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Ningún conocimiento ha sido tan hermético como las 7 enseñanzas Universales, las cuales han llegado a nosotros a través del tiempo desde los tiempos del Gran fundador, Hermes Trimegisto, EL ELEGIDO por los Dioses. Si sois verdaderos discípulos, comprenderéis y podréis aplicar estas leyes; sino debéis desarrollaros, pues de esta manera las leyes no serán para vosotros sino palabras, palabras, etc. Daros cuenta, estas leyes son por las que se rige todo en el Universo, todo se rige por ellas. Quien se rige por ellas lo consigue todo.
LOS SIETE PRINCIPIOS UNIVERSALES
Mentalismo, Correspondencia, Vibración, Polaridad, Ritmo, Causa y Efecto, Generación.
Queridos amigos, bienvenidos al mundo de las leyes naturales. Estas leyes escondes el secreto de porque pasan las cosas que a veces no podemos entender. El echo de que no las podamos entender tiene única y exclusivamente que ver con nuestro desconocimiento sobre ellas. Es una pena que algo tan importante se halla quedado olvidado.
Estas leyes son el principio, el porque, la esencia y el continuar de la vida.
Desde este nuestro pequeño rincón queremos devolveros la sabiduría universal del todo.
Repite esta lista en el orden dado hasta que la sepas de memoria, pero recuerda siempre que la división y enumeración se emplean únicamente para mayor facilidad de comprensión; ya que los siete principios son uno, actúan conjuntamente, en todo y siempre. Los aquí presentes, no hemos llegado aquí por casualidad, sino que estamos respondiendo a la llamada de nuestro espíritu, el Yo superior, nuestra realidad espiritual, que trata de realizar el programa, el compromiso que hizo en el plano extrafísico antes de encarnar. Porque todos, todos, venimos a la vida con un propósito, con un programa a desarrollar, cuyo objeto es el progreso del Espíritu, esa realidad que en todos nosotros trata de manifestarse.
Si tú, en algún momento durante el proceso de estos estudios, sientes deseos de discutir y rebatir, no lo hagas. Simplemente deja a un lado el punto que te sea difícil aceptar y continúa leyendo todo lo demás. Si encuentras que en nada estás de acuerdo, es inútil que sigas leyendo.
Aquello que llamamos “Dios” es infinito. Sin limitaciones. Si decimos que Dios es “esto”, o que no es “aquello”, lo estamos definiendo, y por consiguiente limitándolo. Dios no puede ser definido por nosotros. La mente fina no puede contener el infinito. Equivaldría a tratar de introducir el mar en un bote. Ahora, que nada impide llenar y vaciar el mismo bote tantas veces como se desee, o tantas veces como sean necesarias. Así, nosotros estudiamos a Dios por partes. Cada parte nos va dando un poco más de comprensión, al tiempo que vamos mejorando en calidad, ya que cuanto más se contempla el bien, tanto más mejora el ser.
Tú ya has visto siete partes o aspectos de Dios: Dios es Amor, Vida, Verdad, Inteligencia, Unidad, Espíritu y Principio. Al analizar esta última de las siete partes (el aspecto Principio) encontramos que se subdivide también en siete. Es porque consiste en un Principio único que tiene siete caras, ya enumeradas más arriba.
Nuestro universo funciona sobre una base séptuple: siete aspectos de Dios, siete principios universales, siete años en cada etapa del hombre, siete planetas alrededor del sol, siete notas musicales, siete colores en el espectro, siete días en la semana, siete meses de gestación antes que un ser humano pueda sobrevivir al aire, y así sucesivamente. A medida que el hombre se va haciendo consciente, va descubriendo mayores dimensiones en todo.
Hoy tenéis ante vosotros dos caminos a elegir: el uno, que nos enseñará cómo liberarnos de las desdichas, de la vida o vidas amargas, que es el camino del conocimiento de las leyes de la Vida; el otro, el de la ignorancia, que nos conducirá a esos estados de frustración y desdicha futura. Hemos dicho que nos enseñará; más, nosotros seremos quienes habremos de realizarlo, porque esa es la ley.
En el sector de los principios universales, algunos, como Generación, Polaridad primero, y más tarde Ritmo y Vibración, iban siendo reconocidos y aplicados científicamente en ciertos y determinados estudios como la Biología, la Botánica, la Electricidad, la Música, etc., pero se ignoraba que podían funcionar en toda la creación, subjetiva y objetiva.
Siempre ha habido Maestros y Avatares, seres más avanzados que el resto de la humanidad, quienes han sabido todo lo relacionado con los principios. Hoy la gran masa humana ha adquirido la capacidad de comprender siete, y el conocimiento es accesible a todos. Ya no son necesarias aquellas organizaciones llamadas “ocultistas”, únicas conocedoras de la manera de practicar y aplicar las leyes inmutables.
*PRINCIPIO DE MENTALISMO
“Primer Principio de Hermes: el más importante de todos los Principios de la Creación.
Si en tu mente está radicada la idea de que los accidentes nos acechan a cada paso; si crees que “lo achaques de la vejez” son inevitables; si estás convencido de tu mala o buena suerte; lo que quiera que tú esperes normalmente, en bien o en mal, ésa es la condición que verás manifestarse en tu vida y en todo lo que haces. Ése es el porqué de lo que te ocurre.
No se está jamás consciente de las ideas que llenan nuestra mente, Ellas se van formando de acuerdo con lo que nos enseñan, o lo que oímos decir. Como casi todo el mundo está ignorante de las leyes que gobiernan la vida – leyes llamadas “de la Creación”-, casi todos pasamos nuestra vida fabricándonos condiciones contrarias; viendo tornarse malo aquello que prometía ser tan bueno; tanteando, como dicen, a ciegas, sin brújula, timón, ni compás; achacándolo nuestros males a la vida misma, y aprendiendo a fuerza de golpes y porrazos; o atribuyéndoselos a “la voluntad de Dios”.
Con lo que hasta aquí has leído, te habrás dado cuenta de que el ser humano no es lo que te han hecho creer: un corcho en medio de una tempestad, batido aquí y allá según las olas. ¡Nada de eso!
Su vida, su mundo, sus circunstancias, todo lo que él es, todo lo que le ocurre son creaciones de él mismo y de nadie más. Él es el rey de su imperio y si su opinión es precisamente que él no es sino un corcho en medio de una tempestad, pues así será. Él lo ha creído y permitido.
Nacer con libre albedrío significa haber sido creado con el derecho individual de escoger… ¿escoger qué? El pensar negativa o positivamente; pesimita u optimista. Pensando lo feo y lo malo, qué produce lo feo y lo malo, o pensando lo bueno y lo bello, qué produce lo bueno y lo bello en lo exterior o interior.
La metafísica siempre ha enseñado que lo que pensamos a menudo pasa al subconsciente y se establece allí, actuando como reflejo. La psicología moderna, al fin, lo ha “descubierto”.
Cuando el ser humano se ve envuelto en los efectos de su ignorancia, o sea, que se ha producido él mismo una calamidad, se vuelve hacia Dios y le suplica que lo libre del sufrimiento. El hombre ve que Dios le atiende a veces, y que otras veces, inexplicablemente, no atiende. En este último caso es cuando sus familiares lo consuelan diciéndole que “hay que resignarse ante la voluntad de Dios”. Es decir, todos dan por sentado que la voluntad del Creador es mala. Pero al mismo tiempo, la religión enseña que Dios es nuestro Padre. Un Padre Todo Amor, Bondad, Misericordia. Todo Sabiduría y Eterno. ¿Estás viendo cómo no concuerdan estas dos teorías? ¿Te parece con sentido común que un padre todo amor, e infinitamente sabio, pueda sentir y expresar mala voluntad hacia sus hijos? ¡Nosotros no seríamos capaces de condenar a fuego eterno a una criatura nuestra, por una falta natural de su condición moral, y consideramos que Dios sí es capaz! Sin que nos demos cuenta clara de ello, le estamos atribuyendo a Dios una naturaleza de magnate caprichoso, vengativo, lleno de mala voluntad, pendiente de nuestra menor infracción para asestarnos castigos fuera de toda proporción.
Es natural pensar así cuando nacimos, vivimos ignorando las reglas y las leyes básicas de la vida.
Nuestras propias calamidades las producimos con nuestro propio pensamiento. En esto es que somos “imagen y semejanza” del Creador; somos creadores, cada cual, de su propia manifestación.
Ahora, ¿por qué es que Dios parece atender unas veces, y otras no? Ya verás. La oración es el pensamiento más puro y más alto que se puede pensar. Es polarizar la mente en el grado más altamente positivo. Son vibraciones de luz que lanzamos cuando oramos, es decir, cuando pensamos en Dios. Esas vibraciones tienen que transformar instantáneamente, a perfectas y bellas, todas las condiciones oscuras que nos rodean.
_como cuando se lleva una lámpara a una habitación que esta en tinieblas- siempre que, mientras ore piense y crea que ese Dios a quien le pide es su Padre amoroso que desea dar todo lo bueno a su hijo. En ese caso él (atiende). Pero, por lo general, la humanidad tiene costumbre de pedir así “Ay, Papá Dios, sácame de este apuro, que yo se que vas pensar que no me conviene porque tu quieres imponerme esta prueba”, negándose toda posibilidad de recibirlo. Tiene más fe en ese Dios que nos enseñaron, caprichoso, vengativo, lleno de mala voluntad, que nos esta sino atisbando a que cometamos la primera infracción para asestarnos castigos de una crueldad satánica. Pues el que así pide, no recibe si no de acuerdo con su propia imagen de Dios. Es tan sencillo como te lo digo. Ahora no vuelvas a olvidar jamás que la voluntad de Dios para ti es el bien, la salud, la paz, la felicidad, el bienestar, todo lo bueno que el a creado. No vuelvas ha olvidar jamás que Dios no es ni el juez, ni el policía, ni el verdugo, ni el tirano que te han hecho creer. La verdad es que Él ha creado siete leyes, siete principios que funcionan en todo y siempre. No descansan un solo minuto. Se encargan de mantener el orden y la armonía en toda la Creación. No se necesitan policías en el espíritu. Aquel que no marcha con la ley se castiga él mismo. (Lo que piensas se manifiesta; de manera que aprende a pensar correctamente y con la ley para que se manifieste todo lo bueno que Dios quiere para ti).
San Pablo dijo que Dios está más cerca de nosotros que nuestros pies y nuestras manos, más aún que nuestra respiración; de manera que no hay que pedirle a gritos que nos oiga. Basta con pensar en Él para que ya comience a componerse lo que parece estar descompuesto. Él nos creó. Él no conoce mejor de lo que nos podemos conocer nosotros. Él sabe por qué actuamos de esta o aquella manera, y no espera que nos comportemos como santos cuando estamos aprendiendo a caminar en esta vida espiritual.
Voy a rogarte que no creas nada de lo que te estoy diciendo sin primero comprobarlo. Es tu derecho divino y soberano. No hagas lo que has hecho hasta ahora: aceptar todo lo que oyes y todo lo que ves sin darte la oportunidad de juzgar entre el bien y el mal.
Tú ya sabes que los pensamientos son “cosas”. Son materia. Se manifiestan en lo exterior. Se convierten en sucesos, enfermedades, tropiezos o premios, desgracias o felicidades, dependiendo de si son negativos o positivos, y que nadie tiene la culpa de lo que a ti pueda ocurrirte en tu vida; sólo tú eres el productor de todo lo que te venga o te suceda. Todo depende del clima mental en tú vives. Si estás constantemente mal humorado, no te extrañe que te traten mal. Si vives contento, risueño, feliz, optimista, no te extrañe que seas popular, amado, bienvenido en todas partes y que todo lo que te ocurra sea bueno.
Tenemos el libre albedrío de escoger el bien o el mal, lo negativo o lo positivo. ¡Hágase tu palabra! Lo que tú esperas que suceda, lo que tú decretes que sucede, sucederá. Lo que niegues, no ocurrirá. Cuando cambias tu modo de pensar, se transforma la manifestación exterior. San Pablo el Apóstol lo expresó: “Somos transformados por la renovación de nuestras mentes”.
Si alimentas ciertas ideas no tienes poder ni manera de cambiar las consecuencias. Éstas son las cosas que verás suceder en lo exterior. Cada condición y situación de tu vida es la encarnación de una creencia que tienes en el subconsciente. Está alojada allí y produciendo su igual en lo exterior.
Tus verdaderas creencias son lo que ves manifestado. Pero hay una gran diferencia entre lo que tú verdaderamente crees, lo que tú crees que crees y lo que crees que debes creer. No es difícil distinguir estas tres cosas, porque como no verás suceder sino lo que tú realmente crees, puedes juzgar tú mismo.
Has oído decir muchas veces que somos hechos a imagen y semejanza de Dios. Eso significa que somos creadores como Él. Dios creó los universos con su mente. Nosotros creamos nuestro mundo con nuestra mente. El mundo en que vivimos no es ni malo ni bueno. Todo se juzga a través del cristal con que lo veamos. Te lo voy a dar con el ejemplo siguiente: Piensa en una lámpara. Piensa en una bombilla de cien batíos. Ahora colócale una pantalla de color verde. La habitación y todos lo objetos que en ella hay se han afectado. Todos tienen un tinte verdoso. Los colores limpios se han ensuciado, los ojos se han ennegrecido. Todo se ha oscurecido. Ahora cambia esa pantalla y coloca una de color rojo. Todo se ha transformado. Los verdes se han ensuciado, los rojos se han avivado. Son lo mismos objetos, pro vistos con otro par de ojos.
Tú sabes que detrás de esa pantalla siempre está la bombilla blanca de cien batíos. Lo que estás viendo no es mentira. Está allí el color, pero es sólo una apariencia. El color verdadero es otro. Tú puedes quitar ese color en el momento que quieras. Exactamente ocurre en la vida. Cambia tu creencia, cambia la posición mental que estás manteniendo y todo se transformará.
¿Y por qué no se ha sabido antes? ¿Por qué no lo ensañan las religiones ni las sectas, ni otras organizaciones ocultistas? Eso preguntan los discípulos de esta Nueva Enseñanza.
Porque todas las demás organizaciones que buscan la Verdad son los pasos que hemos ido dando en nuestra evolución. Esos pasos han ido apareciendo en la tierra a medida que los humanos podían soportarlos, comprenderlos, absorberlos. Todas las personas que están adheridas a esas sectas religiones es porque aún las necesitan. Toda las que están estudiando la Nueva Enseñanza para la Era ya superaron las demás. Esta instrucción es la de los iluminados e iniciados. En la que estudiaban los sabios astrólogos, los llamados “magos” Reyes que visitaron al Niño Jesús en Belén, los altos sacerdotes compañeros de Moisés; en fin, lo que instruía Hermes Trimegisto, lo cual jamás ha estado “oculto” sino para las mentes que aún no podían asimilarlo. Ya hoy la mayoría de la humanidad está lo suficientemente adulta para poder digerir las enseñanzas superiores que comienzan por la psicología, Metafísica, principios herméticos y luego lo que iremos dando en su momento, en forma clara y sencilla.
*PRINCIPIO DE CORRESPONDENCIA
La primera frase de la Biblia dice “En el principio creó Dios los Cielos y la Tierra. La Tierra empero estaba sin forma y vacía…”.
El lema del principio de correspondencia es: “como es arriba es abajo”, lo que equivale a decir que en nuestro propio ambiente terreno y en todo lo que nos rodea podemos leer, descifrar, traducir cómo ocurren esas mismas cosas en otros planos. Que toda acción y toda condición tiene su analogía o su correspondencia en todos los demás planos de existencia, siempre tomando en cuenta que, a medida que la vida se eleva, se van ampliando las experiencias y los poderes.
Vamos a tomar un ejemplo terreno, y de acuerdo con el Principio de Correspondencia vamos a deducir cómo es realmente ese “Dios” a quien nos instan a amar, a pesar de la imagen inconcebible de crueldad que de él han dado las enseñanzas.
¿Cuántas veces te has sentido inconforme, molesto, ante el “gran misterio” de que los seres humanos nacen en pecado original por una culpa de Adán y Eva?
¿Qué te ha soplado en el oído tu sentido común? ¿No te ha dicho acaso: “Pero qué demonios tendré yo que ver con una pareja que existió –si es que existió- millares de siglos atrás, y hasta cuándo estaremos pagando la deuda?”. ¿No te ha dicho eso tu sentido común? ¿Y no has obligado tú a callar por el simple hecho de que tus mayores te enseñaron a no analizar “los misterios divinos”, so pena de algún castigo terrible?
Y frente a aquel otro “gran misterio” que te ha perplejazo siempre: “Dios todo lo sabe”, no te has preguntado: “¿Quieres decir que sabe antes de nacer una criatura si ésta se va a condenar o no al fuego eterno?”. Y antes de atreverse a saber la pregunta que se desprende, alguien te dijo: “¡Calla! ¡No nos es permitido sondear los designios de Dios!”. ¿Y no te dijo tú sentido común que a semejante imagen de bestial crueldad, no es posible amarla?
El sentido común, ése que alguien clasificó como “el más común de los sentidos”, es la expresión de la sabiduría divina en este nuestro plano humano. Si notas que algunos de los que te rodean carecen de sentido común, puedes estar seguro de que, si no es retardo mental, ha sido tan frenada y reprimida su mente por los que le han rodeado, que no se atreve a confiar en su propio discernimiento y siempre sale a consultar la opinión ajena. ¿Qué manifiesta en su vida común? Confusión y disparates.
La Biblia dice que el hombre es hecho a imagen y semejanza de Dios. ¿Qué hace un hombre corriente que va manejando su auto y se le atraviesa un niño? ¿No hace un esfuerzo sobrehumano, frenando con todo su cuerpo, sus sentidos y sus reflejos? ¿No olvida su propia vida, echando a un lado el auto para salvar la vida del niño?
De acuerdo con el gran misterio citado arriba, el hombre debería emular la insensible deidad que él conoce y continuando glacialmente su camino, ¡pasar por encima del niño y dejarlo destripado en medio de la calle!
Pues si el hombre, que es apenas un átomo en la Creación, pone todos sus pobres recursos a favor de un niño extraño, el Dios infinito, Todopoderoso, nuestro Padre, cuya esencia ha formado a aquel hombre, tiene infinitos recursos para redimir, proteger y salvar a su infinita creación.
Ésta es la forma de aplicar en la práctica el Principio de Correspondencia que dice “Como es arriba es abajo, como es abajo es arriba”. Estudiando la mónada se llega al ángel, dijo Hermes.
No podemos juzgar ni apreciar exactamente cómo es una condición de vida superior a aquella que estamos viviendo. Un pobre piensa de un rico: “¿Como será de agradable el tenerlo todo?”. No lo está experimentando y no lo podrá apreciar totalmente hasta que se encuentre rico, aunque sí puede cuando logra satisfacciones, de acuerdo con su nivel económico.
Eso mismo ocurre entre planos o dimensiones. La hormiga vive en primera dimensión. La mente en ella no pasa de ser un instinto. No le es posible, pues, ni calcular siquiera la vida de un hombre. A esto he querido llegar para explicar el término “conciencia”que tanto usamos en Metafísica y cuando mencionamos la “conciencia espiritual” y la “conciencia material” y “el derecho de conciencia”, etc., es el pleno conocimiento de algo por el hecho de estar experimentándolo en carne propia o en mente propia.
Si a la hormiga le fuere posible meditar sobre el hombre y si se le pudiera ensañar a aplicar el Principio de Correspondencia, habría que decirle aproximadamente: “Un hombre es un ser como tú, que fabrica su casa como tú y sus reglas de buen convivir como tú”. Nada de lo demás lo puede captar porque nada de lo demás ha entrado en su plano de correspondencia.
En cada plano existen adelantos que ya están casi a punto de ascender al próximo plano de convivencia, y que ya vislumbran o presienten las condiciones superiores. Entre los animales hay perros, caballos, etc., de los cuales se dice “Le falta poco para hablar”. Entre los hombres surge un Jesús, por ejemplo, que condesciende en regresar a un plano inferior con el propósito de enseñar a adelantar.
Nosotros estamos ya entre planos, viviendo y aprendiendo las condiciones del plano Mental, al cual nos estamos graduando. Se dice de nosotros que estamos desarrollando “la conciencia espiritual”, o sea, que nos estamos haciendo conscientes de cosas insospechadas por la gran mayoría que vive en “la conciencia material”.
Por esto la gran mayoría rechaza la idea de los platillos voladores puedan ser naves espaciales dirigidas por superhombres, que vienen a escrutarnos, tal como nosotros nos detendríamos a escrutar a una pajarita en su nido empollando sus huevecitos. No nos quieren mal. Sólo nos curiosean. Como es abajo es arriba.
*EL PRINCIPIO DE VIBRACIÓN
Éste es el tercer principio hermético. Su lema es: “todo está en movimiento, todo vibra”.
Empecemos por pensar en la hélice de un avión. Cuando está inmóvil vemos las astas; dos remos de madera fijos a un eje. De pronto se ponen en movimiento, van acelerando y al ratito ¡no vemos nada! Se vuelven transparentes. Esto es lo que ocurre con la alta frecuencia. Por esto mismo es por lo que no vemos a los espíritus desencarnados. Ellos viven aquí en medio de nosotros, pero en una frecuencia de vibración diferente a la de nuestros cuerpos de carne y hueso. En cambio, la aparente inmovilidad de una roca –que también se mueve en su propia frecuencia de vibración- se debe a que su rata vibratoria es excesivamente lenta.
El pensamiento positivo vibra a una frecuencia altísima. Sus colores son brillantes, claros, luminosos. El pensamiento negativo vibra lentamente y sus colores son opacos. Cuanto más negativos, tanto más sombríos y más bajo el “tono” de su sonido.
El pensamiento positivo, como la mente que está polarizada en plano positivo, no puede ser dominado por una vibración baja, a menos que haya algún concepto o idea negativa “agarrada” por alguna parte en el individuo. O a menos que el individuo permita que su pensamiento se vuelva negativo. Jesús dijo: “El Dios de este mundo viene a mí y no encuentra nada en mí para asirse”. “El dios de este mundo” es el polo negativo que es lo que impera en la mayoría de las mentes.
El polo positivo, ya lo hemos establecido, es de alta vibración. El polo negativo, de baja vibración. Los sonidos bajos son de vibración lenta. Los sonidos altos, de alta vibración. Los colores brillantes de alta frecuencia.
Todo lo que es materia está siempre en movimiento circular. Girando en torno a algo más grande como los planetas que giran alrededor del sol. Éste es el patrón universal para todo lo material.
Los herméticos han enseñado siempre el movimiento vibratorio de la luz, el calor, el magnetismo, la cohesión que es el principio de la atracción molecular que llamamos comúnmente “Amor”, lo mismo que ese gran misterio llamado “la gravitación o gravedad”.
Hoy todo el mundo conoce la relación entre el movimiento y el sonido, aunque aún no se ha estudiado en nuestro planeta terreno, o sea, que aún nadie le considera de gran importancia. ¿Quién no ha percibido el zumbido de un abanico eléctrico girando a máxima velocidad? La rotación va produciendo diferentes sonidos musicales. Un avión que pasa emite un sonido musical del cual se desprenden varios otros tonos. Éstos se llaman “armónicos” como es sabido por los músicos.
Cuando se golpea una nota musical cualquiera, digamos en un piano, repercuten otras dos notas en octavas más altas. Los tonos que suenan son una tercera y una quinta nota del tono golpeado. Esta combinación armónica se llama “el acode mayor”, por lo general.
El oído humano no percibe los sonidos que pasan de cierta frecuencia. Cuando algo gira emitiendo un sonido que va en aumento la velocidad, pasada la frecuencia imperceptible para el humano se comienza a ver en grados de color, empezando por el rojo oscuro. A medida que aumenta la velocidad el color se va haciendo más brillante, luego pasa al naranja, luego al amarillo, de allí al verde, el azul, al añil y al fin el violeta. Si la velocidad aumenta se vuelve blanco, y de allí en adelante se suceden los rayos llamados “equis” (X), luego electricidad y finalmente el magnetismo. Más adelante estaremos en planos mentales y espirituales. Einstein decía que mientras más estudiaba la electricidad, más cerca se encontraba del espíritu. Para los humanos estas cosas son aún inexplicables. Pertenecen a los planos sutiles donde residen nuestros cuerpos Astral, Etérico, Emocional, Mental y Espiritual.
Los estados de ánimo vibran y lanzan al espacio esas vibraciones en sonidos y en colores. Todos los estados mentales se lanzan al exterior del cuerpo que los crea, van golpeando cuerpos afines como hacen los instrumentos musicales, y estas vibraciones afectan en bien o en mal a otras mentes, aumentando los estados emocionales y mentales que están a tono con ella. Por ejemplo, si alguien se encoleriza, lanza vibraciones de ira, las cuales son atraídas magnéticamente por otro que está también encolerizado y se puede llegar hasta el crimen cuando las personas afectadas no tienen el hábito de controlarse.
Los pensamientos e ideas respecto a Dios, sobre los Maestros de Sabiduría, sobre el Yo Superior o sobre todo lo noble y puro tienen vibraciones altísimas. Éstas elevan cualquier vibración menor, pudiendo curar enfermedades, resolver problemas, etc.
*EL PRINCIPIO DE POLARIDAD
El lema es:”Todo es dual. Todo tiene dos polos, todo su par de opuestos, los semejantes y los antagónicos son lo mismo. Los polos son idénticos en su naturaleza, pero diferentes en grado. Los extremos se tocan. Todas las paradojas pueden reconciliarse”
Este cuarto gran principio hermético encierra la verdad de que todas las cosas manifestadas tienen dos aspectos, dos polos, que son un par de opuestos con innumerables agrados entre ambos extremos. Aquellas antiguas y eternas paradojas que han confundido las mentes como: “Todo es y no es, al mismo tiempo”, y “los extremos se tocan”, quedan explicadas si se medita este principio. La Ley de Polaridad explica que lo que existe entre cosas diametralmente opuestas es solamente cuestión de grados, y afirma que todo par de opuestos puede reconciliarse mediante la aplicación de esta Ley. Vamos a examinar este principio en los diferentes planos.
En el plano físico encontramos que el calor y el frío son de idéntica naturaleza, siendo la diferencia sólo cuestión de grados. El termómetro indica los grados de temperatura, siendo el polo inferior el llamado frió, y de esos grados el superior es más caliente, en relación con el inferior, que es más frío. No hay absolutamente un tipo fijo.
Todo es cuestión de relación y grados. No hay ningún sitio en el termómetro en donde cese el calor y comience el frío. Absolutamente. Todo se reduce a vibraciones más o menos elevadas o bajas. Las propias palabras “elevado” y “bajo” que estamos usando no son más que dos polos de una misma cosa. Son relativos.
Así sucede igualmente con el Este y Oeste. Si viajamos alrededor del mundo en dirección oriente, llegamos a un punto que se llama accidente. Marchamos lo suficiente para el Norte, y pronto nos encontramos viajando hacia el Sur.
El mismo principio se manifiesta en la luz y la oscuridad, las que en resumen son la misma cosa. ¿Dónde termina la oscuridad? ¿Dónde empieza la luz? ¿Cuál es la diferencia entre grande y pequeño? ¿Cuál es la diferencia entre grande y pequeño? ¿Cuál es duro y blando? ¿Entre blanco y negro? ¿Entre positivo y negativo? La escala musical es lo mismo. Partiendo de si, llegamos a encontrar el si.
El mismo principio opera en idéntica manera en el Plano mental. El Amor y el Odio son considerados como diametralmente opuestos e irreconciliables; pero si aplicamos el Principio de Polaridad encontramos que no existe un amor absoluto ni un odio absoluto diferentes uno de otro, los dos no son sino términos aplicados a los dos polos de una misma cosa. Empezando en cualquier punto de la escala encontramos más amor y menor odio, y existe también un punto medio donde el agrado y desagrado se mezclan en tal forma que es imposible distinguirlos. El valor y el miedo quedan también bajo la misma regla. Los pares de opuestos existen en todo. Donde encontramos una cosa encontramos también su opuesto.
Esto último es lo que permite transmutar un estado mental en otro, siguiendo las líneas de polaridad. Las cosas diferentes no pueden transmutarse unas a otras, pero sí las de igual clase. Por ejemplo, el amor no puede transmutarse en Este u Oeste, pero sí puede tornarse en odio, e igualmente el odio, cambiando su polaridad puede tornarse en amor. El valor puede transmutarse en miedo, y viceversa. Las cosas duras pueden tornarse en blandas, y así sucesivamente, efectuándose siempre la transmutación entre las cosas de la misma clase, pero de grado diferente. Tratándose de un hombre cobarde, si se elevan sus vibraciones mentales a lo largo de la línea miedo-valor, se llenará de valentía y despreciará el peligro. Igualmente lo perezoso puede hacerse activo y enérgico, polarizándose simplemente a lo largo de la línea pereza-diligencia.
Una vez entendido el Principio de Polaridad se ve inmediatamente que los cambios mentales que deseamos ver en nuestros enemigos, amigos, nuestros hijos, empleados, etc.
Son posibles aplicando la ley. Es como producir un deslizamiento a lo largo de una escala, a saber, no se trata de transmutar una cosa en otra completamente diferente, sino de reducirla a un simple cambio de grado de la misma cosa. Los estados mentales pertenecen a innumerables clases, cada una de las cuales tiene su opuesto, y a lo largo de su propia línea es posible la transmutación.
El Espíritu y la Materia son polos de la misma cosa, siendo los estados intermedios, o planos, cuestión de grados vibratorios solamente. Estos dos polos, en todo lo que existe, se clasifican ellos mismos por su grado vibratorio, o sea, su frecuencia, en positivos y negativos. Así el amor es positivo, el odio es negativo. La fé es positiva, el miedo es negativo. La actividad es positiva con relación a la inercia. El color blanco es positivo contra el negro negativo. La verdad es positiva, la mentira negativa. La prosperidad es positiva, la carencia negativa. Lo superior es positivo, lo inferior es negativo. Debemos recordar que la tendencia de la naturaleza es en dirección a la actividad dominante del polo positivo.
Además del cambio de polo de nuestros propios estados mentales mediante el arte de la Polarización, el fenómeno de la influencia mental en sus múltiples fases demuestra que el principio puede extenderse hasta abarcar las influencias mentales; esto es, que los estados mentales pueden producirse por inducción de los demás. Es, pues, posible polarizar un ambiente, una situación. La mayoría de los resultados obtenidos mediante los tratamientos mentales se obtienen aplicando este principio.
Nosotros, los estudiantes de Metafísica, jamás empleamos este principio en otro sentido que el del bien pues como se verá más adelante en el Principio del Ritmo y el de Causa y Efecto, que son las leyes del bumerán, lo que hagamos hacia otros se nos devuelve en idéntica forma, tarde o temprano.
La práctica de este Principio nos permite comprender mejor nuestros propios estados mentales, así como los de los demás, y nos cerciora de que esos estados son puramente cuestión de grados, pudiendo elevar las vibraciones interiore a voluntad, cambiando la polaridad y haciéndonos dueños de esos grados en lugar de sus esclavos.
Esta ley nos permite ayudar a otros inteligentemente, polarizando situaciones. Por ejemplo: Ya tú sabes saludar, reconocer y despertar el Cristo en tus semejantes. Es simplemente recordando que el Yo Superior, YO SOY, la verdad del prójimo es Perfección. En el lenguaje de la Nueva Era se llama “El Concepto Inmaculado”. Cuando más emplees esta práctica, tanto más se te olvidarán los defectos que hayas visto, o que veías, en los demás. Llegará el momento en que no te afectarán en lo más mínimo, porque te sentirás en perfecta seguridad de que ese prójimo y hermano sólo está manifestando una mentira que con sólo saberlo tú, elevas su rata vibratoria hacia el positivo, su Verdad.
Las frecuencias vibratorias de un metafísico entrenado a menudo logran transformar un ambiente en que él penetra, simplemente con su presencia. Sólo con la vista de sus ojos, de su sonrisa, de su paz y su alegría polariza los estados mentales. Con unas cuantas palabras positivas transmuta conceptos ajenos negativos imperantes en el ambiente, porque cambia el humor de los presentes, se llenan de esperanza donde antes estaban desesperantes. En este sentido, el poder de Jesús era tan grande que al ver curar a los enfermos a su paso, por eso les decía: “No volváis a pecar”. El grado de realización que tenga el estudiante en los demás por encima o a pesar de la apariencia que estén manifestando, cura completamente o mejora la condición. Todo depende de su propia fé. (Recuerda que fé es conocimiento).
El metafísico sabe que la enfermedad es una apariencia producida por una forma mental, creación del individuo. Es ignorancia y credulidad. Sabe que la verdad eterna es Vida. Sabe que se está manifestando una enfermedad porque aquel hermano está creyendo realmente en la forma mental que él ha creado. (El Evangelio dice que está “embrujado” por su propia creación).Vamos a decir que es CREENCIA en la PERMANENCIA de su propia creación que está viviendo. De acuerdo con el principio que estamos estudiando, sabemos ya que es posible POLARIZAR, transmutar la creación propia, deslizando la mente hacia arriba, por la línea del positivo, pensando salud y vida, se transmuta la muerte en vida. La vida es VIDA, no puede convertirse en MUERTE. Se puede pensar en muerte y producirla, pero al pensar en vida, se transmuta la muerte en vida. La vida es indestructible. Está previsto que ella misma, si las mentes humanas no le cierran el paso con sus falsas creencias, falsas pero que nadie se inmiscuye en el libre albedrío, que le permite a las mentes humanas creer lo que ellas quieran creer. Contra lo que tú escojas no puede nadie sino tú mismo. Si prefieres situarte en el polo negativo tendrás todo lo que a él pertenece. Si prefieres el polo positivo tendrás todo lo que a él pertenece.
Al polo positivo pertenece la sonrisa; al negativo pertenece el ceño fruncido. Si quieres cambiar de polo en plena manifestación, negativa, sonríe, declara el bien presente en la manifestación, bendícelo y agrega: “Y lo quiero ver”. Eso es todo. Verás transmutarse lo negro en blanco, lo triste en alegre, el mal en bien. Pruébalo. Polariza todas las situaciones que se te presenten, todos los ambientes donde penetres, todos los seres que hablan contigo y los oirás exclamar: “¡Pero qué bien me siento!”. Polariza a tus hijos, tus amigos, tus empleados, tus alumnos, y así serás lo que llamó Jesús “La sal de la Tierra”.
Lo no deseable se transforma cambiando su polaridad. Si tú mismo no sabes hacerlo rápidamente, hazlo de grado en grado, de condición en condición, de polo en polo, de vibración en vibración. Primero hay que adquirir el arte de cambiar la propia polaridad para luego poder cambiar la ajena. Así como puedes transformar la polaridad de los demás trayendo el bien contigo, así también se puede llevar el negativo a donde uno vaya. Ésos son los llamados “pavosos”. Estos están siempre polarizados en polo negativo y lo llevan a todas partes.
Para dominar el arte de polarizar hay que practicarlo, como todo lo que se desea dominar. El Principio de Polaridad es la Vedad. Los resultados dependen de la práctica que haga el estudiante.
*EL PRINCIPIO DEL RITMO
“TODO FLUYE Y REFLUYE, TODO TIENE SUS PERÍODOS DE AVANCE Y RETROCESO, TODO ASCIENDE Y DESCIENDE, TODO SE MUEVE COMO UN PÉNDULO, LA MEDIDA DE SU MOVIMIENTO HACIA LA DERECHA ES LA MISMA QUE LA DE SU MOVIMIENTO HACIA LA IZQUIERDA; EL RITMO ES LA COMPENSACIÓN”.
Este principio encierra la verdad de que todo se manifiesta en un determinado movimiento de ida y vuelta; en todo se manifiesta una oscilación media, un flujo, un movimiento semejante al del péndulo de uno a otro polo, según el principio de Polaridad, con el cual el Ritmo se manifiesta entre lo dos polos de todo. Esto se manifiesta entre los dos polos de todo. Esto no significa que la oscilación rítmica vaya hasta los extremos de cada polo, pues esto sucede muy rara vez; es muy difícil establecer los opuestos polares extremos en la mayoría de los casos. Pero la oscilación se efectúa hacia un polo primero y después hacia el otro polo. Siempre hay una oscilación, un avance y un retroceso, una elevación y una caída manifestándose en todas las cosas y fenómenos del universo.
Esta ley rige para todo: soles, mundos, mentes, energía, espíritu, materia, animales, vegetales, etc. Lo vemos en la historia de la vida, en todas las cosas, en la elevación y caída de las naciones, es decir, que en todo los Planos este Principio está en función. En el Plano Espiritual, por ejemplo, siempre hay una emanación seguida de una absorción. Nosotros emanados de Dios nacemos (descendemos a conciencia material) y luego morimos (somos absorbidos a conciencia espiritual). Éste es nuestro Gran Ritmo. Es una evolución rítmica ascendente, en nuestro nacer y morir. Es la respiración y la aspiración de Brama, según dice Brahmines. Los universos se crean, alcanzan el punto más bajo de materialidad y entonces comienza la oscilación de vuelta. Los soles nacen, llegan a la cumbre de su poder, y empieza el proceso de retrogresión y después de inerte, esperando otro impulso que los lleve a otro nuevo ciclo de vida solar. Éstos son los grandes ritmos, pero el principio lo vemos en todo. Así en los grandes movimientos filosóficos, creados de cualquier clase; gobiernos, políticos de turno: nacen, crecen, llegan a la madurez, decaen, mueren; sólo para renacer de nuevo. Todo se repite una y otra vez, igual el pulso que es el ritmo más pequeño que nosotros podemos ver o sentir; el día y la noche, las estaciones, nada está en reposo. Todo tiene su propio ritmo. También lo vemos en todas las fases de la actividad humana. Las mareas de la vida fluyen y refluyen de acuerdo con la ley, y así vemos suceder nuestros estados de ánimo fluctuantes, nuestros sentimientos, nuestros estados mentales. Vemos que empezamos algo con gran entusiasmo que no sabemos cuándo ni por qué decae, y luego vuelve y así nos va manejando este Principio porque él, como toda ley, es inmutable. Siempre se cumple; pero al estudiarlo y conocerlo y saber que él siempre está en función, se aprende a usar igual que lo hacemos con la ley de mentalismo, o la de causa y efecto o la de polaridad. Es decir, que estas leyes no son ni buenas ni maleas. Simplemente garantizan el funcionamiento armónico del universo, y es nuestro conocimiento y uso de ellas lo que las hace buenas o malas para cada quien. En este caso, por ejemplo, sabemos que no se puede anular el principio del Ritmo, pero tampoco podemos permitir, una vez conocido, que juegue con nosotros y nos lleve de allá para acá, igual que una brizna de paja, sino que aprendemos a eludir sus efectos hasta cierto grado. Grado que depende del dominio que se tenga de dicho Principio.
Aprendemos a usarlo en lugar de ser usados por él. Aprendemos a polarizarnos en el punto donde deseamos quedarnos y nos elevamos por encima de la oscilación pendular. Todo el que ha adquirido cierto grado de dominio sobre sí mismo ejecuta esto hasta cierto punto, consciente o inconsciente. El maestro lo efectúa concientemente, y por el dominio de la ley alcanza un grado de equilibrio, estabilidad y firmeza mental casi imposibles de concebir por la mayoría que va y viene en un continuo movimiento ondulatorio siempre impulsada por su propio ritmo. Sabemos que hay dos planos de manifestaciones de los fenómenos mentales, ósea, dos planos de conciencia: uno superior y otro inferior. Entonces si nos elevamos al plano superior escapamos a la oscilación pendular y sólo se manifiesta en el plano inferior. En otras palabras, la oscilación del péndulo se produce en le plano inconsciente y nuestra conciencia no queda por lo tanto afectada. A esto lo llamamos Neutralización. Su operación consiste en elevar el YO sobre las vibraciones del plano inconsciente de la actividad mental, de manera que la oscilación negativa del péndulo no se manifieste en la conciencia y no quede uno afectado por ella. Es lo mismo que levantarse por encima de una rosa y permitir que pase por debajo. El que conoce y practica la Ley se polariza a sí mismo en el polo requerido y por un procedimiento semejante a rehusar, o negar participar en la oscilación retrógrada, permanece en su posición y permite al péndulo oscilar hacia atrás en plano inconsciente.
*EL PRINCIPIO DE CAUSA Y EFECTO
La mente es un motor… Los pensamientos son fuerza o energía que genera la mente. Esta energía sale de nuestra mente en vibraciones, en ondas que, por obra y gracia de la Ley del Ritmo, regresa a nosotros trayéndonos el futuro que hemos recogido. Acabo de decirles que el futuro es análogo a lo que hemos sembrado. Es decir, que si haces un bien a alguien, o si hablas bien de alguien, esas palabras o ese acto bueno sale en vibraciones de color. Ese color atrae las vibraciones de su mismo color y te regresan aumentando el bien que hiciste. Te ocurren cosas bellas, cosas milagrosas y dices: “Qué casualidad, mira lo que sucedió hoy por la mañana, qué maravilla”.
No existen casualidades, porque no existe la Ley de la Casualidad. No hay sino leyes exactas llamadas Principios, porque son inmutables. El Principio de Polaridad fija lo que haces y dices en uno de los polos, positivo o negativo. Es decir, que lo que piensas, dices o haces, es positivo o negativo. No existe un tercer polo.
Si piensas o hablas mal de alguien, es negativo. Lo has sembrado en polo negativo, sale de color gris o negro, dependiendo de la cantidad de maldad que contiene, recoge en su camino cantidad de energía del mismo color y te regresa aumentando su fuerza. Te ocurre un choque, un accidente, siempre será algo desagradable. Allí, pues, la explicación de lo que te ocurre. Si criticas, serás dañado o algo tuyo sufrirá un daño; si eres injusto, duro, esa injusticia te devuelve igualmente esa dureza. Esas causas que siembras tienen que dar su fruto en efectos, antes de que quedes liberado. Si siembras discordias, tienes que recoger discordias; si siembras bondad, amor, ayuda, tienes que recoger bondad, amor, ayuda. Lo que siembres, que sea constructivo o destructivo, lo verás devolverse. ¿Cómo puede la gente seguir creyendo que pueden impunemente ser crueles, calumniadores, malhumorados, violentos, mezquinos y esperar tener salud, amor, fortuna, felicidad, es decir, todas las cosas buenas de la vida, si sólo siembran las cosas malas? El mundo entero se lo pasa enviando odio, egoísmo, discusiones, pleitos… y recogen la cosecha en confusión, caos, guerras y molestias de todas clases.
No siempre se puede devolver la cosecha inmediatamente. El planeta Tierra tiene una cantidad enorme de deudas acumuladas, de todo el mundo, y se desahoga por donde puede, en tempestades, ciclones, terremotos, desastres marinos, derrumbes, inundaciones, erupciones volcánicas, etc. Muchas veces las personas a quienes hemos dañado en alguna forma se mueren antes de que se haya podido saldar la cuenta con ellas, y TIENE que haber una oportunidad para saldarla en el futuro, porque DIOS ES INFINITA MISERICORDIA y no deja a un hijo suyo en eterno castigo sin darle oportunidad de saldar sus deudas. Por eso Dios ha instituido la reencarnación. Para dar oportunidad de pagar las deudas, y… para dar también oportunidad de cobrar el bien carnal y material que hayamos merecido y que no se puede cobrar en un plano invisible e inmaterial. No sería justo que nos quedáramos sin el premio a nuestros esfuerzos y bondades, por supuesto que se trata de las cosas que no tienen premios sino materiales. No se puede quedar uno allá eternamente si se tienen cosas pendientes aquí. Y se debe recordar que el lema de estos estudios es “Conservo y mantengo mi mente amplia”. Ustedes oyen, meditan y resulten creer lo que les parece justo, lógico razonable, de sentido común. Lo que no pueden tragar o aceptar, déjenlo para más adelante. Algunas cosas son tan nuevas para ustedes que se les hará difícil aceptarlas de repente. Por eso les recomiendo que lo piensen con la mente amplia, abierta, sin cerrarle la puerta de inmediato. Les advierto desde ahora que las células del cerebro se van despertando poco a poco. Si una recibe una idea nueva, hay células dormidas que aún no han de despertar no sabes aún muy bien lo que se te está diciendo. Al cabo de un rato, después de haberte duchado, o desayunado, entonces puedes absorber lo que se dice, ¿verdad? Recuerda, pues, la Ley de Correspondencia: “Como es arriba es abajo”. Lo mismo ocurre con las células que se acaban de despertar, pus, la Ley es igual para todo. Ya ustedes comienzan a ver que aquello tan raro y tan misterioso que llaman la Reencarnación tiene su razón de ser, basado en la armonía y en la Misericordia Divina, y que no es una cosa estrafalaria y loca. Hay que conservar la mente amplia porque todo tiene una explicación.
La reencarnación es una Verdad y es la única explicación lógica de la aparente injusticia que ves. Cuando observas personas espléndidas, constructivas, pasando situaciones difíciles, mientras que otras llamadas “malas”parecen estar gozando de todas las cosas buenas de la vida, puedes estar segura de que no hay ningún error ni injusticia. ¿Crees en Dios? ¿Crees que es bueno o justo? Entonces, ¿cómo vas a creer que es injusto? ¡Ah!, pues cada una está encontrándose con efectos de causas previas que han ocasionado alguna vez, en alguna parte en el pasado y de lo cual no tiene recuerdo. Si estas personas que tienen deudas karmitas desean en su interior hacer servicio a los otros individuos, para balancear, equilibrar y borrar los malos sentimientos, oigan bien, quedan libres de esta deuda. Pero si no pueden lograr estos sentimientos y buenos deseos, la vida los reunirá de nuevo tantas veces como sea necesario, hasta que se cumpla, y cada vez en asociación más cercana (a veces llegan nacer madre e hijo) porque la Ley del Amor es así. Trata de disolver enemistad con amor.
Cuando entre dos personas existe una atracción de amor y armonía, es seguro que estuvieron en contacto y asociación armoniosa en vidas anteriores, y pueden expandir esta cualidad tan necesitada en el mundo. Cuando noten un sentimiento de resistencia contra alguien, es que las sensaciones recuerdan una asociación discordante o desagradable.
Es muy confortante saber que el perdón de Dios, por el mal uso de su energía, siempre está a la mano para aquellos que lo desean realmente. Aquel “Fuego Eterno” y “Castigo Eterno” que inventaron las religiones de la era pasada para controlar al mundo a través del temor, la superstición y la obediencia ciega, no es verdad. Cualesquiera que sean las causas, el pecado, la imperfección, la impureza, el error que hayan sido cometidos, hay una manera consciente de transmutar esos errores. ¿Sabes lo que quiere decir transmutar? Disolver, borrar completamente y sin costo alguno.
Cuando los humanos se dan cuenta de que ellos mismos son los causantes de todos sus males y de todas sus calamidades, de todas las limitaciones en su mundo, de pronto desean arreglar las cosas, sinceramente. Ese deseo es el que cuenta y es necesario que sepan que toda clase de asistencia les es dada. Hasta que llega ese momento el hombre o la mujer se ponen en rebelión contra las circunstancias y hasta contra Dios, o se someten a las condiciones creyendo que son la voluntad de Dios, y por supuesto, esto es mentira.
AHORA: ¡Y ESTO ES IMPORTANTÍSIMO QUE LO RECUERDES EN TODO MOMENTO!
Cuando el estudiante se da cuenta de que lo fabricado por su mente es tan importante que rige su destino y hasta el destino de los demás; cuando se percata de que todos sus decretos se manifiestan y que nadie, absolutamente nadie sino él mismo puede ser culpado por lo que a él le ocurre, se llena de pánico, y hace lo de siempre: buscar a quien culpar, a quien soltarle el castigo. ¿Qué ocurre? Que se le suelta el cuerpo a la materia, achacándole toda la responsabilidad, y procede a castigarla de la forma más inmisericorde.