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JIRAFAS CON JIRAFAS (LA CODEPENDENCIA) |
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martes, 12 de agosto de 2008 |
Uno de los enigmas más grandes para una codependiente es una pregunta que se hace “¿por qué me fui a casar con un adicto?”. En realidad, la respuesta es simple y en la clínica desde hace muchos años así lo manejamos: ¿has visto un orangután con una jirafa?, ¿has visto un cocodrilo con una leona?, ¿pero qué tal una jirafa con una jirafa?
Pues resulta que eres una jirafa y te encontraste con otra jirafa. La primera reacción es de indignación. ¿Cómo es posible que yo asuma que ella también está mal?… Si el enfermo es el adicto, no ella. Rápidamente tengo que explicar que las parejas son complementarias y, antes de que aumente su enojo, le doy un ejemplo… Imagínate a una pareja que a los dos les encanta platicar. Si ambos van a una reunión social, van a estar compitiendo por la palabra porque a los dos les gusta hablar y, con el tiempo, como resultado van a acabar separados, cada uno por su lado platicando a un grupo diferente de personas. Pero qué tal si tenemos a una persona que le gusta hablar y a otra que le gusta escuchar… siempre están juntos e inclusive se complementan: si se le pasa la mano al parlanchín, la otra persona lo va a frenar y viceversa, el parlanchín va a buscar que la otra persona hable un poquito. Entonces, en el caso de la codependiente, ella tiene como característica ser hipertolerante emocional y el adicto tiene como característica la poca tolerancia emocional; por lo tanto, se complementan y son la pareja ideal. Es por esa razón que inician una relación y, desafortunadamente, años después queda claro que el marido tiene un padecimiento. El problema radica cuando se enganchan con la disfunción sin comprender que es una enfermedad. Cuando ambos se rehabilitan, vuelven a ser una pareja que se complementa. Luego de esta breve explicación, lo empiezan a manejar con humor y les queda claro que ambos son jirafas y que tienen jirafitas, algo muy importante porque hay que hacer prevención con los hijos. Nos da gusto ver que a través de los años esta frase ha pegado y se está convirtiendo en algo de uso común en los grupos. Obviamente, no falta por ahí el vivo que dice que es su frase, pero usted sabe mejor. Esta frase yo se la oí a mi padre desde joven y la empecé a emplear como explicación a los pacientes y a sus familiares. ¿De dónde la habrá sacado mi padre? No tengo la menor idea, porque en aquel entonces no existía el Discovery Channel, a lo mejor de Daktari.
Dr. Francisco A. Cantú
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