Felices nosotros que somos guardados en la Bondad de Dios por la fe para alcanzar la salud, la luz y la dicha que nos serán manifestadas en el tiempo final.
Alegraos en unión nuestra, aun, cuando afligidos y conturbados por diversas causas en el presente, que acaso sea necesario para prueba de nuestra fe, honra y gloria de Aquel a quien vamos siguiendo.
Grande merecimiento el vuestro, que no habiéndole conocido ni visto, le amáis con igual amor al nuestro que le hemos visto, oído y convivido con su persona humana en mucho tiempo que ojalá hubiéramos debidamente aprovechado.
Habéis obtenido el glorioso fin de vuestra fe y esperanza en Él, que con el concurso de vuestro esfuerzo y voluntad os dará la salud del alma, la paz y la dicha perdurable.
Iluminado vuestro entendimiento por una vida de templanza y rectitud estaréis en condiciones de recibirle cuando El os sea manifestado.
Hijos obedientes hemos de ser, cortando los deseos que en nuestra ignorancia teníamos antes y cambiados por los que son propios de los santos.
Porque escrito está: Sed santos, porque yo lo soy para ejemplo vuestro.
Purificadas nuestras almas en obediencia a la Ley de Verdad, en caridad hermanable, sin fingimientos, envidias y murmuraciones, amándonos entrañablemente con puro amor, los unos a los otros, Él vendrá a morar en nosotros.
Y donde Él vive, todo vive, renace y crece y florece en paz y en amor, no como las plantas y flores de los jardines y los valles que se marchitan y perecen, sino que viven incorruptibles; no como la yerba y heno de los campos que está verde y florida en primavera y en el invierno es polvo y escarcha, sino incorruptible y en eterna evolución y progreso.
Así es la palabra de vida de nuestro Señor, como Él permanente y eterna.
¡Ojalá deseáramos siempre, como parvulitos recién nacidos, la leche espiritual que es vida, salud y alegría perdurable, que es fuente de aguas vivas en que se purifica toda nuestra miseria y ahuyenta todas las malas tentaciones!"
Pedro de Galilea
Primera epístola enviada a la Hermandad Cristiana
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Luque Álvares, Josefa Rosalía,Los Apóstoles y los Amigos de Jhasua, Ed. El Libro del Maestro, p. 954,