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EL VERDADERO TRABAJO DE LA MADRE DURANTE LA GESTACIÓN
jueves, 08 de enero de 2004
Para la mayoría de hombres y mujeres que se preparan para ser padres y madres, la constitución de su hijo, de carácter, sus facultades, sus cualidades, su defectos, dependen del azar… o de la voluntad de Dios, por lo tanto no tienen una idea precisa. Como han oído hablar, no obstante, de las leyes hereditarias, suponen que el niño se parecerá físicamente y moralmente a sus padres, a sus abuelos, a un tío o a una tía. Pero no piensan que ésta en sus manos favorecer o impedir ese parecido, ni que, de una manera general., pueden contribuir al buen desarrollo de su hijo tanto en el plano físico como en el plano psíquico y espiritual. Pues bién, es ahí donde se equivocan, los padres pueden influir favorablemente sobre el hijo que viene a encarnarse en su familia.
Pero antes de la concepción que los padres deben prepararse para poder atraer a un espíritu sublime, porque una entidad superior sólo acepta encarnarse en seres que han alcanzado ya un cierto grado de pureza y de dominio. Para estas entidades, no es importante entrar en una familia rica o famosa; incluso a veces, prefieren familias modestas donde no puedan ser tentadas por la vida fácil, ya que lo necesitan recibir de esos, en cuya casa descenderán a encarnarse, es una herencia que no obstaculice el trabajo espiritual para el que han decido venir a la tierra. Muy pocos hombres y mujeres presentan las cualidades necesarias para que encarnen grandes espíritus, y es por ello que la tierra está poblada de tanta gente vulgar, de enfermos y de criminales, en lugar de estar pobleada de divinidades.
La Enseñanza de la Fraternidad Blanca Universal enseña pues al hombre y a la mujer cómo prepararse para alcanzar el grado de pureza y el estado de espíritu óptimo para concebir un hijo, escogiendo, según las mejores influencias planetarias, incluso el momento de la concepción. ¿Cómo los humanos han podido descender tan bajo para dejar al azar este acontecimiento tan importante, como la concepción de un hijo? Es ahí donde es necesario pedir la ayuda del Cielo, la presencia de los ángeles con el fin de atraer a un espíritu poderoso, luminoso que será un bienhechor de la humanidad. Pues no, se pide ayuda del alcohol o de lo que sea, e incluso a menudo, en este momento, el hombre se comporta como un animal; violenta a su mujer, la cual comienza entonces a alimentar hacia él sentimientos de desprecio, repugnancia y venganza… ¿Cómo sorprenderse si después aparece un monstruo?
Pero veamos con más detalle esta cuestión de la concepción.
Para que un niño venga al mundo, es preciso que el padre dé el germen a la madre, y que la madre lo madure. Podemos decir, por lo tanto, que el padre es el creador y la madre formadora. Ese germen que da el padre es un resumen, una condensación de su propia quinta esencia. Todo lo que ha vivido, todo lo que vive, se expresa ahí, en el germen. Por lo tanto, según su forma de vivir, el padre da un germen. Por lo tanto, según su forma de vivir, el padre da un germen mejor o peor calidad.
Os he explicado a menudo cómo todo nuestra forma de vivir se inscribe y se registra en nosotros, en los cromosomas de nuestras células posee una memoria. No sirve de nada fingir delante de los demás mostrándose amable, honesto y caritativo: es lo que pensamos, lo que sentimos en nuestro fuero interno lo que se registra y se transmite en herencia de generación. Y si son enfermedades y vicios lo que ha registrado, una vez transmitidos, ¡ Id a buscar profesores, escuelas y médicos para curar al niño ! No hay nada que hacer, es demasiado tarde. Todo se transmite, y si esto no se manifiesta en el primer hijo, se manifestará en el segundo o en el tercero. Hay que comprender que la naturaleza es fiel y verídica.
Así pues, es un error creer que lo que el hombre da a la mujer en el momento de la concepción es siempre de la misma naturaleza. Si un hombre nunca ha trabajado sobre sí mismo para ennoblecerse y purificarse, dará a la madre el germen de un ser completamente vulgar o incluso de un criminal.
Tomemos un ejemplo; tal vez no lo encontréis muy poético, pero al menos es claro. La función de un grifo es dar agua, y este agua, puede salir turbia o cristalina. Aquel que conserva dentro de sí malos pensamientos, malos sentimientos, sólo puede dar agua sucia; mientras que aquel que no cesa de trabajar para el bien, para la luz, distribuye agua cristalina, vivificante. Sí, no os soprendáis: el germen que el hombre da a la mujer en el momento de la concepción, es diferente según su grado de evolución.
Así como la semilla plantada en la tierra lleva en sí proyecto de lo que será el árbol o la flor, el germen que el padre da a la madre, también lleva en sí el proyecto de lo que será el hijo, sus facultadades, sus dones o, al contrario, sus lagunas, sus taras. En cuanto a la madre, durante los nueve meses de la gestación, aporta los materiales que servirán a la ralización de este proyecto a este también puedo revelaraos cosas extremadamente interesantes e importantes.
Durante los nueve meses de la gestación, la madre no solamente trabaja en la formación del cuerpo físico del niño; sin saberlo, trabaja sobre el germen que el hombre le ha dado creando las condiciones favorables o desfavorables para el desarrollo de las diferentes características contenidas en este germen. Y ¿cómo trabaja ella? Vigilando sus pensamientos, sus sentimientos, la vida que lleva. Es lo que yo he llamado la galvanoplastia espiritual.
Empezaré por describiros el proceso químico de la galvanoplastia que, en sus aplicaciones espeirituales, puede acarrear consecuencias de la mayor importancia para toda la humanidad.
Se sumerguen dos electrodos en una cubeta llena de una solución de una sal metálica que puede ser oro, de plata, de cobre; El ánodo, el polo positivo, es una placa del mismo metal que el de la sal disuelta en la cubeta. El catódo, el polo negativo, es un molde de gutapercha una figura, una pieza de moneda, una medalla; Con la ayuda de un hilo metálico, se unen los dos electrodos a los dos polos de una pila y se hace pasar la corriente: el metal que estaba sumergido en la solución, se deposita entonces sobre el cátodo, mientras que el ánodo, al descomponerse, regenara el líquido de la solución. Poco a poco, el molde se recubre del metal de la solución y así obtenemos, según lo deseado, una imagen recubierta de oro, de plata o de cobre.
Pila
Ánodo (+) Cátodo (-)
Solución de una sal metálica
Si observáis la naturaleza comprobaréis que este fenoméno de la galvanoplastia existe por todas partes. Por ejemplo, en el espacio, nuestro planeta, la tierra, que recibe numerosas influencias de otros cuerpos celestes, representan el polo negativo, el cátodo, el principio femenino; el cielo, es decir el sol y los astros, representan el polo positivo, el ánodo, el principio masculino. Entre la tierra y el sol (u otro astro) se producen intercambios, porque existe entre ellos una incesante circulación. Estos dos polos están sumergidos en una solución cósmica: el éter, fluido universal que baña y envuelve todos los cuerpo celestes. Finalmente, la pila, gracias a la cual se desencadena la circulación, es Dios que están unidos los dos polos.
Entonces, supongamos que al cátodo, la tierra le ponemos un molde, un grano por ejemplo este grano se encuentra pues sumergido en la solución cósmica, y cuando pasa la corriente proviene de Dios, provoca el fenómeno de la galvanoplastia: las materias contenidas en la solución comienzan a depositarse en el cátodo, sobre el grano, y el ánodo (el sol, u otro astro), regenera la solución a medida que el grano va creciendo.
Cada grano plantado en la tierra, atrae pues el éter en el cual se bañan todos los elementos se depositan en el grano, y así es como se desarrolla según sean los elementos que ha atraído.
Este fenómeno de la galvanoplastia, lo volvemos a encontrar en la mujer embarazada, pues también ella lleva en sí el grano, los electrodos y la solución. El grano es el germen vivo que el padre ha depositado en su seno, el cátodo; este germen es una imagen: unas veces la de un borracho, un criminal, o un ser completamente vulgar, otras veces la de un genio, o la de un santo. Cuando una mujer queda embarazada, una corriente circula entre su cerebro (el ánodo) y el germen. El cerebro está, en efecto, unido a la pila: la Fuente de energía cósmica, Dios del cual recibe la corriente, y esta corriente circula después del cerebro al embrión. Finalmente, la solución es la sangre de la madre en la cual están sumergidos el ánodo (el crebro) y el cátodo (el útero), porque la sangre baña por igual a todos los órganos y a todas las celulas; en ella están disueltas todas las materias: el oro, la plata, el cobre, etc...
En ánodo, la cabeza, abastece el metal (los pensamientos) que renegera la sangre. El germen puede ser magnífico, pero si la madre pone en su cabeza pensamientos de plomo (simbólocamente hablando), que no se soprenda si más tarde su hijo nace envuelto en plomo, es decir, si es de una naturaleza viciosa, pesimista, enfermiza. Es preciso comprender que el germen no es más que el molde, y admitiendo incluso que ese molde representa un rostro magnífico, si después es reproducido en un metal vil, la medalla pierde su valor.
Supongamos que una madre conociendo las leyes de la galvanoplastia decide utilizarlas para traer su hijo al mundo. Desde el momento que recibe el germen en su seno (el cátodo), pone en su cabeza (el ánodo), una placa de oro, es decir, los pensamientos y los sentimientos elevados. La circulación se establece, y la sangre que recorre el cuerpo aporta el germen ese metal superior. El niño crece envuelto en esos trajes de oro, y capaz de vencer las dificultades, las enfermedades y toda las influencias.
La mayoría de las madres desconocen la influencia de sus estados internos sobre el niño que esperan; piensan que cuando nazca empezarán a ocuparse de él, le darán educadores, profesores, etc… ¡ No, cuando el niño nace, ya es demasiado tarde, ya está determinado ! Ningún pedagogo, ningún profesor puede transformar un niño cuando los elementos que ha recibido en el seno de madre son de una calidad inferior.
Un instructor, un profesor sólo pueden influir para la instrucción del niño pero no pueden cambiar su naturaleza profunda. Si la naturaleza profunda del niño es defectuosa, aunque le pongan los mejores educadores, no cambiará. Independietemente del tratamiento a que sometáis el plomo, seguirá siendo plomo; ya podéis pulirlo, limarlo, cortarlo para hacerlo brillar pocos mibutos después se oscurece de nuevo porque es plomo. Pues aunque deba vivir en las peores condiciones, unn niño será in’corruptible si su esencia es pura.
Comprendéis ahora lo importante que es para la mujer tener pensamientos luminosos Gracias a estos pensamientos, el germen que crece en ella absorberá cada día esas materias puras y preciosas, y es así como dará vida a un artista notable, a un sabio ilustre, a un santo, a un mensajero de Dios. La madre puede llevar cabo grandes milagros porque posee la llave de las fuerza de la vida.
Mi madre contó que al concebirme, y más tarde al llevarme a su seno, lo hizo con el pensamiento de consangrarme al servicio de Dios. Y parece ser que el padre que me bautizó se sentía tan feliz ese día , que se emborrachó por primera vez en su vida… Después dijo que se había emborrachado porque estaba seguro de que yo era un niño diferente a los demás, e hizo una profecía sobre mí… pero no estoy obligado a revelársela. Luego, al crecer, me volví un pícaro, ya os he contado cómo robaba las manzanas del vecino y prendía fuego en las granjas. Pero eso no duró mucho tiempo porque son gérmenes depositados profundamente y subsisten; los otros sólo corresponden a maneras de ser superficiales que no perduran.
No quiero decir con ello que sea un ser extraordinario porque mi madre me haya consagrado a Dios. Se pueden consagrar hijos al servicio de Dios, pero no se sabe en que grado se situarán en la jerarquía de servidores. Las madres ciertamente no lo saben, y no creo que mi madre lo supiera tampoco. Por lo tanto, el hecho de que ella me consagrara al Cielo, no tiene nada que ver con mi elevación personal. Muchos cristianos han sido consagrados por sus madres, pero se quedan en sus iglesias sin avanzar demasiado. Lo que sí es cierto es que mis padres pidieron que alumbrase en ellos una pequeña chispa. Si soplamos en esta chispa, puede convertirse en una hoguera, pero una chispa no es nada si no es alimentada. Para que crezca, hay que echarle constantemente leña y soplar, simbólicamente, claro.
Es un hecho muy conocido que durante el embarazo muchas mujeres son víctimas de antojos extraños, impulsos incontrolados que no habían sentido nunca hasta ese momento; pero se conoce la razón de estos fenómenos y yo os la diré. La mujer embarazada, es a menudo visitada por entidades malignas que desean intervenir más tarde en la vida del niño; entonces incitan a la madre a conducirse de tal modo que la galvanoplastia se hace en ellas desordenamente, lo que permitirá más tarde a esas entidades entrar en ese niño, introducirse en su alma y alimentarse a través de él. Es posible darse cuenta de ello enseguida.
En general, todos los niños que se acercan a mí me quieren mucho, pero tres o cuatro veces me ha ocurrido que algunos me rehuían y nadie comprendía la razón. Pero yo sí la sabía, porque estos fenómenos de la vida están muy claros para mí. Los padres se sentían afligidos, desdichados y me vi forzado a explicarle a la madre. “Pues bien, durante la gestación de este niño, seguramente permitistes ciertas cosas y así has atraído entidades tenebrosas que desean quedarse en el niño para aprovecharse de él. Estas entidades están ahí, esperando el momento más favorable para manifestarse. Pero siente en mí a un enemigo porque saben que si este niño entra bajo mi influencia, les echaré: mi actitud, mi voluntad, mis emaciones, todo lo que yo puedo dar a este niño, las obligará a alejarse. (Por otro lado, no hago más que eso: reemplazar ciertas entidades por otras, esto es para mi una satisfacción… Cómo veis, también yo tengo mis caprichos). Es por ello que estas entidades tratan de alejar a tu hijo de mí presencia. “Pero yo no me doy por vencido, y como quiero mucho a sus padres, me decido a ayudarles: hago mi trabajo y, poco tiempo después, el niño que antes me rehuía se precipita hacia mí para abrazarme. Algunas veces ha pasado delante vuestro, ¿no es cierto?
Durante todo el tiempo de la gestación, la madre preservara a su hijo.
Conscientemente, y con el pensamiento, debe crear a su alrededor una atmósfera de pureza y de luz, para ponerlo al abrigo de los ataques de estas entidades malignas pero también para poder trabajar en colabroración con el alma que va a encarnarse.
Porque contrariamente a lo que opinan ciertas personas, durante la gestación, el alma no entra en el cuerpo del niño. Es verdad que en el seno de la madre el niño vive, su corazón late y se alimenta, pero su alma aún no ha penetrado en su cuerpo no entra en él hasta el momento, el alma se queda junto a la madre y colabora con ella en la construcción de sus distintos cuerpos (físico, astral, mental… ) En general, la madre no se da cuenta de este trabajo porque no es suficiente sensible ni está instruida. Pero, aunque no pueda ver el alma, al menos puede hablarle y dirigirle oraciones diciéndole: “Te daré los mejores materiales, te ayudaré, pero trata tú también de traer tal o cual cualidad para que este niño sea un artista, filósofo, un sabio o un santo.”
En el momento que la madre pronuncia con todo su amor tan poderosas palabras, que son mágicas, de ella emana ya ciertas partículas, y el espíritu del niño que debe encarnarse las toma como materiales para construir sus diferentes cuerpos. El niño no posee nada por sí mismo, recibe todos los materiales de su madre. Por eso debe ser muy conciente cuando se los da, para de este modo transmitirle, a través de sus pensamientos y sentimientos, particulas más luminosas, las más puras.
Todos estos fenómenos del mundo invisible, son desconocidos para la mayoría de la gente. Pero precisamente, la misión de la Enseñanza consiste en volveros sensibles a todo este mundo sutil, intangible, pero real, más real que la realidad misma. Gracias a la Enseñanza os volveréis más conscientes, más atentos a todas las corrientes que os influyen, a todas las presencias que os rodean. Y es esta conciencia la que os hace capaces de trabajar para el bien.
Los hombres y las mujeres no deben olvidar nunca que los hijos que tendrán reflejarán un día, de una u otra forma, su propia manera de pensar y de vivir. Porque todo lo que pasa por la cabeza o por el corazón del hombre, se realiza tarde o temprano; cada uno de sus pensamientos, cada uno de sus deseos, en el momento en que aparecen en él, están vivos, y el hijo que va ha nacer existía ya en la cabeza o en el corazón del padre o de la madre. Así pues, si al crecer, vuestro hijo se convierte en un ángel que os ayuda, se debe a una idea magnífica que conservasteis en vosotros durante años, una idea que ha encarnado ahora en vuestro hijo y que a través suyo continúa ayudándoos. Pero si este hijo os causa más que disgustos, sabed que es la encarnación de una idea criminal que habíais alimentado.
Cuando un niño nace, no nace de la nada. Y si me preguntáis porqué razón ha nacido vuestro hijo, os responderé: “Para que sepáis lo que hay en vuestra mente.” Así es como los hombres y las mujeres aprenden a conocerse: a través de sus hijos.
Para remediar la situación nacional o internacional se presentan todo tipo de proyectos. Políticos, financieros, económicos, militares; proyectos de una concepción y de una inteligencia inauditas ante los que nos maravillamos. Sin embargo, estos planes nunca han servido de gran cosa porque sólo conciernen al aspecto material: perfeccionamiento de técnicas, mejora de la producción, construcción de labotarios y de universidades, aumento o disminución del armamento, etc… Y la humanidad continúa con los mismo desórdenes y las mismas desgracias. Por esta razón, viendo todo esto, yo también he decidido presentar un plan, un proyecto. Diréis: “Pero, ¡ qué vanidad, qué presunción ! ” Es posible, pero si son útiles, si verdaderamente eficaces, todo el mundo tiene derecho a hacer planes. También vosotros… Pero veréis, el mío es muy simple.
En lugar de dejar que Estado continúe gastando millones y millones en hospitales, en cárceles, en tribunales y en escuelas, les aconsejaría que se preocuparan tan sólo de las mujeres embarazadas: los gastos no serían tan elvados y los resultados serían infinitamente mejores. Así pues, le pediría al Estado que acondicionase terrenos en regiones hermosas, bien situadas, que construyese viviendas cuyo estilo y colores yo indicaría… También habrían parques con toda clase de árboles, flores, estanques y sutidores… Y es ahí donde irían a vivir las mujeres gestantes durante el periodo de su embarazo, alimentadas y alojadas a cargo del Estado.
Pasarían así todo ese tiempo, rodeadas de belleza, de poesía, leyendo, paseando y escuchando música. Asistirían también a conferencias donde se les enseñaría como vivir durante la gestación: lo que deben comer, pero sobre todo, cómo trabajar con sus pensamientos y sus sentimeintos sobre el niño que va ha nacer. Los maridos podrían, sin duda, visitar a sus esposas y también se les instruiría sobre la forma más adecuada de comportarse con ellas para ayudarlas en su trabajo. Veríais entonces cómo en esas condiciones de paz, de belleza y de armonía traerían al mundo hijos a través de los cuales se manifestaría el cielo entero.
Mientras que actualmente, de todos los espíritus que vienen a encarnarse, sólo algunos proceden del Cielo, pero ¿de dónde viene los demás?… Las puertas están cerradas para los espíritus del Cielo, no pueden entrar en cuerpos formados en la impureza, la maldad y el desorden. He ahí la razón por la que la humanidad no avanza. Naturalmente. Al final terminará por mejorar, pero en miles de años, después de sorportar catástrofes y grandes sufrimientos. Mientras, yo os explico de qué manera pueden mejorar rápidamente, sin pasar por todos estos sufrimientos. Todos los cambios que se han provado hasta el momento bajo el punto de vista técnico, esconómico, médico, etc., no han mejorado a la raza humana que sigue viviendo con las mismas pasiones y las mismas maldades que antes… Y quizá, ¡incluso más fuertes que antes! No obstante, la humanidad puede mejorar, pero a condición de comenzar por el principio: la madre en el período de gestación.
¡ Si supieseis en qué condiciones viven a veces las mujeres embarazadas ! Viven a veces, sin luz ni espacio, y son ellas quienes deben hacerlo y soportarlo todo. Y para colmo, el marido borracho o furioso porque no ha encontrado trabajo, o porque sus compañeros de trabajo le han insultado, se desahoga en su mujer, e incluso le pega. En tales condiciones, ¿con qué espíritu llevará a su hijo?… En lugar de construir hospitales para estas madres, sería mejor darles la posibilidad de esperar a sus hijos en condiciones ideales y después, si es necesario, que vuelvan a sus chozas, no importa: su hijo les construirá palacios. Sí, será este hijo quien, gracias a sus talentos y a sus capacidades, algún día sacará a sus padres de la miseria.
Nadie se preocupa de las condiciones en las que las mujeres traen sus hijos al mundo, y después, evidentemente, cuando nos encontramos ante una multitud de perturbados, enfermos y criminales, contruimos casas especiales, hospitales y prisiones, aumentamos el número de educadores, de médicos y de policías. Pero todo esto no sirve de nada. Y aunque sigamos gastando millones para mejorar a través de la psicología y la pedagogía, nunca llegaremos a cambiar esa quinta esencia que la madre ha dado al principio. Sólo el método que os propongo es eficaz.
Ningún educador, nigún médico puede cambiar la naturaleza profunda de un niño. Puede darle una capa de barniz, pero nada más; todas las mejoras que se intenten hacer sólo serán una especie de adiestramiento. Lo mismo ocurre con los salvajes: se consigue educarles un poco, se les enseña a comer, a vestirse, pero eso no perdura; cuando regresan a su tribu, vuelven a ser exactamente como antes. Si un hombre es un criminal o si es un santo, nadie puede cambiarle; tal vez superficialmente y por poco tiempo se llegará a influir en él, pero profundamente seguirá siendo el mismo.
Muchos dirán que el plan que os propongo no es científico… Pero nadie tiene derecho a criticar mi plan sin haberlo probado. Naturalmente, no todo se arregla de golpe, para ello son necesarias varias generaciones. Aunque los padres hagan un gran trabajo de purificación, no podrán desprenderse completamente de la herencia, de las debilidades y vicios que han recibido de sus propios padres. Pero si permanecen en la primera generación, a pesar de los elementos defectuosos que todavía conseguirán infiltrarse en sus hijos, prevalecerá el lado positivo. La segunda generación será mucho mejor, todos esos elementos defectuosos que quedaban del pasado, irán desapareciendo. Es necesario que la gente inteligente y responsable comprenda la importancia del trabajo de la galvanoplastia, rodeada de cuidados y afecto, sostenida por condiciones materiales apropiadas, tienen la posibilidad de formar no sólo el cuerpo físico del niño, sino también sus cuerpos astral y mental (es decir, el cuerpo de los sentimientos y el de los pensamientos), con la ayuda de las mejores materias.
Desgraciadamente, sé de antemano que mi plan será rechazado, que no será profundizado porque la generación actual está tan modelada y desformada por otras filosofías, que en su cabeza no hay lugar para estas ideas. Evidentemente, no soy tan ingenuo como para ignorar los inconvenientes que podrían representar en un hogar la ausencia prolongada de la madre durante varios meses. Pero un poco más de amor, de inteligencia y de buena voluntad, permitirían resolver fácilmente estos problemas.
Lo esencial, por el momento, es que la ciencia oficial se decida a aceptar estas ideas, pero estamos lejos de ello. ¡Tan lejos ! La prueba: una hermana de nuestra Fraternidad fue recientemente a dar a luz en una clínica; un día, en el curso de una conversación con el médico, le dijo que pertenecía a una Enseñanza Espiritual en la que revelaban que la madre podría hacer un gran trabajo con el pensamiento sobre el hijo que iba a nacer. Y, ¿sabéis cómo reaccionó el médico? Se echó a reír diciendo: “Todo eso son imbecilidades, ¿cómo quiere usted que el pensamiento de una madre pueda influir sobre sus hijos?” ¿Estáis viendo a qué nivel están los médicos? Y pensar que esperamos la LUZ de todo esta gente…
Es cierto que algunos biólogos que han experimientado con ratones, han descubierto que los estados de miedo y de angustia vividos por la hermbra durante la gestación, se reflejan después sobre su prole. ¡ Sí, se trata de ratones ! Estudian a los ratones en lugar de estudiar a las mujeres que traen hijos al mundo desde hace millones de años. ¿Serán los ratones quienes enseñarán a los hombres lo que es cierto y lo que es falso? Se han construido laboratorios enteros para estudiar a los ratones y se da una gran importancia a estos laboratorios, mientras que los laboratorios de la naturaleza, creados desde el principio, y que están mucho más equipados que los creados por los hombres, ¡ son ignorados ! ¡ Se necesita el testimonio de los ratones ! Son los ratones los que van a instruir ahora a la humanidad. ¿Y las mujeres? ¡ Es muy humillante para ellas ! ¿Por qué no se indignan?
Yo dejo a los ratones tranquilos. He observado a algunas mujeres encinta, y años después he observado a sus hijos; he visto que las molestias, agitaciones o preocupaciones de la madre en tal o cual mes del embarazo, se reflejan en tal o cual época del hijo. Pero esperando la respuesta de los ratones, la tierra se ha ido poblando de monstruos. Incluso admitiendo que los biólogos hayan ahora comprendido (lo cual no es seguro) que lo que es verdad para los ratones, es aún más cierto para las mujeres, si a ellos incumbre la reeducación de la humanidad, con la lentitud de sus métodos, pasarán siglos antes de que se produzca. Por otra parte, ¿creéis que harán algo para que las mujeres se beneficien de sus descubrimientos? Seguirán ocupándose de los ratones antes que instruir a las mujeres sobre lo que deberían hacer durante el periodo de gestación.
Por eso lanzo una llamada a las mujeres del mundo entero: “despertaos, queridas hermanas, a la conciencia de esta grandiosa tarea que Dios os ha confiado. Sois las depositarias de secretos inauditos gracias a los cuales podéis regenerar a la humanidad. Pero no lo sabéis y jugáis con eso secretos… Tomad ahora conciencia de vuestra misión, y entonces los hombres, por su parte tratarán de prepararos las mejores condiciones posibles para que podáis cumplir este trabajo grandioso y mágico. Por supuesto, al escucharme, muchas mujeres diran: “Durante siglos manifestado el amor y la bondad, pero los hombres no nos han comprendido, no han ultrajado.” Sí, lo sé, la mayoría de los hombres se comportan como niños egoístas. Pero si son así, es porque las mujeres no han sabido desempeñar su papel de madres, no han aplicado las leyes de la galvanoplastia espiritual cuando les llevaban en su seno, y ahora sufren las consecuencias de su trabajo mal realizado.
La naturaleza ha dado a las mujeres poderes que no ultilizan o que ultilizan mal. Es necesario que tomen conciencia de estos poderes, que sepan que de ellas depende el futuro del género humano. Si las mujeres están dispuestas a comprenderme, serán una potencia inaudita en el mundo, nada podrá resistírseles. Pero deben unirse para un ideal formidable. Por el momento están desunidas, excepto cuando se trata de seducir a los hombres para atraerles con sus trampas; por eso aún no son verdaderamente poderosas. En los sucesivo, es preciso que todas las mujeres de la tierra se unan entre sí con el propósito de regenerar a la humanidad. A pesar de sus inteligencia, a pesar de sus capacidades, los hombres por sí solos no pueden hacer gran cosa en ese terreno. Es la mujer, es la madre quien ha recibido esta misión, porque la naturaleza le ha dado el poder de influir en el niño que va a nacer.
Por ello os pido a vosotras, hermanas de la Fraternidad, que seáis conscientes de esta misión grandiosa y también que instruyáis por el todo el mundo a vuestras hermanas que aún viven en al ignorancia. Este ideal, este deseo de ser útiles, llenará vuestro corazón, vuestra alma y vuestro espíritu. Os sentiréis siempre inspiradas, henchidas enriquecidas, porque este ideal de contribur a la felicidad de la humanidad os sostendrá y alimentará. Mientras no tengáis este idel en vuestra alma, nada podrá contentaros; tengáis lo que tengáis, siempre os encontraréis en el mismo estado de vacío e insatisfacción. Tan sólo la preocupación de cumplir la misión que Dios os ha asignado y de hacer lo que el Cielo espera de vosotras, os volverá radiantes, luminosas y felices.
El Bonfín, 20 de Julio de 1.969.
Traducción del francés, título original: LE VRAI TRAVAIL DE LA MÉRE PENDANT LA GESTATION.
(( El reto es grande pero inmensamente hermoso y Dios te bendiga en tu maravillosa Misión !!!!!!!!!!!! ))