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TODOS LOS SERES QUE HABITAMOS ESTE PLANETA TENEMOS UN ORIGEN CÓSMICO. Porque todos somos partículas derivadas de Dios, y si nos sintiésemos seguros de ello, no tendríamos miedo, desaparecería entonces todo lo que el miedo genera y nuestro aprendizaje retomaría su camino evolutivo original, que es, simplemente, aprender a través de la experiencia en amor, para llegar a ser co-creadores del Universo.
Todo cuanto ahora sucede en la Tierra: contaminación ambiental, árboles talados, guerras, hambrunas, enfermedad, muerte, sistemas económicos inoperantes y corruptos, etc., se origina a partir de la separación que nos provocaron, misma que, bienaventuradamente, no es nuestra responsabilidad. Por lo anterior, los sentimientos de los seres humanos, originalmente perfectos, creados a imagen y semejanza divina, fueron variando. Ahora la Tierra está a punto de cambiar de dimensión, y nosotros junto con ella, y por eso era muy importante que ocurriera algo que nos hiciera recognitar, reconocer, reaprender. Y eso es: ¡La Frecuencia Índigo! Los Niños índigo son la generación del cambio. Entre sus muchas características, destaca particularmente una: ellos no sienten miedo. Son seres seguros de sí mismos, cuando decimos que ellos “se saben príncipes y princesas”, es porque ellos reconocen que son los herederos del reino de Dios.Algo muy similar ocurrió hace aproximadamente 6,000 años, cuando la raza judía tuvo contacto con entidades fuera de la Tierra.Ellos supieron que su origen era cósmico, y es ésa la razón por la cual se auto nombraran “la raza elegida”.Recalco aquí que la raza elegida SOMOS TODOS, porque todos somos el producto de las “siembras” de vida inteligente en este planeta.Si todos nos supiésemos los herederos del reino de Dios, porque lo somos, tendríamos entonces la certeza de la evolución en amor. Con sólo aceptar lo anterior y hacerlo nuestro, desaparecerían las guerras, el hambre, la codicia, la dominación por los “más fuertes” a través del sistema que ahora nos delimita; se establecería entonces un nuevo orden mundial en el que imperaría lo único que tenemos, lo único por lo que debemos luchar, lo único verdaderamente importante a nivel cósmico: NUESTRA EVOLUCIÓN A TRAVÉS DEL AMOR. Cuando redescubramos lo importantes que somos para el Creador, ya no nos interesará ser importantes entre nosotros mismos, porque habremos aprendido desde la consciencia grupal, que es la más cercana a Dios. Si miramos hacia el pasado, nos podemos encontrar con cientos de seres humanos que reunieron las características inherentes a los niños índigo. El tiempo es lo de menos, es precisamente por eso que muchos seres Vanguardistas que vivieron en diferentes épocas, no encajarían en la clasificación “temporal” que algunos han dado a la llegada de los niños índigo.
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