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LOS PODERES INTERNOS DE LOS SIETE CHAKRAS
lunes, 08 de diciembre de 2003
Amante-Tántrico
«Eres lo que es tu deseo motor profundo.
Como es tu deseo motor profundo, así es tu voluntad.
Como es tu voluntad, así es tu acción.
Como es tu acción, así es tu destino».
La práctica del yoga en pareja aporta la expansión de los sentidos y el despertar natural de los poderes internos de los chakras.
Los siete chakras son ruedas de energía que componen la conciencia humana.
Estos transmisores circulares conectan el mundo físico del individuo con el mundo de la energía. Cada chakra está a nivel astral pero tiene correspondencias con las glándulas del sistema endocrino. Estos chakras son estimulados a través de la práctica del yoga y despiertan cualidades y ofrecen su potencialidad generando, en primera instancia, un buen funcionamiento y, con el tiempo, la obtención de los siddhis.
Los siddhis o poderes extrasensoriales que existen en cada chakra no son un fin en sí mismos, sino el resultado de la práctica en el camino de búsqueda del estado de samadhi.
Los chakras no siempre funcionan correctamente, ya que pueden estar cerrados, bloqueados o sobreestimulados. Como dice un aforismo yóguico: «La misma llave que cierra la puerta, también la puede abrir» –pero hacia el otro lado. Y es que la activación de los chakras es la base fundamental de la práctica del yoga en pareja y de muchos sistemas de yoga.
El yoga genera la obtención de los siddhis a través de la meditación, las asanas, el acto sexual sin orgasmo, los pranayamas, los mantras, el estímulo de la energía kundalini y los chakras, el ayuno y el contacto con el fuego.
Se denomina Siddha Yogui a aquel que ha obtenido poderes paranormales y se ha elevado de las limitaciones del plano físico. El lector puede dudar de los mismos, pero son experimentables en la medida de la dedicación, la apertura de los canales internos y el uso de los mismos. Poseemos una conciencia inteligente y varias subconsciencias celulares, y este orden esencial abre o no las compuertas de los siddhis dependiendo de la persona. Nadie que busque los siddhis como objetivo para el poder y la satisfacción del ego olvidando el samadhi los obtendrá. El ego no puede acceder a los poderes paranormales; es sólo una cualidad natural del alma.
La gama de poderes que se obtienen radica en el despertar de los chakras.
Veamos en detalle que facultades almacenan cada uno:
1. Muladhara. Sublimación de la naturaleza física. Dominio del deseo.
2. Swadisthana. Aumento de la energía sexual. Hipersensibilidad.
3. Manipura. Fuerza de voluntad. Autoestima y poder personal. Percibir la «onda astral» de lugares y personas.
4. Anahatta. Compasión y pureza de emociones.
5. Vishudda. Clariaudiencia, escuchar los sonidos internos (música celestial, una campana en el oído derecho, voces, susurros, coros).
6. Ajña. Clarividencia, visión de los fenómenos etéricos.
7. Sahasrara. Telepatía, conexión cósmica con la Perla Azul (la conciencia eterna).
La implosión de kundalini hacia el sahasrara conlleva experiencias muy intensas y ricas que cada individuo experimenta a su manera. La vivencia escapa a las palabras, por ello el yoga tántrico es una invitación a la experimentación.
Muchos maestros yóguicos han descrito tales experiencias, como Swami Muktananda:
«Al subir la kundalini al sahasrara empieza a haber una refulgencia divina. Hay mil nudos en el sahasrara que brillan con el resplandor de mil soles, pero en lugar de ser abrasadora como el sol, su luz es fresca. Esta luz es tan poderosa que, cuando se te revela, no tienes fuerza para soportarla. Cuando vi esa brillantez dentro de mí mismo, me desplomé porque no puede soportar su intensidad. En el centro de esa refulgencia hay una luz diminuta y fascinantemente hermosa: la perla azul, y cuando tu meditación se profundiza empiezas a verla brillando y cintilando. A veces sale por los ojos y se queda frente a ti. Se mueve con la velocidad del relámpago y es tan sutil que cuando pasa a través del ojo, el ojo no siente su movimiento.
»La visión de la perla azul es la más significativa de todas las experiencias que he descrito. Todos deben ver esta perla azul por lo menos una vez. Las escrituras describen la perla azul como la luz divina de la conciencia, que habita dentro de cada uno. Es la forma real del Ser. Nuestra realidad más íntima, la forma de Dios que vive dentro de nosotros. La perla azul es más sutil que lo sutil. Es del tamaño de una semilla de sésamo. Y a pesar de ser tan pequeña es muy grande, porque todo este mundo de cosas animadas e inanimadas está contenido dentro de ella. La semilla del árbol de banano es tan pequeña que si la tomas entre los dedos y la aplastas, desaparece. No obstante, si siembras esa semilla brota de ella un banano enorme e infinitas semillas más. De la misma manera, dentro de la perla azul hay millones y millones de universos. La perla azul contiene todo el cosmos entero».
Este despertar se debe a que toda la práctica yóguica conduce a la revelación del conocimiento de la energía. Una ciencia experimentada durante siglos y que el hombre y la mujer contemporáneos tienen la oportunidad de hacer realidad.
El yoga en pareja alimenta el alma, desvela los impedimentos de la conciencia para ver con el ojo mental y produce la mayor transformación del ser humano, el renacimiento espiritual en conjunto.
¿Y cómo se activan los chakras? Además de las asanas, los mantras y la meditación, es fundamental la práctica de las técnicas de pranayama a través de la respiración. Y debemos activarlos porque han perdido su potencia ancestral, ya que antiguamente el cuerpo del ser humano fue creado con células capaces de absorber y consumir un noventa por ciento de luz y de las fuerzas cósmicas que recibe. Más tarde, las células comenzaron a deteriorarse hasta obtener sólo de un cinco a un diez por ciento de la capacidad de captación y consumo de energía, y aquí fue cuando se comenzó a perder la energía sexual.
La ciencia del pranayama menciona que cuando una fosa nasal está activa (cada hora y 48 minutos aproximadamente) luego cambia a la otra, y durante sólo diez minutos se respira por las dos para volver a cambiar el ciclo. Esto lo puedes comprobar colocando un dedo índice en cada fosa y exhalar con fuerza, notarás que sale más aire por una que por otra.