los amantes de la materia, lo que los obligó a encerrarse cada vez más, detrás de las paredes, o en el subsuelo dentro de las cuevas, o en las altas cumbres a donde muy pocos llegaban.
A su vez, esto empezó a darles una aureola de santos, de personas milagrosas en medio del pueblo, su contacto con las comunidades de los pueblos eran únicamente para llevarles el bien y predicar de cuando en cuando, algunas de las altas verdades que sabían que ayudarían al pueblo; con esto garantizaban que algunos de los jóvenes de esas pequeñas comunidades, se interesaran por ingresar a la orden y de esta manera se garantizara su supervivencia.
Con el tiempo estos monasterios fueron degradando sus enseñanzas, a medida que la persecución se iba haciendo cada vez menos dolorosa y que sus puertas se iban abriendo cada vez más al ingreso de personas con menor preparación; las enseñanzas fueron dogmatizándose y en algunos casos, lamentablemente, quedaron encerradas en las mentes de algunos grandes hombres que murieron sin encontrar personas dignas a quienes pasarles sus conocimientos.
Vigencia, dogmatización e inadaptación de la enseñanza
Sin embargo, toda esta tradición que aún permanece viva y que en algunos lugares remotos del Tíbet y de la India aún permanece correctamente expuesta y perfectamente resguardada, todo esto se fue tergiversando y actualmente sufre de una inadaptación a los tiempos modernos; siendo una enseñanza esencial, tiene la capacidad para permanecer vigente a todo lo largo de la historia de la humanidad, pero estando dogmatizada y cristalizada en formas de adoración que son específicas de algunas épocas históricas, es inevitable que queden obsoletas conforme la humanidad va avanzando en su historia.
De aquí que podamos obtener una lección importante para las distintas escuelas que se manifiestan hoy en día en el mundo. Cuando las verdades son esenciales, éstas no requieren explicaciones y son automáticamente aceptadas por las personas que están preparadas para ello. Cuando una doctrina se dogmatiza, y llamo a esto, especificar dietas, especificar disciplinas, especificar vestuarios, o amuletos, o nombres de Maestros, o cualquier otra forma de creencias, cuando esto ocurre, tengan la certeza de que la enseñanza vivirá mientras satisfaga necesidades de esos hombres y mujeres, en esos momentos, y pasará a la historia cuando el ser humano haya cambiado sus necesidades.
Oro*Mu
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