|
En un nuevo y reciente viaje alrededor del planeta Tierra de unos 30 mil kilómetros desde y hacia la ciudad de Sydney crucé el desierto de Broken Hill hacia Alice Spring, Darwin, entrando en el mar de Timor rumbo a Singapore. Manila quedó a la derecha y a la izquierda Jakarta. Hacia el norte la ruta aérea atravesó el mar Caspio y voló sobre las montañas del Cáucaso via India, Pakistán, y parte de los Himalayas, recorriendo la zona oriental a unos 900 kilómetros por hora y a una altitud de 10.700 metros en una temperatura exterior de - 40o. bajo cero. Algunos investigadores han lanzado la teoría que las primeras civilizaciones extraterrestres se establecieron en las montañas del Cáucaso.
Y no es para menos pensarlo, ya que mirando el mapa frente a mi pantalla, las montañas del Cáucaso están situadas entre el mapa Caspio y el mar Negro que está a su izquierda. Mares cerrados como grandes lagos, que de ser así, fueron muy bien elegidos por las civilizaciones extraterrestres. Debajo se encuentra Kiev donde se filmó “El hombre de Kiev”. Retomando hacia Varsovia el vuelo sube a 11.500 metros de altura a una temperatura de hasta – 60o. bajo cero continuando hacia Rusia y luego vía Frankfurt el vuelo aterrizó en Londres. Tempranito en una templada mañana londinense partí hacia Victoria Station donde me esperaba mi hija Andrea. La similitud de los barrios cercanos de la ciudad de Sydney con la zona ubicada en el trayecto de Londres a Victoria Station es notoria. La diferencia se encuentra en los taxímetros y autobuses londinense de dos pisos. A través de una calle angosta denominada Ruta Roja las edificaciones enormes de estilo clásico han sido divididas para alquilar sus habitaciones. Apartamentos con rejas adelante, con escaleras hacia el piso debajo del nivel de la calle recordándome al film “Espera la oscuridad” con Audrey Hepburn. Repentinamente aparece el río Támesis cruzado por varios puentes. Lo rodea un encanto arquitectónico y la travesía de los cruceros diarios más bien pues no es un río de aguas claras. La rambla costanera o malecón es lo llamativo en esta zona que está cercada en ambas orillas, y los puentes en forma de arco. A la tarde ya en el poblado de Amesbury, dentro del distrito de Wiltshire, en la región sur de Inglaterra, nos encontramos con el misterio de Stonehegen. Asombroso de visitar por toda la parte enérgetica muy especial que allí existe. Mundialmente conocido este sitio, a raíz de la gran fuerza y fama que tiene con respecto a la posibilidad de que otras civilizaciones hayan hecho asombrosos trabajos de ingeniería en tantas partes del mundo. Estos misterios se componen entre otras, de líneas magnéticas. El investigador inglés David Icke a través de sus libros y videos comparte su conocimiento al respecto. Se cree que estos canales de energía de la Tierra tienen una conexión con otros sitios como Salisbury. Ciudades con círculos de piedra. Según las estadísticas turísticas, todo el misterio que rodea el distrito de Wiltshire, en épocas como en otoño, es cuando las cosechas de los campos de maíz suben y se puede experimentar muchos círculos que son elaborados con una simetría mágica que aparecen de manera imprevista. No es nada sorprendente que esto ocurra aquí. La historia, la magia y el misterio de Stonehegen tiene una antiguedad de 6 mil años, un lugar donde está lleno de leyendas y misterios juntamente con los círculos de maíz. Nuevamente, Stonehegen es un monumento prehistórico de importancia única en el mundo entero. Tiene aún estructuras ceremoniales y domésticas, algunas de ellas realizadas por grupos espirituales y esótericos que llegan de todas partes del mundo. Una de las características remarcables de la orientación de Stonehegen es por su ubicación en la entrada y salida del sol, ya sea porque la cultura que la construyó hayan sido gente que adoraban al sol o porque el círculo que la rodea era parte de un calendario astronómico que aún permanece un misterio. La estructura de Stonehegen ya era un conjunto milenario en la época del imperio romano. Y su funcionalidad ha quedado olvidada y perdida en las noches de los tiempos. A lo largo de la historia este lugar ha ejercido una fuerte atracción y los visitantes nos maravillamos y nos preguntamos cómo fue construida. Tantas personas se han esforzado por eregir esta formidable construcción. El paso de los siglos se ha cobrado su saldo pero el monumento perdura imponente. Aunque hoy en día los que visitamos Stonehegen podemos ver la mitad de lo que fue el monumento, no deja de ser impresionante. Algunas de las piedras se han caído, otras se la llevaron para usarlas en la construcción de edificios o para reparar caminos en las granjas. Otras fueron dañadas por personas ansiosas de llevarse un recuerdo. A veces los visitantes alquilaban martillos que usaban para picar la piedra y llevarse fragmentos como recuerdo. Antes de la construcción de Stonehegen, toda la llanura de Salisbury era un bosque de altos pinos, muy distinto del paisaje que se puede apreciar ahora. Con el paso de los siglos se fue transformando en un paraje más abierto en el que se comenzó el proceso de construcción. Hegen en inglés antiguo significa colgar, por lo que Stonehegen vendría a significar, las piedras colgantes. Este hegen es el tercero y último de los construidos aquí. El primero, data aproximadamente del 3.050 A.C., hace más de 5 mil años y no estaba hecho de piedra. Consistía en un talúd o terraplén y una zanja de una anchura de unos cien metros con un círculo de postes de madera dentro del terraplén. La gran zanja fue escavada a mano usando astas de ciervo a modo de picos y omoplatos de ganado como pala. Como es de imaginarse esta sería una labor sumamente ardua pero eran las únicas herramientas de las que disponían. Las piedras están unidas a las otras por una serie continua de dinteles perfectamente ajustados sobre las columnas, curvados formando un gran círculo. Este círculo exterior encierra otro interior de piedras azules más pequeñas. Ambos círculos encierran otras dos filas dispuestas en forma de herradura. La mayor, formada por cinco arcos gigantes o trilitos y otra más pequeña de bloques de arenisca azulada. En las excavaciones se encontraron material que fueron datadas por medio de la técnica del carbono 14 lo que permitió dar una fecha aproximada a este primer Stonehegen alrededor del año 3 mil A.C. Sabemos además de la utilización de madera porque en 1.666, Jhon Aubrey, un famoso historiador del siglo XVII, aficionado a la arqueología, encontró los hoyos en los que los postes de madera habían estado colocados alrededor del borde del talúd. Estos hoyos se ven cuando se visita el complejo y se les conoce como los hoyos de Aubrey. El complejo tiene dos entradas originales, una de mayor tamaño al noroeste y otra mas pequeña al sur. Así que hace unos 5 mil años existía ya el primer emplazamiento en Stonehegen, un círculo de postes de madera rodeado por un talúd y una zanja profunda. Todo ello excavado a mano usando huesos de animales. La siguiente fase de construcción dio comienzo alrededor del 2.900 A.C. que se extendió a lo largo de tres siglos. Se eligieron estructuras de madera dentro de un terraplén y se rellenó la zanja enterrando en ella y en los hoyos de Aubrey, las cenizas de osamentas humanas posiblemente a modo de enterramiento ceremonial. Trescientos años más tarde, alrededor del 2.600 A.C. y coincidiendo aproximadamente con las construcciones de las pirámides de Egipto se levantó la primera estructura en Stonehegen. Transportaron las ocho piedras azules desde las colinas del suroeste de Gales a unos 385 kilómetros de distancia. Es posible que el transporte se realizara por mar en grandes balsas y luego corrían hacia arriba por el río Avon que pasa cerca de Amesbury y atraviesa Salisbury. No se sabe a ciencia cierta cómo posteriormente serían transportadas por tierra, hasta llegar al lugar. Los monolitos azules fueron clavados derechos en el suelo. Son las piedras más pequeñas que se pueden ver hoy dentro del círculo. No es un logro despreciable si se toma en cuenta que cada una pesa alrededor de 5 toneladas. Hoy en día, de algunas sólo quedan trozos pero otras se extienden sobervias en la misma posición que tuvieron a lo largo de los siglos. Pero el motivo del traslado continúa siendo un misterio. Pudiera ser debido que la piedra azul es más caliente al tacto que los otros tipos de roca. Las piedras azules están colocadas formando una herradura doble pero antes de que se complete esta fase de la construcción de Stonehegen, el trabajo se paralizó. Comenzó de nuevo 200 o 300 años más tarde con el proyecto de un Stonehegen nuevo y de mayor envergadura. Hace 5 mil años se construyó el primer hegen, hace 4.500 años se erigieron las piedras azules creándose el primer hegen de piedra y durante los siguientes mil años el círculo de piedra sufrió varias remodelaciones. Hubieron piedras azules más hacia el interior del círculo y colocando una piedra en el centro, ahora conocida como Piedra del Altar. Trajeron además varias piedras de areniscas de unos 30 kilómetros de distancia. Para dar forma a estos gigantes conocidos como salsen utilizaron bolas de piedra. Cada salsen empieza con una base que se va estrechando hacia arriba. Todavía se pueden ver algunas marcas en las piedras de este proceso de talla. Para efectuarlo usaron técnicas de carpintería. La columna alta, dentro, tiene un saliente en la parte superior y un hueco hecho en la parte inferior. Para que la estructura encajase bien, dañaron ensambladoras de ranura y lengueta en cada dintel de manera que encajan entre sí como las piezas de un rompecabezas. También le dieron cierta curvatura para formar un círculo, que une toda la estructura de piedras y le da una mayor solidez. Se desconoce cómo transportaron las arsenas hasta aquí, quizás en rodillos o en trineos. Una vez aquí se sabe con certeza cómo lograron levantarlos, pues el más pesado de ellos alcanza las 45 toneladas lo que más o menos equivale al peso de siete elefantes adultos. Lo más probable es que para conseguirlo se cavara un pozo en que se introducía el bloque de piedra mediante palanca. Una vez en el foso y utilizando rodillos, uñas, cuerdas y la fuerza de cientos de hombres, lograrían ponerlo en posición vertical. Sería una labor sumamente dura pues cada bloque tiene un tercio de su longitud bajo tierra. Finalmente lograrían colocarlos todos en posición a modo de dientes gigantes. Una vez colocadas las piedras verticales habría que situar los dinteles sobre ellas, pero este proceso es algo de lo que tampoco se tiene seguridad. Puede que construyeran una rampa de madera. La teoría más aceptada es la que dice que utilizaron plataformas de madera y con la combinación de palancas, cuñas y herramientas lograron elevar los dinteles hasta su posición final, completando así el complejo. Enmarcada por el arco más lejano se puede ver la Hillstone o Piedra Talón. En el solsticio de verano, el sol se eleva sobre la Piedra de Talón y sus rayos atraviesan el arco en dirección a la Piedra del Altar. Un sarsén que está tumbado en el centro del círculo habría estado también en posición vertical. Esta alineación parece indicar que el movimiento de la salida del sol en solsticio de verano era un acontecimiento importante para los constructores de Stonehegen, lo mismo que en la edad media y hasta hoy en día entre ciertas culturas. Hay que tener en cuenta que hace miles de años, nuestros antepasados vivían gobernados por las estaciones del año, por lo que no es de extrañar que fuesen conscientes que éstas iban marcadas por los movimientos del sol. Esta cultura se agrupaba en pequeños poblados. Eran expertos alfareros y carpinteros y también conocían la técnica de tejer paño. Todavía durante la época en que el complejo estaba en uso, comenzaron a trabajar el metal fabricando hachas y cuchillos de bronce y objetos mas personales como joyas. También eran comerciantes e intercambiaban las herramientas que fabricaban por piedra traídas de lugares tan lejanos como Irlanda del Norte, Gales, el distrito de los lagos del norte de Inglaterra y la costa oeste. Vendían además productos de alfarería por todo el país. Era una sociedad próspera, y con la prosperidad llegó la división jerárquica de la sociedad. Una vez que el propósito verdadero de Stonehegen cayó en el olvido, surgieron muchos mitos y leyendas acerca del complejo. Siempre se ha especulado sobre el motivo de su construcción, y sobre cuál sería su uso. Durante mucho tiempo se creyó que habría sido un observatorio astronómico prehistórico. Hay quien llevó esta idea más allá, y sugirió que podría haber sido una especie de calendario para predecir el movimiento de los astros, pero estas teorías no están basadas científicamente.
MITOS Y LEYENDAS DE STONEHEGEN
Muchos de los mitos de la construcción de Stonehegen dice de una raza de gigantes. Pero una leyenda más antigua que data del siglo XVII habla del druida Merlín. Tras vencer a los sajones, el rey Aurelio Ambrosio decidió erigir un monumento conmemorativo a los 460 nobles que habían sido masacrados por los sajones en la bahía de Amercury. Pidió ayuda a Merlín quien le dijo: “Envía a buscar el anillo de los gigantes”. Era éste, un círculo de piedra que había sido transportado a Irlanda desde Africa por unos gigantes. La hermana del rey se dirigió a Irlanda con 15 mil hombres. Llegaron al monte Cularus donde se encontraba el anillo pero por mucho que lo intentaron fueron incapaces de desmantelar las piedras. Merlín perdió la paciencia y con sus poderes mágicos las desmanteló el mismo y las trajo al sitio donde se encuentran hoy en día y las volvió a erigir de la misma manera que habían estado en Irlanda. Se cuenta que los reyes Aurelio y Uter Pendragón estaban enterrados aquí en Stonehegen. El hijo de Uter Pendragón fue el legendario rey Arturo, el de los caballeros de la mesa redonda. Según otro mito, fue el mismo Lucifer quien colocó las piedras aquí, bajo encargo de Merlín quien le pidió que las trajese desde una mujer anciana en Irlanda. Vestido de caballero, el diablo ofreció a la anciana tanto dinero como ésta fuera capaz de contarlo en el tiempo que él empleara en recoger las piedras. Ella pensó que la labor llevaría una cantidad inmensa de tiempo y que se haría rica, pero Lucifer la había engañado. Para cuando la anciana empezaba a contar el dinero, el ya había recogido todas las piedras y desaparecido. La cantidad de leyendas que atribuyen lo mágico a esta formación, la teoría que las piedras fueron traídas por seres extraterrestres no parece quedar demasiado fuera de lugar. También se les atribuían poderes curativos y se contaba que si se tiraban trozos o raspaduras en un pozo, la persona se quedaría limpia de toda criatura venenosa. La Station Stone o Piedra de Estación es otra de los misterios de Stonehegen. Se cree que en principio había cuatro de estas piedras aunque hoy en día sólo quedan dos. Pero, ¿para qué eran?; lo que si se sabe es que esta piedra está cerca de la posición por la que sale el sol en el día más corto del año, en solsticio de invierno. Si las cuatro Piedras de Estación estuvieran en su lugar y se trazase una línea de una a otra, formarían un rectángulo perfecto alrededor del eje central del círculo. Si después se uniesen las cuatro esquinas, el lugar de intersección sería el centro del círculo, en donde la Piedra del Altar solía estar. Las Piedras de Estación han estado en Stonehegen desde hace mucho tiempo. Posiblemente fueran parte del primer hegen construído por lo que también es posible que sirvieran como indicación para los agrimensores prehistóricos.
¿PORQUE SE CONSTRUYO STONEHEGEN LA PRIMERA VEZ…
… y de nuevo otra vez, y otra mas…? ¿Era un centro de culto al sol o era por el contrario un observatorio, un lugar desde donde se estudiaba la trayectoria del sol y de la luna? Por aquel entonces ciencia y religión no eran dos escuelas de pensamiento como son hoy en día. ¿Porqué tras cuidar del complejo tan celosamente durante tanto tiempo, casi 1.500 años, acabó por ser totalmente abandonado hace más de 3.500 años? Durante unos 300 años, la gente asoció a Stonehegen con los druidas aunque no hay evidencia que apoye esto. Parece que fué dicho por Aubrey, el descubridor de los llamados agujeros de Aubrey, el primero en sugerir esta conexión. Los cronistas romanos, alrededor de año 45 D.C. mencionan a los druidas como parte de una secta religiosa celta. Las crónicas romanas describen que los druidas celebraban sus ceremoniaas en claros del bosque y no en templos o complejos religiosos específicos. La Piedra de Talón está inclinada hacia el círculo como apuntando hacia él y a la cual no se le ha dado forma, de ahí su irregularidad. Marca el final de la avenida, la ruta prosecional utilizada en las ceremonias que en la antiguedad se debieron celebrar aquí. Si se mira la base de la Piedra de Talón se observa una serie de pequeños rebordes o crestas en el suelo a cada lado. Son los bordes de la avenida que llegaba más allá de la ruta y seguía por el campo que está a continuación para luego girar a la derecha y subir la colina por entre los árboles. Bajaba después hasta la rivera del río Avon cerca de Amesbury. Imagínense lo impresionante que resultarían las piedras si se estuviese tomando parte en una de las proseciones que avanzaba hacia Stonehegen por esta avenida. La forma en la que los árboles están esculpidos crean la illusión óptica de una mayor proyección y el círculo tendría un aspecto imponente al ser visto mientras se avanzaba colina arriba. Puede que después de todo, sólo se tratase de un símbolo de poder. Quizás de ahí el significado de Stonehegen, una influencia poderosa sobre la vida cotidiana de la gente y un símbolo de la autoridad de la época que duró más de mil años. Pero si era un mero símbolo de poder, ¿porqué debió ser también un calendario? Estudiando la posición del sol sobre las piedras se puede deducir el mes del año en el que estamos. En el solsticio de verano, en el mes de junio en el hemisferio norte, los rayos del sol atraviesan el arco central, pero en julio pasan por el arco ubicado a la izquierda de éste. En agosto, los rayos del sol pasan por el arco siguiente y así sucesivamente, a medida que los días se hacen más cortos, hasta que en diciembre, en el solsticio de invierno cuando se celebra el nacimiento de un nuevo año, los rayos del sol entran por el arco más cercano a la Piedra de Estación. En enero continúa el ciclo hasta que en junio, una vez más, pasan por el arco central. De cara a la Piedra Talón se ve en el campo, un pequeño montículo o túbulo que se le da el nombre de barros y son tumbas prehistóricas. Hay otros barros a lo lejos y quizás esa sea la zona como mayor enterramiento de este tipo en un radio de 3 kilómetros. Aparecen en grupos como una disposición lineal. La forma de los enterramientos fue cambiando de generación en generación pasando de usarse tumbas colectivas a otras de caracter individual en la que los restos se colocaban en un hoyo acompañados de objetos tales como jarras de cerámica decorada o herramientas de silex. Si el difunto era una persona rica o importante también se enterraba con el cadáver, una daga de bronce u otros objetos decorativos de este material. Menos comunes eran las joyas de oro. En ocasiones se ha encontrado un perro y hasta un caballo enterrados con el difunto. Posteriormente apilaban la tierra hasta formar estos túbulos. Más adelante se enterraban nuevos restos o cenizas de cremaciones en los mismos túbulos. Entre la Piedra de Talón y el Círculo se encuentra la Piedra de Sacrificio. Ahora se encuentra tumbada en el piso. La piedra fué un altar de sacrificio. En 1986 Stonehegen fue declarado Patrimonio de la Humanidad. Este conducto es sin duda alguna uno de los más magníficos y misteriosos. Dando un giro de 360 o de espacio se puede apreciar todo lo que se puede ver. El carácter especial de Stonehegen no radica simplemente en las piedras del conjunto sino en la vegetación que allí crece, incluso las manchas grises y amarillas de las piedras no son comunes. Incluso si nos llevárabamos las piedras y las leyendas de Stonehegen, aún hay algo muy especial y secreto en el lugar. Un sentimiento que compartió el novelista inglés Thomas Hardi quién uso Stonehegen en una de sus obras, dice asi: “Al acercarse el amanecer, la pálida luz argentada del horizonte hacía que hasta las partes más alejadas de la gran llanura pareciesen oscuras y cercanas y todo el paisaje rebosaba de una impresión de discreción, melancolía e incertidumbre, algo habitual antes de despuntar el día. Las columnas del este y sus arquitraves seguían oscurecidos contra la luz al igual que la gran Piedra del Sol que se encuentra detrás y la Piedra de Sacrificio ante el camino. El viento de la noche cesa y los charcos que se habían formado en las grietas de las rocas se quedaron inmóviles”. Con gusto estamos abiertos a vuestros comentarios, escribiendo a:
Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla
escribe Graciela Flain www.escritosofia.com
|